Archivo - Hombre con gripe. - CECILIE_ARCURS/ISTOCK - Archivo
MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Monte Sinaí (Estados Unidos) han identificado un mecanismo celular que vincula las infecciones de los virus de la gripe A con las enfermedades cardiovasculares, lo que proporciona información crucial sobre cómo la influenza puede dañar el corazón y aumentar el riesgo de un ataque cardíaco u otro evento cardiovascular importante. El estudio se publica en 'Immunity'.
Mediante su trabajo con modelos murinos y datos humanos, el equipo también proporcionó evidencia de que un tratamiento de vanguardia con ARNm modificado que inhibe la vía de señalización del interferón en el corazón puede mitigar significativamente el daño cardíaco tras una infección viral, preservando al mismo tiempo la respuesta antiviral protectora del sistema inmunitario.
"Sabemos desde hace años que la frecuencia de los ataques cardíacos aumenta durante la temporada de gripe; sin embargo, más allá de la intuición clínica, existe poca evidencia de los mecanismos subyacentes de este fenómeno", plantea Filip Swirski, director del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí y autor principal del estudio.
"Estudios como el nuestro están arrojando luz valiosa sobre las vías del sistema inmunitario, como la citocina antiviral interferón tipo 1 (IFN-1), que influyen en el daño cardíaco tras una infección grave de gripe. Estos hallazgos son muy prometedores para el desarrollo de nuevas terapias, que se necesitan con urgencia, ya que actualmente no existen opciones clínicas viables para prevenir el daño cardíaco".
Se estima que los virus de la gripe A causan mil millones de infecciones a nivel mundial cada año, desde brotes de gripe estacional a nivel local hasta pandemias globales. Si bien la mayoría de las infecciones son leves y se resuelven espontáneamente, en algunos casos pueden agravarse o incluso ser mortales, especialmente cuando el virus llega al corazón y provoca la muerte de los cardiomiocitos, células musculares especializadas responsables de la contracción y relajación rítmicas del corazón.
El equipo del Monte Sinaí estudió las autopsias de 35 pacientes hospitalizados que murieron de gripe y descubrió que más del 85 por ciento tenía al menos una comorbilidad cardiovascular significativa, como hipertensión, y que la mayoría tenía múltiples comorbilidades, incluida la aterosclerosis y la fibrosis cardíaca, lo que subraya la enfermedad cardiovascular como un importante impulsor de la mortalidad por gripe.
El equipo de investigación también descubrió el mecanismo por el cual se produce el daño cardíaco. Descubrieron, por ejemplo, que un nuevo subgrupo de glóbulos blancos, conocido como célula prodendrítica 3, se infecta en el pulmón y, tras llegar al corazón, produce grandes cantidades de interferón tipo 1. Este, en lugar de cumplir su función de eliminar el virus del corazón, desencadena la muerte de los cardiomiocitos, lo que afecta el gasto cardíaco.
"Descubrimos que la célula prodendrítica 3 actúa como el 'caballo de Troya' del sistema inmunitario durante la infección de gripe, infectándose en el pulmón, transportando el virus al corazón y diseminándolo a los cardiomiocitos. Este proceso provoca la producción del dañino interferón tipo 1, que conlleva considerables daños colaterales al corazón", explica Jeffrey Downey, miembro del laboratorio del doctor Swirski y autor principal del estudio. "La buena noticia para los pacientes es que, al inyectar un nuevo fármaco de ARN modificado que modula la vía de señalización del IFN-1, redujimos los niveles de daño cardíaco, como lo demuestra una menor troponina, y mejoramos la función cardíaca, medida por una mayor fracción de eyección del ventrículo izquierdo".
Como parte de su investigación en curso, el equipo del doctor Swirski investiga el uso de un método seguro y eficaz de administración sistémica del ARN modificado a las células musculares cardíacas, en lugar del método de inyección directa empleado en su estudio de prueba de concepto. El trabajo adicional se centra en la propia célula prodendrítica 3.
"Los patógenos emergen y evolucionan constantemente, lo que significa que nuestras estrategias para combatirlos también deben evolucionar", finaliza Swirski. "Una mejor comprensión de la patogénesis de la influenza y de las vías inmunitarias que se activan en todo el cuerpo ayudará a impulsar la siguiente etapa de la atención avanzada".
Este estudio fue financiado principalmente por las siguientes subvenciones del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre y la Fundación Charles H. Revson: P01HL131478, P01 HL142494, R01 HL178835, K99 HL177314 y 24-29.