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MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) - Investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y Oxford BioDynamics han descubierto un secreto biológico compartido que ayuda a explicar el agotamiento crónico en afecciones como el Covid persistente y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
Un nuevo artículo publicado en la revista 'Journal of Translational Medicine' revela sorprendentes similitudes biológicas entre cinco enfermedades importantes que hasta ahora se habían considerado en gran medida trastornos separados.
CINCO ENFERMEDADES DIFERENTES, SÍNTOMAS SORPRENDENTEMENTE SIMILARES
Los hallazgos sugieren que el síndrome de fatiga crónica (también conocido como EM), el Covid persistente, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple (EM) pueden estar impulsados por mecanismos subyacentes comunes.
Esto ocurre a pesar de que las afecciones se desencadenan por diferentes factores, que van desde infecciones virales hasta traumas psicológicos o respuestas autoinmunes.
El investigador principal, el profesor Dmitry Pshezhetskiy, de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA, declara: "Hasta ahora, enfermedades como el Covid persistente, el TEPT, el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide se consideraban aparentemente no relacionadas y desencadenadas por eventos completamente diferentes.
El síndrome de fatiga crónica (SFC) suele aparecer tras una infección viral. El Covid persistente se desarrolla después de la infección por SARS-CoV-2. El trastorno de estrés postraumático (TEPT) surge tras experiencias traumáticas. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que ataca las articulaciones, mientras que la esclerosis múltiple ataca el sistema nervioso.
"Pero hay algo que los une a todos: los pacientes suelen reportar síntomas notablemente similares: fatiga abrumadora, confusión mental, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, disfunción autonómica y una drástica reducción en el funcionamiento diario.
En lugar de analizar secuencias de ADN de forma convencional, los investigadores de la UEA utilizaron la innovadora plataforma EpiSwitch Orion de Oxford BioDynamics, que examina la arquitectura tridimensional del genoma, estudiando esencialmente cómo se pliega e interactúa el ADN dentro de las células vivas.
El análisis fue computacional. Se combinaron datos genómicos publicados sobre COVID persistente, TEPT, artritis reumatoide y esclerosis múltiple, obtenidos de estudios de asociación de genoma completo ya existentes, con datos genómicos 3D de un estudio anterior de pacientes con EM/SFC, sin necesidad de recolectar nuevas muestras de pacientes.
Aplicado a las cinco afecciones, Orion descubrió que los cambios genéticos, que aparentemente tenían poco en común, estaban conectados en el mismo circuito regulador.
A nivel genético individual, hubo sorprendentemente poca superposición directa entre la Covid-19, el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, el trastorno de estrés postraumático, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide. Pero cuando se analizaron cómo interactúan esos genes en redes biológicas complejas, surgió una imagen completamente diferente. De repente, las enfermedades parecían estar profundamente conectadas.
"Esto no es algo que se pueda apreciar simplemente leyendo la secuencia genética, razón por la cual estas afecciones pueden haber parecido no relacionadas durante tanto tiempo. Aunque estas afecciones se desencadenan por sucesos completamente diferentes, en última instancia pueden alterar los mismos sistemas biológicos fundamentales y producir el agotamiento igualmente devastador que sufren millones de personas en todo el mundo", apuntan los autores.
INFLAMACIÓN, ENERGÍA CELULAR Y RESPUESTA AL ESTRÉS, EN EL CENTRO DEL VÍNCULO
El estudio reveló que los genes vinculados a cada enfermedad contribuían a los mismos sistemas biológicos principales, incluyendo la señalización inmunitaria e inflamatoria, la producción de energía mitocondrial, la regulación metabólica, los mecanismos de respuesta al estrés y la señalización neuroendocrina. .
El equipo afirma que el estudio podría ayudar a explicar por qué las personas que han sufrido una infección viral o un trauma psicológico pueden desarrollar síntomas similares.
El estudio también puso de relieve varios "genes centrales" que se sitúan en los puntos de mayor actividad dentro de estas redes compartidas. Entre ellos se encontraban genes implicados en la regulación inmunitaria, la señalización inflamatoria y la producción de energía mitocondrial. Los autores destacan que estos son candidatos identificados mediante el análisis, y que se necesita más investigación para confirmar su función.
Una parte del análisis, centrada específicamente en el síndrome de fatiga crónica (SFC), identificó a LAG3 como un gen a investigar. Se trata de una molécula asociada al agotamiento de las células T, un estado en el que las células inmunitarias se desgastan tras una activación prolongada.
El equipo afirma que, si esto se confirma en estudios posteriores, podría ayudar a explicar por qué muchos pacientes parecen estar atrapados en un estado de enfermedad crónica mucho después de que haya desaparecido el desencadenante original.
"Este estudio ofrece un marco para comprender cómo diferentes factores desencadenantes pueden converger para provocar exactamente el mismo agotamiento clínico profundo", finalizan los autores.