Archivo - Sala de Control médico y radiólogo, diagnóstico exploración del cerebro. - GORODENKOFF/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -
Una inmunoterapia experimental ha conseguido eliminar tumores cerebrales en varios modelos preclínicos de glioblastoma, uno de los cánceres con peor pronóstico. La estrategia no solo ataca las células cancerosas, sino también las células inmunitarias que ayudan al tumor a crecer.
¿POR QUÉ EL GLIOBLASTOMA ES TAN DIFÍCIL DE TRATAR?
El glioblastoma es el tumor cerebral maligno más frecuente y agresivo en adultos y uno de los más difíciles de tratar. Se caracteriza por un crecimiento rápido, alta capacidad de infiltración en el tejido cerebral sano y una marcada resistencia a los tratamientos disponibles. Su incidencia se sitúa en solo unos pocos casos por cada 100.000 habitantes al año, pero su impacto clínico y social es muy elevado.
El abordaje estándar incluye cirugía máxima segura cuando es posible, seguida de radioterapia y quimioterapia, habitualmente con temozolomida. A pesar de estos tratamientos combinados, el control de la enfermedad sigue siendo complejo y son frecuentes las recaídas. En los últimos años se han incorporado estrategias como campos eléctricos alternos y ensayos clínicos con terapias dirigidas o inmunoterapia, aunque por ahora el beneficio global sigue siendo limitado.
Investigadores de la Universidad McMaster (Canadá) han desarrollado una nueva estrategia de inmunoterapia contra el cáncer que puede atacar simultáneamente los tumores cerebrales mortales y las células inmunitarias que contribuyen a su crecimiento.
El estudio, publicado en la revista 'Nature', se centra en el glioblastoma y en las células inmunitarias llamadas macrófagos, que normalmente ayudan a defender al organismo contra las infecciones. Sin embargo, el glioblastoma puede secuestrar estas células y utilizarlas para favorecer el crecimiento del tumor, suprimir los ataques inmunitarios y resistir el tratamiento.
Los investigadores identificaron la glicoproteína B del melanoma no metastásico (GPNMB) en las células cancerosas y en los macrófagos que favorecen el crecimiento tumoral. Esto brindó una oportunidad única para diseñar una terapia que atacara tanto al tumor como al microambiente inmunitario que contribuye a su desarrollo.
LA TERAPIA ELIMINÓ LOS TUMORES DETECTABLES
Mediante la terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T), el equipo demostró cómo estas células pueden reconocer la GPNMB y atacar el tumor simultáneamente en ambos frentes.
"En lugar de tratar el tumor como una simple masa de células cancerosas, proponemos que debemos tratar el glioblastoma como un ecosistema tumoral-inmunitario interconectado", afirma la autora principal, Sheila Singh, profesora de cirugía en McMaster. El enfoque ataca tanto el tumor como el entorno que le permite proliferar. Va más allá de atacar únicamente el cáncer y eliminar las células inmunitarias que lo protegen del tratamiento.
En varios modelos preclínicos de glioblastoma, incluidos aquellos cultivados a partir de tumores de pacientes humanos, la terapia eliminó los tumores detectables y condujo a una supervivencia prolongada sin enfermedad en esos modelos.
Este estudio se basa en trabajos previos sobre el desarrollo de terapias CAR-T dirigidas a GPNMB, incluyendo un ensayo clínico pionero en humanos para pacientes con sarcoma metastásico (un tipo de cáncer que se origina en los tejidos conectivos), liderado por investigadores de la Universidad de Calgary (Canadá).
"La terapia CAR-T ha sido eficaz en algunos cánceres de la sangre, pero trasladar ese éxito a los tumores cerebrales ha sido difícil", agrega Shan Grewal, coautor principal y candidato a doctorado en medicina en la Universidad McMaster.
La mayoría de los enfoques se han centrado únicamente en eliminar las células cancerosas. "Nuestro trabajo sugiere que también podríamos necesitar desmantelar el sistema de soporte inmunitario que ayuda al tumor a sobrevivir", advierte.
¿QUÉ FALTA PARA QUE LLEGUE A LOS HOSPITALES?
Los investigadores recalcan que aún queda mucho trabajo por hacer antes de que el tratamiento pueda pasar a ensayos clínicos. En la investigación participaron colaboradores del King's College de Londres (Reino Unido), la Universidad Northwestern (Estados Unidos), la Universidad de Calgary, la Universidad de Toronto y el Hospital para Niños Enfermos (Canadá).