Archivo - Imagen de recurso hígado. - THARAKORN/ ISTOCK - Archivo
MADRID 6 Jul. (EUROPA PRESS) -
La especialista en aparato digestivo en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza Vanesa Bernal ha advertido de que los pacientes con esteatosis hepática en los que coexisten factores metabólicos y consumo de alcohol elevado pueden tener hasta el doble de riesgo de desarrollar complicaciones hepáticas graves que quienes presentan solo factores metabólicos sin dicho nivel de ingesta de alcohol.
"Hoy sabemos que el alcohol y la disfunción metabólica no son factores independientes. Cuando coinciden, el riesgo de desarrollar fibrosis avanzada, cirrosis, descompensación hepática o hepatocarcinoma aumenta de forma significativa", ha señalado en su ponencia 'MetALD: Asociación de síndrome metabólico y consumo de alcohol', durante el 85º Congreso de la SEPD.
La miembro de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) ha aseverado que este conocimiento supone un cambio de paradigma respecto a la visión tradicional, que diferenciaba la enfermedad hepática metabólica de la relacionada con el alcohol como si fueran procesos independientes.
Sin embargo, la nueva categoría acuñada, conocida como MetALD, identifica que los factores metabólicos, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión o la dislipemia, no solo pueden coexistir con el consumo de alcohol, sino que ambos pueden actuar de forma conjunta y sinérgica acelerando el daño hepático y favoreciendo una progresión más rápida hacia formas avanzadas de la enfermedad.
VALORACIÓN CONJUNTA
Por ello, la doctora Bernal ha instado a incorporar una valoración sistemática del consumo de alcohol en los pacientes con esteatosis hepática, de forma que los factores metabólicos y el consumo de alcohol sean analizados de forma conjunta.
"No basta con identificar la obesidad o la diabetes. Es fundamental cuantificar el consumo de alcohol porque puede modificar tanto el diagnóstico como el pronóstico y las decisiones terapéuticas", ha señalado para precisar que incluso consumos que muchos pacientes consideran "moderados" pueden adquirir una relevancia distinta cuando existen factores de riesgo metabólicos asociados.
Además, ha subrayado la importancia de lograr la detección precoz de la fibrosis, ya que permite identificar de forma temprana a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves y orientar su seguimiento y tratamiento. Para ello, los especialistas apuestan por utilizar herramientas no invasivas, como los índices analíticos y las técnicas de elastografía, que permitan estratificar el riesgo y seleccionar qué pacientes necesitan un seguimiento más estrecho o una valoración especializada.
"Detectar a tiempo la fibrosis antes de que aparezcan complicaciones ofrece una oportunidad para modificar la evolución natural de la enfermedad", ha resaltado la especialista en aparato digestivo.
ABORDAJE INTEGRAL
En esta línea, Bernal ha destacado que el abordaje de la enfermedad hepática con disfunción metabólica y consumo de alcohol debe ser integral y contemplar todos los factores implicados. Las medidas incluyen la pérdida de peso cuando esté indicada, la alimentación saludable, el ejercicio físico, el control de la diabetes, la hipertensión y la dislipemia y una intervención específica sobre el consumo de alcohol.
Desde la SEPD, han recordado que la esteatosis hepática, como se denomina en la actualidad al hígado graso, es la enfermedad hepática crónica más prevalente, afectando a un tercio de la población adulta. Para los especialistas, supone una preocupación creciente, debido a la carga asistencial y sanitaria que puede generar en los próximos años.
Pese a que la acumulación de grasa en el hígado es la característica que define esta enfermedad, el principal factor que determina el pronóstico es el grado de fibrosis o cicatrización, consecuencia del daño repetido que sufre el órgano. La mayoría de los casos de esteatosis presentan formas leves, pero alrededor de un 10 por ciento de los pacientes desarrolla fibrosis avanzada y, entre estos, una pequeña proporción puede desarrollar cirrosis o hepatocarcionoma.