Consejos para trabajar el tema del móvil con tus hijos: por qué los expertos quieren quitarlos

Archivo - Grupo de adolescentes sentados mirando sus móviles.
Archivo - Grupo de adolescentes sentados mirando sus móviles. - FABIO PRINCIPE/ISTOCK - Archivo
Publicado: martes, 14 mayo 2024 8:33

   MADRID, 14 May. (EDIZIONES) -

   Francia prohibirá a partir del curso que viene que los menores de 15 años lleven el móvil al colegio. Es un debate que desde hace varios meses inunda las portadas de muchos de nuestros periódicos y ocupa numerosísimos titulares. Se sabe que corren el peligro de desarrollar adicción a los móviles, aparte de que su uso supone una serie de riesgos para su desarrollo.

   El caso es que los expertos coinciden en que, efectivamente, debería prohibirse el que los menores de edad llevaran el móvil al colegio. Pero claro, gestionar esto no siempre es fácil, ni para los colegios, ni para los padres.

   Datos del INE de 2023 reflejan que casi una cuarta parte (23,3%) de los menores de 10 años tiene móvil propio; casi la mitad de los de 11 años (el 45,7%); tres cuartas partes de los menores de 12 (el 72,1%); el 88,2%, con 13 años; el 94,1%, con14 años; y el 94,8%, con 15 años. A su vez, la ONU mantiene que “un niño se conecta a Internet por primera vez cada medio segundo en el mundo”.

FALTA DE SUEÑO, ESTRÉS, Y DEPRESIÓN

   Ahora bien, un trabajo científico publicado en la prestigiosa revista ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA) alerta de que “el uso excesivo del teléfono móvil puede causar problemas como falta de sueño, de estrés, e incluso de depresión en los jóvenes”. Los pediatras españoles, concretamente, el grupo de trabajo de Salud Digital del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría, emitió un comunicado hace meses en el que alertaba, entre otros puntos, de que “el mal uso de la tecnología digital afecta a la salud física, mental, sexual y social; en la infancia y en la adolescencia también afecta al neurodesarrollo y al aprendizaje”.

Ahora bien, sí reconoce que los estudios científicos no han demostrado hasta la fecha que las prohibiciones indiscriminadas en el uso de móviles representen un beneficio para la salud de los menores. Precisamente, junto con la Asociación Española de Protección de Datos, la Asociación Española de Pediatría ha lanzado la campaña ‘Cambia el Plan’, con el objetivo de reducir los riesgos del mal uso de las pantallas sobre la salud de la infancia y la adolescencia. Avisan en la misma de que “la tecnología impacta en la salud a todos los niveles (físico, mental, social y sexual) y a cualquier edad (desde el nacimiento), a la vez que recuerda que los menores son especialmente vulnerables a ello al encontrarse totalmente en desarrollo.

    Desde la Academia Americana de Pediatría defienden igualmente la necesidad de poner en marcha un plan de consumo de los dispositivos electrónicos, entre los que se encontraría el móvil, para que las familias “tengan en cuenta las necesidades de salud, educación y entretenimiento de cada niño”, se prime el juego sin estar conectado a un aparato, y se compensen o equilibren las horas de consumo mediático con otros comportamientos sanos, como ir en bicicleta.

    “Los problemas comienzan cuando el consumo mediático desplaza a la actividad física, la exploración práctica y la interacción cara a cara en el mundo real, que es de suma importancia para el aprendizaje. Demasiado tiempo de pantalla también puede interferir con la cantidad y la calidad del sueño”, subraya. Son además numerosas las iniciativas puestas en marcha en este sentido, como la de recogida de firmas en ‘Change.org’, iniciadas por las profesoras de Secundaria y madres Ángela Sánchez-Pérez, y Natalia Jiménez León, para prohibir legalmente el empleo de móviles en menores de 146, y que ya lleva más de las 81.000 firmas recabadas.

USAR DE FORMA EQUILIBRADA EL MÓVIL

   En Infosalus entrevistamos a Elsa Punset, divulgadora y referente en inteligencia emocional que precisamente ha publicado con Beascoa ‘Los atrevidos en la isla de Nimóviles’, un libro que pretende enseñar a los niños a usar de forma equilibrada el móvil y las nuevas tecnologías.

   “Sabemos que la tecnología digital es muy potente y adictiva, pero ha llegado de forma tan rápida e invasiva, que las generaciones que han nacido en plena revolución tecnológica se han convertido en un gran experimento social, en el conejillo de Indias de una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarse”, subraya.

   Dice que ya hay disponibles “datos claros” que apuntan a que los móviles y las redes sociales están afectando a la salud mental de los menores: “El problema no es la tecnología en sí. Está en cómo se usa, o más bien, en cómo se abusa de ella. Cuando se utiliza de forma equilibrada, hay estudios que encuentran un incremento de desarrollo cognitivo y social, pero esa asociación se da cuando el niño no usa la tecnología más de 30 minutos al día. ¡Sin embargo, sabemos que los niños pasan mucho más tiempo con las pantallas!”.

   Cuando se usa excesivamente, y además a edades tempranas, tal y como advierte, los estudios muestran que el uso de pantallas puede tener un impacto inesperado en los niños pequeños: menos apertura a experiencias nuevas, mayor inestabilidad emocional, comportamientos impulsivos, y dificultad de concentración.

    “En general, una infancia basada en mucho tiempo centrado en las pantallas interfiere con el desarrollo físico, cognitivo, y social del niño, porque le quita tiempo fundamental para dormir, jugar, y socializar en persona; además de causar adicción; y, cuando empiezan a usar las redes sociales, los niños sufren por comparaciones sociales en las que siempre salen perdiendo. Esto último vemos que afecta de forma especial a las niñas”, mantiene Punset.

   Preguntada sobre qué le parecería prohibir el empleo del móvil hasta los 16, esta experta sostiene que más que de prohibición preferiría hablar de regulación: “Los niños del siglo XXI están creciendo en un mundo dominado por la velocidad y por la alta tecnología. Esta cultura digital es un desafío que obliga a los padres y educadores a repensar la forma de educar, valorando nuevas oportunidades, y también peligros desconocidos hasta ahora”. A su juicio, estamos inventando sobre la marcha la forma de vivir y de educar en un mundo digital, y hablamos de una tecnología que no sólo es divertida y atractiva, sino también adictiva, dado que nos engancha porque nos entretiene y altera la química del cerebro.

    “Te predispone a querer más tecnología, más validación social, más recompensas, más estímulos… lo que sea, está allí. Si tienes más de 25 años, tienes una corteza cerebral capaz de ayudarte a resistir las tentaciones y concentrarte. Así todo, ¡te costará hacerlo!Pero un niño pequeño (o un adolescente) no está fisiológicamente preparado para resistir la tentación de sacar su móvil y entretenerse. No tiene una corteza frontal madura que le ayude a gestionar esas tentaciones”, aclara Elsa Punset.

   Aquí remarca que en las escuelas los menores miran sus teléfonos a menudo, se envían mensajes entre ellos, pierden fácilmente la atención y la concentración, al tiempo que está constatado que “los móviles alteran la calidad de sus relaciones sociales”.

UN MEJOR USO DE LAS TECNOLOGÍAS

   ¿Cómo les ayudamos?, se pregunta. Por una parte, considera que poniendo los límites adecuados a cada edad, y también enseñándoles directamente hábitos tecnológicos sanos a lo largo de toda su infancia. ¿Por qué íbamos a educar en todo, menos en el uso de la tecnología?

   “La tecnología está aquí para quedarse, pero es en las dos primeras décadas de vida del niño es cuando tenemos la oportunidad de enseñarle buenos hábitos de consumo digital, que le durarán para siempre. En eso nos tendremos que poner de acuerdo toda la comunidad educativa, y asegurarnos también de que se legisla y protegen los derechos del niño, frente a una tecnología cada día más prevalente y potente”, agrega.

   Con todo ello, pedimos a Punset que nos aporte una serie de ‘tips’ para gestionar y controlar el uso del móvil en casa, ya que no siempre es fácil y suele dar lugar a problemas, dado que “todos lo hacen”.

    Otra forma de entrenar a nuestros hijos en el uso equilibrado de la tecnología, según prosigue, es usarla con ellos de forma sana, para conectarse con la familia, hacer música, aprender idiomas, o usar Google Earth para ‘viajar’ por el mundo, por ejemplo.

   “Ante todo, recuerda que tú eres el modelo. Los niños aprenden mirándonos. No les importa lo que decimos, sino lo que hacemos. Algunos ejemplos cotidianos: compartir momentos con tu hijo alejados del móvil, disfrutando de una atención plena sin distracciones o interrupciones; enseñar a tu hija el consentimiento en el uso de la tecnología, ‘pide permiso para hacerles una foto y para compartirla’, ¿’puedo hacerle una foto a tu dibujo y enviárselo a la abuela’. No usar el móvil cuando estás con tu hijo, ¡estamos constantemente distraídos por la tecnología!”, subraya.

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