Conoce la expedición española que llevó hace más de 200 años la vacuna de la viruela a América

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Publicado: miércoles, 31 agosto 2022 8:04

   MADRID, 31 Ago. (EDIZIONES) -

   El descubrimiento de la vacuna contra la viruela fue del médico inglés Edward Jenner en 1796. Por aquel entonces las epidemias de viruela asolaban periódicamente a los territorios ultramarinos. Las noticias sobre la vacuna llegaron a la Corona española en 1800.

   "Afectaban por igual al lacayo y al señor, y la enfermedad incluso influyó en la sucesión de la dinastía hispánica, al causar la muerte del rey Luis I en 1724", explica Luis Enjuanes, director del laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC encargado de la 'vacuna española' contra la infección por SARS-CoV-2.

   Hace estas afirmaciones en el prólogo del libro 'La expedición Balmis' (Geo Planeta Ciencia), un manual coordinado por Susana Ramírez, doctora en Medicina y en Historia de América por la Universidad Complutense de Madrid, quien subraya en una entrevista con Infosalus que, por aquel entonces, la viruela era una enfermedad que diezmaba en torno al 15% de la población europea, e incluso al 50% de la población indígena en América.

   "Cuando llegaba a un territorio lo asolaba, una pérdida no solo demográfica sino también económica para tributación del Estado, y a la que había que ponerle freno. De ahí que el rey español Carlos IV decidiera poner en marcha la 'Real Expedición Filantrópica de la vacuna' para llevar esta inyección contra la viruela a cada uno de los territorios (hoy gran parte de América y Filipinas)", explica Ramírez.

   Concretamente, detalla que Balmis fue un médico militar y personal del rey. Cuenta la experta que había dos candidatos, un guatemalteco que estaba haciendo lo que ahora consideraríamos como una estancia de investigación en la Península, José Felipe Flores; y después el doctor Francisco Xavier Balmis y Berenguer, que había visitado y vivido en el territorio de la Nueva España hasta en 4 ocasiones.

CONSOLIDAR LA VACUNA EN LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES

   Balmis fue un firme defensor del método Jenner contra la viruela, y tradujo en 1803 el 'Tratado histórico y práctico de la vacuna' de Moreau de la Sarthe, el primer manual de vacunaciones conocido como tal, y con el que el médico español dio difusión al hallazgo, detalla.

   Posteriormente, dice que lo utilizó como libro de texto para instruir a los científicos americanos al llegar la expedición, en lo que se denominaron como 'Junta de Vacunas' o centros sanitarios donde proseguir con el proceso de inoculación de esta inyección contra la viruela.

   "Esta expedición es esencialmente importante por varios puntos. No solamente es capaz de llevar la vacuna, recién descubierta, y en un tiempo vertiginoso a estos territorios; sino también por la labor de consolidación de la misma que hizo Balmis en los territorios a los que llegó, con la creación de las Juntas de Vacuna, donde se consolidó la inmunización de la población una vez la expedición se marchó", relata.

   Inicialmente, la Expedición Balmis salió el 30 de noviembre de 1803 del puerto de A Coruña, y va recorriendo las diferentes zonas de la Corona española, como por ejemploCochabamba (Bolivia), a donde llegó en 1810.

   "La Expedición es la primera campaña de vacunación global, ya que fue una vuelta al mundo sanitario que tuvo como objeto la propagación y la perpetuación de la vacuna por todos los territorios hispanos de ultramar que, a principios del siglo XIX, abarcaban dimensiones mundiales. (...) Las vacunas han supuesto el eje vertebrador de la salud pública en el mundo y esta expedición fue un modelo de comportamiento sanitario", remarca en este punto el virólogo Luis Enjuanes.

LOS NIÑOS Y CÓMO AYUDARON A TRANSPORTAR LA VACUNA

   Por otro lado, según prosigue la investigadora de la UCM, esta expedición conllevó una "labor de planificación muy grande", así como una inversión económica sin precedentes. Precisa que salió desde A Coruña porque era la zona peninsular que menos había sufrido la inoculación de la vacuna. Ahí se escogieron a 22 niños huérfanos que no habían tenido la viruela. Si hubieran tenido la infección se hubiera roto lo que se conoce como 'cadena profiláctica'; de forma que tenían que estar perfectamente sanos y no haber pasado la enfermedad.

   "La viruela deja marcas en la piel y se hizo una inspección muy intensa de los niños para que no tuvieran estas manifestaciones y no hubieran pasado la viruela. Se escogieron un total de 22 niños de 5 a 8 años, una edad que les permitía garantizar su salud a su paso por el Atlántico, que para una persona adulta era difícil entonces", sostiene Susana Ramírez.

   Ahora bien, dentro del barco, los niños no podían estar juntos físicamente: "Había varias zonas. Una la de los sanos, otra para cuando se ponía la vacuna, y otra zona de vacunados. Esas tres áreas estaban aisladas porque si un niño estaba jugando con otro se podía romper esa cadena profiláctica que antes hemos mencionado, la propia vacuna. Estos niños tuvieron una responsabilidad muy importante en este sentido".

   ¿Por qué se escogieron menores, aparte de que su salud podría superar las condiciones del Atlántico? Por aquel entonces no había neveras, de forma que se decidió que los propios menores actuaran como reservorios humanos de la vacuna, que apenas duraba contados días si no se inyectaba.

   Así, al montarse en el barco se fueron vacunando de dos en dos, durante el curso de la navegación. "Se hace una forma de cruz con una lanceta en un brazo. La lanceta, en la punta, lleva un poco de grano de vacuno de otro niño, de forma que al pinchar al siguiente este se contagia. Se hacía cada 9 días con cada nuevo niño. Cuando ese niño se había contagiado generaba un nuevo grano vacuno (una pústula) con el que se contagiaba al siguiente. La enfermera Isabel Zendal fue la encargada de cuidar de todos ellos", subraya.

LA VACUNA DEBÍA SER PARA TODOS

   A su vez, esta experta en Historia de América reseña que otra de las bondades de esta expedición es que Carlos IV tenía muy claro que la vacuna debía inocularse en toda la población, sin distinción de rangos o de clases, sino por todo el territorio español. "Si se puede hacer comparación con la COVID pasa lo mismo. No hay vacuna para quien la pueda pagar o viva en la ciudad, sino que es para todo el mundo", agrega.

   De esta forma, resalta que esta expedición es "pionera", primero, por las dimensiones humanas, ya que se realizó una vacunación en masa: "En 4 años se llegó casi al 90% del territorio americano, desde Durango (Vizcaya) hasta la isla de Chiloé, unas dimensiones geográficas. Se vacunaron hasta millón y medio de personas".

   Después, destaca por su dimensión legislativa, porque se crea con ella una estructura legislativa del Estado para poder articularla. A su vez, resalta su dimensión docente, ya que en todos los territorios donde llegó se crearon las 'cartillas de vacunación', unos pequeños reglamentos con los que formaba a cada una de las poblaciones; así como la dimensión propagandística, realizada por médicos o eclesiásticos, incluso desde el propio púlpito.

   Ahora bien, a juicio de esta investigadora, no solamente hay que destacar el papel de Balmis en esta expedición de la vacuna, sino también las 12 personas más que colaboraron en su viaje en el barco, los prácticos, la enfermera Isabel Zendal que hemos contado antes, así como los médicos americanos que defendían la vacunación, muchas veces en contra de las autoridades y voluntad locales. "Estas personas eran verdaderamente las defensoras de la vacuna porque, una vez llegada la expedición a los territorios, se ponía la primera vacunación pero después el barco zarpaba", aclara.

UN LEGADO QUE NOS LLEGA HASTA AHORA

   Señala que un inconveniente con el que se encontraron fueron las diversas mutaciones que fue presentando el virus de la viruela, igual que ahora sucede con el SARS-CoV-2, para el que tenemos vacuna sobre la primera variante, no así para las siguientes. "Con el tiempo del siglo XIX es muy rápido cómo se hizo todo y ese es otro valor a ensalzar", valora Susana Ramírez.

   De hecho, Enjuanes en el prólogo del libro hace referencia al éxito y al legado de esta expedición, que en 2020 motivó a que en España la acción militar contra la pandemia de COVID-19 se denominara 'Operación Balmis' "en honor, recuerdo, y tributo de esta aventura sanitaria".

   "La Operación Balmis del siglo XXI y la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna en el siglo XIX han dado respuestas a dos sociedades abrumadas por los acontecimientos, apesadumbradas por el dolor, y angustiadas por la incertidumbre. En ambas, un virus minúsculo ha hecho tambalear los pilares de la modernidad", concluye Enjuanes.