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MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las células cancerosas que expresan una proteína específica pueden interactuar con algunas células inmunitarias y convertirlas en inmunosupresoras dentro de los tumores, según una nueva investigación realizada con ratones y células humanas por la Universidad de Texas (Estados Unidos).
Estas interacciones predijeron una baja supervivencia en pacientes humanos con cáncer, pero el bloqueo de esta vía mejoró el control tumoral en modelos de ratón, lo que resalta el potencial para futuras terapias, como se publica en 'Science'.
Las células mieloides expresan el receptor tipo inmunoglobulina leucocitaria subfamilia B (LILRB), que son receptores inhibidores que pueden ser el objetivo para promover la activación antitumoral. Sin embargo, los LILRB son específicos de primates, lo que dificulta descubrir cómo las células del microambiente tumoral (TME) interactúan con estos receptores.
Tras examinar más de 6.000 candidatos, los investigadores identificaron un grupo de proteínas de unión estrecha llamadas claudinas (CLDN) como socios de unión de LILRB. Los investigadores se centraron en CLDN18.2, que se expresa en altos niveles en varios tipos de cáncer, y demostraron que podía unirse a los receptores LILRB2 y LILRB5.
Los análisis de bases de datos de cáncer humano revelaron que la proximidad entre las células cancerosas que expresan CLDN y los macrófagos que expresan LILRB2 se correlacionaba con malos resultados del tratamiento en los pacientes.
EL PUNTO DE BLOQUEO QUE ABRE LA PUERTA A UNA NUEVA TERAPIA
Los autores demostraron entonces que las interacciones CLDN18.2-LILRB2 inducían inmunosupresión en células mieloides cultivadas y promovían el crecimiento de células tumorales 'in vitro' y la metástasis en modelos de ratón humanizados con cáncer.
Así determinaron que la vía CLDN18.2-LILRB2 inhibía NF-B y activaba la señalización STAT, aumentando la expresión del punto de control inmunitario PD-L1 en las células mieloides. El tratamiento combinado con un anticuerpo anti-LILRB2 y el bloqueo de PD-L1 redujo la progresión tumoral y prolongó la supervivencia.
"Nuestros hallazgos revelan un mecanismo de regulación de las células mieloides por proteínas de unión estrecha en el TME, lo que ofrece una base racional para dirigir esta vía en la terapia contra el cáncer", escriben los investigadores.