Publicado 21/05/2021 08:41CET

Conocer los genes del ritmo circadiano podría convertir a los madrugadores en noctámbulos

Archivo - Una mujer en la cama apaga el despertador
Archivo - Una mujer en la cama apaga el despertador - FOTO CEDIDA - Archivo

MADRID, 21 May. (EUROPA PRESS) -

Los investigadores han identificado un conjunto de genes, llamados genes reloj, que controlan los ritmos circadianos, pero una red de genes más complicada de lo que se conocía anteriormente parece estar relacionada con estos ritmos.

En un estudio publicado en la revista 'Applied Physics Reviews', los científicos detallan un modelo estadístico que están utilizando para ayudar a identificar los genes involucrados en esta red. Con la ayuda de otras disciplinas, esperan comprender completamente cómo estos genes trabajan juntos para hacer que diferentes personas sean más productivas en diferentes momentos del día.

El funcionamiento de los relojes corporales podría conducir a la ciencia que puede convertir a un pájaro temprano en un búho nocturno o viceversa, así como otros avances, como ayudar a los cultivos a crecer todo el año.

Los científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State), en Estados Unidos, informan sobre su trabajo para avanzar en el conocimiento de los ritmos circadianos, el proceso natural que gobierna los patrones de sueño y vigilia en los seres humanos, los animales y las plantas.

Los investigadores han identificado un conjunto de genes, llamados genes del reloj, que controlan estos ritmos. Pero una red de genes más complicada que la conocida hasta ahora parece estar relacionada con los ritmos circadianos. Comprender mejor esta red es clave para entender cómo funcionan los ritmos y cómo podrían modificarse.

Los autores detallan un modelo estadístico que están utilizando para ayudar a identificar todos los genes implicados en esta red. Con la ayuda de científicos de otras disciplinas, esperan comprender plenamente cómo funcionan estos genes para que una persona sea más productiva a primera hora de la mañana y otra lo haga a media noche.

Esto podría conducir a la creación de medicamentos que ayudarían a alguien que es naturalmente una persona diurna pero que tiene que trabajar de noche, o a alguien que lucha por ser productivo a primera hora de la mañana.

"Si entendemos el gen de un 'búho nocturno', podemos desarrollar un fármaco que active ese gen para un madrugador que tenga que llevar un estilo de vida como el de un 'búho nocturno'", explica el autor Rongling Wu, director del Centro de Genética Estadística de Penn State.

También hay posibles beneficios para la salud, señalan los autores. Los ritmos circadianos alterados se han relacionado con problemas de salud como la depresión, la ansiedad, el aumento de peso y las enfermedades cardiovasculares.

Y aunque la mayoría de la gente piensa en los ritmos circadianos de los seres humanos, las plantas y los animales también los tienen. Un avance en la comprensión de la red reloj-gen podría ayudar a aumentar la producción de los cultivos.

Por ejemplo, el trigo, que tiende a "descansar" durante las horas centrales del día, podría modificarse para que crezca durante todo el día y se coseche más rápidamente. O un cultivo que no crece bien en las zonas del norte, con menos luz diurna y temperaturas más frías, podría tener genes alterados para que ignore esas condiciones.

"Podemos aumentar nuestra producción --señala Wu--. Si conseguimos activar el gen correcto, podemos aprovechar todo ese tiempo. Pero tenemos que reunir a diferentes investigadores de otros campos para entender mejor un problema tan complejo".

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