Publicado 09/05/2022 07:17

Combinar el cigarrillo electrónico con el tradicional no tiene beneficios para la salud

Archivo - Mujer vapeando.
Archivo - Mujer vapeando. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

Las personas que combinan el uso de cigarrillos tradicionales y cigarrillos electrónicos no reducen su riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con las personas que usan exclusivamente cigarrillos tradicionales, según una nueva investigación publicada en la revista insignia de la Asociación Americana del Corazón, 'Circulation'.

Está demostrado que el consumo de cigarrillos tradicionales contribuye a una amplia gama de enfermedades graves, recuerdan los investigadores, al punto de que casi una de cada cinco muertes anuales en Estados Unidos se atribuye al consumo de cigarrillos y a la exposición al humo de segunda mano, según las estadísticas de la Asociación Americana del Corazón sobre enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares - Actualización de 2022.

"El hecho de que el uso dual (es decir, el uso de cigarrillos tradicionales y de cigarrillos electrónicos) tenga un riesgo de enfermedad cardiovascular similar al de fumar sólo cigarrillos es un hallazgo importante, ya que muchos estadounidenses están tomando los cigarrillos electrónicos en un intento de reducir el consumo de tabaco por lo que perciben que es un riesgo menor", señala el doctor Andrew C. Stokes, autor principal y correspondiente del estudio, y profesor asistente en el departamento de salud global de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston.

"Es habitual que la gente intente cambiar de los cigarrillos tradicionales a los cigarrillos electrónicos y quede atrapada en el limbo de usar ambos productos", añade.

Para examinar la relación entre las enfermedades cardiovasculares, el uso de los cigarrillos electrónicos y el uso dual de los cigarrillos tradicionales y los cigarrillos electrónicos, los investigadores revisaron los datos del Estudio de Evaluación de la Población sobre el Tabaco y la Salud (PATH), un estudio representativo a nivel nacional con cinco olas anuales de información autodeclarada sobre la salud y el uso de productos de nicotina recogidos desde 2013 hasta 2019. Tras los ajustes por edad, sexo y raza/etnia, el estudio se centró en más de 24.000 adultos, de los cuales el 50% tenía 35 años o menos y el 51% eran mujeres.

Los participantes fueron clasificados como fumadores si habían fumado más de 100 cigarrillos de combustible en su vida y declararon que fumaban cigarrillos actualmente durante cualquier ronda del período de recopilación de datos.

Los usuarios de cigarrillos electrónicos se identificaron por el hecho de que los participantes declararan haber usado algún cigarrillo electrónico durante cualquier ronda de recogida de datos.

El análisis definió un evento de enfermedad cardiovascular como cualquier diagnóstico autodeclarado de ataque cardíaco o cirugía de bypass, insuficiencia cardíaca, otras afecciones cardíacas o accidente cerebrovascular en los 12 meses anteriores.

Los investigadores también evaluaron un resultado separado de sólo ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular autodeclarado. La revisión encontró más de 1.480 casos de cualquier enfermedad cardiovascular y más de 500 casos de ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular.

El análisis de todos los participantes en el estudio encontró que, en comparación con las personas que sólo fumaban cigarrillos tradicionales, las personas que fumaban cigarrillos tradicionales y también usaban cigarrillos electrónicos no tenían diferencias significativas en el riesgo de cualquier enfermedad cardiovascular ni en el riesgo de ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular.

Además, las personas que sólo usaban cigarrillos electrónicos y las que usaban tanto cigarrillos tradicionales como cigarrillos electrónicos eran más jóvenes que las que no usaban ninguno de los dos productos: el 62% de las personas que sólo usaban cigarrillos electrónicos y el 54% de los usuarios duales eran menores de 35 años, en comparación con el 51% de los participantes clasificados como no usuarios que no fumaban cigarrillos tradicionales ni usaban cigarrillos electrónicos.

Los investigadores observaron que, en comparación con el consumo exclusivo de cigarrillos tradicionales, el uso exclusivo de cigarrillos electrónicos se asoció con un 30%-40% menos de eventos de enfermedades cardiovasculares autodeclarados, aunque la asociación sólo fue significativa para cualquier resultado cardiovascular, que incluye afecciones como cardiopatías congénitas o miocarditis (41 eventos declarados por los usuarios de cigarrillos electrónicos frente a 569 declarados por los fumadores de cigarrillos), y no específicamente para el ataque cardíaco, la insuficiencia cardíaca o el accidente cerebrovascular (15 eventos declarados por los usuarios de cigarrillos electrónicos frente a 242 declarados por los fumadores de cigarrillos).

Dadas las bajas cifras de los resultados autodeclarados por los usuarios de cigarrillos electrónicos, los investigadores concluyeron que se necesitan más datos en este ámbito.

"Aunque el estudio PATH está proporcionando datos longitudinales esenciales sobre el uso de cigarrillos tradicionales y electrónicos, así como sobre resultados como los eventos cardiovasculares, los datos son autodeclarados, la duración del estudio es corta y la tasa de eventos es todavía baja, especialmente en personas jóvenes", señala la doctora Rose Marie Robertson, subdirectora científica y médica de la Asociación Americana del Corazón y codirectora del Centro de Ciencia Reguladora del Tabaco.

Según apunta, "dado que el uso de los cigarrillos electrónicos es todavía relativamente nuevo, no existe todavía un conjunto sólido de pruebas a largo plazo para determinar el riesgo eventual del uso de estos productos a lo largo del tiempo, por lo que esperamos más datos de este y otros estudios en curso. Es importante recordar que, incluso en el caso de los cigarrillos tradicionales, se necesitaron décadas de uso y vigilancia para proporcionar la solidez de las pruebas que ahora tenemos y que confirman el daño altamente significativo de los cigarrillos de combustible", añade.

La experta apunta que "la gente debe saber que los cigarrillos electrónicos contienen nicotina adictiva y sustancias químicas tóxicas que pueden tener efectos adversos sobre su sistema cardiovascular y su salud en general".

"Muchos fumadores que intentan utilizar los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar el cigarrillo tradicional en realidad continúan utilizando ambos productos, convirtiéndose en usuarios duales, donde no vimos ninguna reducción del riesgo cardiovascular --precisa Stokes--. Nos preocupa que cualquier recomendación del uso del e-cigarrillo para dejar de fumar pueda conducir a un mayor uso dual, así como a la iniciación del e-cigarrillo entre los adultos jóvenes y aquellos que nunca han fumado cigarrillos".

"Los cigarrillos electrónicos no están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para dejar de fumar --recuerda Robertson--. Instamos a cualquier persona que fume y esté interesada en dejar de fumar a que hable con sus médicos y su equipo de atención médica sobre otras opciones eficaces para dejar de fumar aprobadas por la FDA".

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