La concentración de restos de fármacos en los ríos provoca pérdida de biodiversidad, según estudio

Actualizado 03/12/2009 19:18:51 CET

BARCELONA, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un estudio científico ha constatado la pérdida de biodiversidad en el río Llobregat a causa de la alta concentración de residuos farmacológicos en el agua, según explicó hoy en rueda de prensa el director del Instituto Catalán de Investigación del Agua (Icra), Damià Barceló.

El trabajo, que analizó siete puntos diferentes en el curso del río, que atraviesa el área metropolitana de Barcelona, buscó trazas de 29 productos farmacéuticos, entre ellos analgésicos, antiinflamatorios, reguladores de lípidos, antibióticos, antidepresivos y antiestamínicos.

Más allá del Icra, un instituto de reciente creación, participaron científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la Universidad de Barcelona (UB) y de la Universidad de Girona (UdG), que lograron constatar la menor presencia de larvas de insectos en aquellos puntos del río donde la concentración farmacológica era mayor.

Concretamente, los especialistas señalaron el diclofenaco y el ibuprofeno --un antiinflamatorio y un analgésico, respectivamente--, como dos de los fármacos más perniciosos para los ecosistemas acuáticos, junto al antibiótico sulfametoxazol.

Su presencia estaría ocasionada por el vertido de aguas residuales a los ríos, incluso después de su paso por estaciones de depuración, ya que si bien estas instalaciones pueden eliminar parte de estos compuestos, no lo hacen del todo. Además, hay que tener en cuenta la utilización de algunos medicamentos en la agricultura y en la ganadería, como sería el caso del sulfametoxazol, que pasa directamente a los ríos.

"A más concentración de fármacos menos diversidad", apuntó con seguridad Barceló, que recordó la existencia de estudios parecidos en otros países que avalan esta teoría. Aún así, señaló que se trata de los primeros trabajos en este sentido que se realizan en España, por lo que espera contar con una mayor evidencia científica en un futuro.

El aumento de la temperatura media como consecuencia del cambio climático podría acelerar esta tendencia, al disponer los ríos de menos agua que difumine la presencia de los contaminantes, y al provocar que los organismos vivos transpiren más, precisó el director del Icra.

Barceló recordó que España es uno de los países que más fármacos consume en el mundo, y que dicho consumo sigue creciendo, en parte debido al envejecimiento de la población. Las dosis aceptables de los medicamentos en humanos están controladas, pero en el medioambiente "no se sabe", ya que no existe ninguna regulación europea sobre los límites aceptables, explicó.

El río Llobregat tiene una extensión de 156 kilómetros y su cuenca, que incluye a los afluentes Anoia y Cardener, cubre una extensión de casi 5.000 kilómetros cuadrados y a una población superior a los tres millones de personas. El cauce anual se sitúa alrededor de los 693 millones de metros cúbicos, de los que el 30% se utiliza como agua potable.

Por la presencia de industrias y ciudades a lo largo de su curso, el Llobregat recibe anualmente 137 millones de metros cúbicos de aguas residuales, de los que el 92 por ciento pasa antes por plantas depuradoras.

NUEVO INSTITUTO

La Generalitat inauguró el Icra a principios de noviembre, con la vocación de convertirse en un centro de referencia en materia de investigación y gestión del ciclo integral del agua.

El nuevo edificio está en el Parque Científico y Tecnológico de la UdG, y la actividad que en él se genere estará dirigida a fomentar la investigación, potenciar la transferencia de conocimientos y tecnología, la innovación y la prestación de servicios científicos y tecnológicos a instituciones y empresas tanto públicas como privadas.

El Icra fue concebido en octubre de 2006 como una fundación privada, y entre sus patrones se encuentra la Agencia Catalana del Agua (ACA), la Conselleria de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat y de la UdG.