Archivo - Infección de orina - BYMURATDENIZ/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -
Durante años, la demencia se ha estudiado desde múltiples ángulos para tratar de identificar factores que puedan influir en su aparición. Entre ellos, las infecciones han comenzado a ocupar un lugar relevante en la investigación, aunque su papel no siempre ha estado completamente claro.
Ahora, un nuevo análisis científico pone el foco en distintas infecciones concretas y en cómo podrían relacionarse con un mayor riesgo de desarrollar demencia con el paso del tiempo. Los resultados aportan nuevos datos que ayudan a entender mejor esta posible conexión y sus implicaciones en la salud a largo plazo.
POR QUÉ SE ESTUDIAN LAS INFECCIONES EN RELACIÓN CON LA DEMENCIA
Según un nuevo estudio de la Universidad de Helsinki (Finlandia) publicado en 'PLOS Medicine', las infecciones graves aumentan el riesgo de demencia independientemente de otras enfermedades coexistentes.
Se ha relacionado la presencia de infecciones graves con un mayor riesgo de demencia. Sin embargo, no está claro si esta asociación se explica por la coexistencia de otras enfermedades no infecciosas que predisponen tanto a infecciones como a demencia.
En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron datos del registro nacional de salud finlandés que abarcan a más de 62.000 personas de 65 años o más diagnosticadas con demencia de inicio tardío entre 2017 y 2020, junto con más de 312.000 controles sin demencia.
Adoptando un enfoque amplio, examinaron todas las enfermedades tratadas en hospitales registradas durante los veinte años anteriores, identificando 29 enfermedades que se asociaron de manera sólida con un mayor riesgo de demencia. Casi la mitad (47%) de los casos de demencia presentaban al menos una de las 29 enfermedades identificadas antes de su diagnóstico.
QUÉ INFECCIONES APARECEN EN EL ANÁLISIS
De esas enfermedades, dos eran infecciosas: cistitis (una infección del tracto urinario) e infección bacteriana de un sitio no especificado. Entre las enfermedades no infecciosas, las asociaciones más fuertes con la demencia se observaron en los trastornos mentales debidos a daño cerebral o enfermedad física, la enfermedad de Parkinson y los trastornos mentales y del comportamiento relacionados con el alcohol.
Cuando los investigadores ajustaron los datos para tener en cuenta las 27 enfermedades no infecciosas relacionadas con la demencia identificadas, la asociación entre infecciones y demencia se mantuvo prácticamente intacta. Menos de una séptima parte del exceso de riesgo de demencia entre las personas con cistitis o infecciones bacterianas tratadas en el hospital se atribuyó a afecciones preexistentes.
El vínculo entre infecciones y demencia fue aún más fuerte para la demencia de inicio temprano (diagnosticada antes de los 65 años), donde cinco tipos de infección, incluyendo neumonía y caries dental, se asociaron con un riesgo elevado.
El estudio se vio limitado por la falta de evaluaciones cognitivas iniciales y datos de exámenes clínicos previos al diagnóstico de demencia, así como por la falta de datos sobre tratamientos para infecciones.
"En general, nuestros hallazgos respaldan la posibilidad de que las infecciones graves aumenten el riesgo de demencia; sin embargo, se requieren estudios de intervención para determinar si la prevención o el tratamiento eficaz de las infecciones aportan beneficios para la prevención de la demencia", comentan los autores.
Los autores añaden: "Encontramos 27 enfermedades graves y diversas que requirieron tratamiento hospitalario y que se asociaron de forma contundente con un mayor riesgo de demencia. Dos de estas enfermedades fueron infecciones, concretamente infecciones del tracto urinario e infecciones bacterianas no especificadas".
QUÉ SIGNIFICAN ESTOS HALLAZGOS
En este estudio, las infecciones relacionadas con la demencia se produjeron, en promedio, entre 5 y 6 años antes del diagnóstico. Dado que el desarrollo de la demencia suele tardar años o incluso décadas, estos hallazgos sugieren que las infecciones graves podrían acelerar el deterioro cognitivo subyacente.
Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, no podemos descartar la posibilidad de que algunos factores de confusión no medidos también hayan influido en nuestros resultados. Por lo tanto, no podemos demostrar una relación de causa y efecto.
"Lo ideal sería que los ensayos de intervención examinaran si una mejor prevención de infecciones ayuda a reducir la incidencia de la demencia o a retrasar la aparición de esta enfermedad", concluyen los investigadores.