Archivo - Advierten un proceso físico desconocido que puede cambiar en más del 50% el sudor que se evapora de la piel - GLEBCHIK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de la estadounidense Universidad Estatal de Arizona (ASU) ha descubierto "un proceso físico hasta ahora desconocido que puede modificar drásticamente la eficacia con la que el sudor enfría el cuerpo en climas cálidos, secos y sin viento", y es que "puede cambiar la cantidad de sudor que se evapora de la piel en más del 50 por ciento".
"El impacto es enorme", ha afirmado el profesor asociado de Ingeniería de este centro académico, Konrad Rykaczewski, quien ha liderado un estudio publicado en la revista especializada 'Science Advances' y que se ha valido de ANDI, un maniquí personalizado equipado con sensores en todo su cuerpo, para medir la pérdida y la ganancia de calor en condiciones concretas.
Tras cubrir esta herramienta de poros que gotean sudor simulado en respuesta al aumento de la temperatura, los científicos han buscado comprender la mecánica de la sudoración, algo que consideran "fundamental" para "predecir con precisión el estrés térmico y la eficacia de la refrigeración en diferentes situaciones".
Una vez indicado que este conocimiento es empleado para elaborar recomendaciones para trabajadores sometidos a estrés por calor y para diseñar prendas de refrigeración y sistemas de gestión térmica para personal de emergencias, soldados y atletas, han indicado que "la evaporación del sudor en vapor de agua es lo que enfría el cuerpo". "El movimiento del aire acelera la evaporación y mejora el enfriamiento", han explicado.
No obstante, los investigadores se han centrado en un aspecto "poco estudiado del proceso de enfriamiento", que es "cómo la temperatura y la humedad modifican la flotabilidad del aire cerca de la piel". En este sentido, han señalado que "cuando la temperatura exterior es superior a la de la piel, el aire muy cercano a ella se enfría, se vuelve más denso y desciende", pero "cuando el clima es cálido y seco, la humedad proveniente de la evaporación del sudor crea una corriente ascendente opuesta, ya que el aire húmedo es más ligero que el aire seco".
INFLUENCIA DEL VIENTO
Así, han constatado que a temperaturas cercanas a los 40 grados, con baja humedad y sin viento, las corrientes opuestas cerca de la piel pueden anularse por completo, impidiendo el flujo de aire que podría ayudar a evaporar el sudor. En ausencia de viento, este fenómeno provoca un mayor almacenamiento de calor corporal y eleva significativamente las temperaturas de la piel y del núcleo corporal.
Al respecto, han recordado que los modelos de balance térmico humano comúnmente utilizados no tienen en cuenta esta circunstancia "y subestiman la temperatura que alcanza el cuerpo en ambientes cálidos y áridos con poca ventilación". Por ello, han medido el impacto utilizando modelos de evaporación del sudor combinados con simulaciones del funcionamiento del cuerpo humano para regular su temperatura.
"Ignorar los efectos de flotabilidad provocados por la humedad conllevó una subestimación de más de 16 grados del aumento de la temperatura corporal central en una persona en reposo en aire en calma tras dos horas de exposición al calor", ha sostenido Rykaczewski, que ha agregado que "esto es realmente importante para espacios interiores o lugares con muy poca circulación de aire".
Sobre ello, ha destacado que "hay múltiples vías de transferencia de calor involucradas". "Aislar cada una, asegurarnos de que podíamos replicarla computacionalmente y, luego, combinarlas todas en un solo modelo, requirió un esfuerzo enorme", ha relatado, al tiempo que ha declarado que, tras ello, "la cuestión más importante es cómo controlar el sudor y qué tipo de materiales se pueden colocar en contacto con la piel para optimizar la refrigeración".