Conoce si tus niveles de cortisol son tóxicos para tu salud

Actualizado 18/03/2019 9:25:09 CET
Conoce si tus niveles de cortisol, la hormona que se activa con el estrés, son t
GETTY IMAGES / JADON

   MADRID, 18 Mar. (EDIZIONES) -

   Imagina que estás en un cine y oyes que alguien grita: ¡Fuego! Inmediatamente te pones alerta y buscas corriendo la salida más próxima. ¿Qué sucede en ese instante en tu cuerpo? El organismo se sobresalta y manda una señal al hipotálamo, que a su vez, activa otras zonas cerebrales.

   Comienza una respuesta involuntaria del organismo a través de señales hormonales y nerviosas con la taquicardia, la sudoración y la subida de temperatura que todos hemos experimentado en algún momento. Esta información pasa por el tálamo y por la corteza cerebral, donde se procesa de forma cognitiva la información recibida y se decide, en la medida en que la sensación de miedo lo permite, cómo responder ante la amenaza.

   A continuación las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, tras recibir la señal del hipotálamo, liberan una serie de hormonas entre las que destacan la adrenalina y el cortisol.

   "El cortisol suele asociarse con situaciones de estrés o de amenaza porque se activa en esos momentos, junto con la adrenalina. Pero el cortisol se queda más tiempo para trabajar y manejar mejor ese miedo o amenaza", subraya en una entrevista con Infosalus la psiquiatra Marian Rojas, con motivo de la publicación de su nuevo libro 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas' (Espasa).

   Si de repente tras saltar las alarmas y salir corriendo por la puerta más próxima te dicen que se trataba de un simulacro, la experta indica que el cuerpo aprecia cierta sensación de agotamiento físico, y tardas horas en recomponerte de ella, ya que el cortisol tarda varias horas en desaparecer del cuerpo.

   Además, la también trabajadora del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas señala que la mente y el cuerpo no distinguen lo que es real de lo imaginario ante una amenaza. "Esto es importante porque la mayor parte de cosas que nos preocupan no suceden, pero nuestra mente lo ve como si fueran reales. (...) Las preocupaciones o la sensación de peligro prolongada (real o imaginario) pueden aumentar los niveles de cortisol hasta un 50% por encima de lo recomendable. Así, el cuerpo no se pone en marcha únicamente ante un peligro real o una amenaza. También se activa de la misma manera ante una preocupación constante", remarca la especialista.

   Por ello, aunque el cortisol en sí no es malo, lo que es perjudicial o tóxico para el cuerpo es su exceso, cuando está de forma permanente en nuestro organismo, advierte. De hecho, ante un pico de estrés permite la supervivencia, afrontar el problema, es bueno; pero es malo cuando es constante. "Una persona bajo estrés continuo sufre principalmente dos problemas: por una parte, el crecimiento y la regeneración sana del cuerpo se detienen y, por otra, el sistema inmunológico se ve inhibido", alerta Rojas.

SÍNTOMAS DE EXCESO DE CORTISOL

   Entre los síntomas que padece el cuerpo por ese exceso de cortisol, por esos niveles tóxicos, Rojas apunta en primer lugar al estrés crónico, ya que reduce la sensibilidad de las células inmunitarias al cortisol. "Es decir, el sistema defensivo del organismo se desactiva y es incapaz de luchar contra una amenaza real. Frena la capacidad de regulación inflamatoria y, por lo tanto, el cuerpo es incapaz de defendernos contra los peligros", apostilla.

   El nivel de cortisol, como hemos explicado, sube en circunstancias de miedo, de amenaza, de tristeza o de frustración. Si estamos 'intoxicados' por cortisol, esta hormona está inundando la sangre en lugar de la serotonina o la dopamina, hormonas que tienen un impacto positivo y de bienestar en el cuerpo y en la mente. Esta sintomatología se produce a tres niveles: físico, psicológico y conductual o de comportamiento, añade.

   "Se puede padecer alopecia, temblor de ojo, sudoración excesiva de manos y de pies, sequedad de la piel, sensación de nudo en la garganta, opresión en el pecho, sensación de ahogo, taquicardias, parestesias o adormecimiento de extremidades, problemas y cambios gastrointestinales, colon irritable, dolores musculares, problemas en la tiroides, migrañas, tics, artritis, fibromialgias, y en el caso concreto de la mujer, por ejemplo, que se vea alterado su ciclo menstrual", enumera la psiquiatra.

   A su vez, sostiene que se pueden producir cambios en los patrones de sueño, irritabilidad, tristeza, incapacidad para el disfrute, apatía y abulia. En un estado permanente de alerta surgen fallos de concentración o de memoria también. Surge la ansiedad, uno tiende al aislamiento, no le apetece ver a sus amigos o familiares. Le cuesta iniciar una conversación y esquiva las actividades habituales. Por otra parte, se muestra inexpresivo en actos sociales, sin ganas de abrirse a otros, por ejemplo.

¿CÓMO REDUCIR EL CORTISOL?

   Con todo ello, la especialista enumera las principales herramientas de las que podemos hacernos uso para reducir los niveles de cortisol de nuestro cuerpo:

1.- Una de las formas más efectivas para combatir el estrés, la ansiedad y la depresión es practicar ejercicio con regularidad. De esta manera fomentas la producción de serotonina y dopamina, hormonas que reducen la ansiedad y ayudan a combatir la depresión. "¡Pero ojo! Los deportes de riesgo o hacer ejercicio en exceso lo hiperactivan en lugar de disminuirlo", advierte.

   2.- Por otro lado, la amabilidad, el trato cercano, el amor y el cariño aumentan la oxitocina, hormona que baja niveles cortisol. "Hay que tener cerca 'personas vitamina', que nos alegran y nos suben la oxitocina y huir de las 'personas tóxicas'.

   3.- Consumir alimentos ricos en omega 3, tiene un excelente poder antiinflamatorio.

   4.- Practicar mindfulness.

   5.- Trabajar por pensar siempre cosas positivas.