Consiguen prevenir la ceguera por degeneración macular en modelos animales

Publicado 17/01/2019 8:02:36CET
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BM PHOTOGRAPHY

   MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Mediante el uso de una nueva terapia basada en células madre específicas para el paciente, investigadores del Instituto Nacional del Ojo (NEI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos evitaron la ceguera en modelos animales de atrofia geográfica, la forma "seca" avanzada de la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), que es una de las principales causas de pérdida de la visión en personas de 65 años o más.

   Los protocolos establecidos por el estudio en animales, cuyos detalles se revelan en un artículo publicado en la edición de este miércoles de la revista 'Science Translational Medicine' (STM), preparan el escenario para un primer ensayo clínico en humanos que evalúe la terapia en personas con atrofia geográfica, para las cuales actualmente no hay tratamiento.

   "Si el ensayo clínico avanza, sería el primero en probar una terapia basada en células madre derivada de células madre pluripotentes inducidas (iPSC) para tratar una enfermedad", afirma el investigador principal, Kapil Bharti, jefe de la Unidad sobre Investigación Traslacional de Células Madre y Oculares en NEI, parte de los Institutos Nacionales de Salud, e investigador principal del estudio sobre modelos animales publicado en STM.

   La terapia consiste en coger las células sanguíneas de un paciente y, en un laboratorio, convertirlas en células iPS, que pueden convertirse en cualquier tipo de célula en el cuerpo. Las células iPS se programan para ser en células epiteliales del pigmento retiniano, el tipo de célula que muere en una etapa temprana de atrofia geográfica de la degeneración macular. Las células RPE nutren los fotorreceptores, las células sensibles a la luz en la retina.

   En la atrofia geográfica, una vez que las células RPE mueren, los fotorreceptores también mueren, lo que lleva a la ceguera. La terapia es un intento de reforzar la salud de los fotorreceptores restantes mediante la sustitución del RPE agonizante por el RPE derivado de iPSC.

   Antes de que se trasplanten, el RPE derivado de iPSC se cultiva en pequeñas láminas de una célula de grosor, replicando su estructura natural dentro del ojo. Esta monocapa de RPE derivado de iPSC se cultiva en un andamio biodegradable diseñado para promover la integración de las células dentro de la retina. Se construyó una herramienta quirúrgica especialmente diseñada para la tarea de insertar el parche de células entre el RPE y los fotorreceptores.

INTEGRACIÓN DE CÉLULAS DE LABORATORIO EN LA RETINA ANIMAL

   En el documento de STM, Bharti describe las pruebas del enfoque en modelos de rata y cerdo. Diez semanas después de la implantación de parches de RPE derivados de iPSC en las retinas de los animales, los estudios de imagen confirmaron que las células fabricadas en el laboratorio se habían integrado dentro de la retina animal.

   Los investigadores informan que las células trasplantadas funcionaron correctamente. La inmuno-tinción confirmó que RPE derivado de iPSC expresaba el gen RPE65, lo que sugiere que las células fabricadas en el laboratorio habían alcanzado una etapa crucial de madurez necesaria para mantener la salud de los fotorreceptores. Se necestia RPE65 para la regeneración de pigmento visual dentro de los fotorreceptores y es un componente esencial para la visión.

   Pruebas adicionales demostraron que las células RPE trasplantadas fueron recortadoras de fotorreceptores a través de la fagocitosis, otra función de RPE que ayuda a mantener los fotorreceptores saludables. Además, las respuestas eléctricas registradas de fotorreceptores rescatados por parches de RPE fueron normales; mientras que los fotorreceptores tratados con un andamio vacío de control habían muerto.

   Los estudios en animales informan los procesos para realizar un primer ensayo clínico en humanos que evalúa el tratamiento. La clave de ese flujo de trabajo son los protocolos de buenas prácticas de fabricación (GMP, por sus siglas en inglés), que se establecieron para garantizar que el RPE derivado de iPSC fuera un producto seguro y eficaz en grado clínico.

   Los protocolos GMP también son cruciales para hacer que la terapia sea reproducible, un requisito para aumentar la producción y para la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. "La adhesión a los protocolos ayuda a garantizar que las células transplantadas funcionen de manera fiable y que se minimicen las consecuencias no intencionadas", afirma Bharti.

   Una preocupación clave con cualquier terapia con células madre es su potencial oncogénico: la capacidad de las células para multiplicarse incontrolablemente y formar tumores. Los científicos analizaron genéticamente las células RPE derivadas de iPSC y no encontraron mutaciones genéticas relacionadas con el crecimiento del tumor. "El protocolo también minimiza la posibilidad de rechazo al desarrollar iPSC-RPE con las células sanguíneas autólogas (propias) de un individuo", añade Bharti.

Se ha puesto en marcha la planificación de un ensayo clínico de Fase I que evalúa la seguridad de la terapia basada en iPSC para la atrofia geográfica y se iniciará después de la aprobación por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).