Publicado 15/12/2021 08:07CET

¿Cómo el cerebro pasa de oír a escuchar?

Archivo - Hablar, conversar, charlar.
Archivo - Hablar, conversar, charlar. - KLIMKIN/PIXABAY - Archivo

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Basilea, en Suiza, que estudian qué ocurre en el cerebro cuando el simple hecho de oír se convierte en escuchar han rastreado la huella neuronal de los dos tipos de procesamiento del sonido en el cerebro del ratón, y han descubierto cómo ocurre ese proceso.

Se intuye que existe una diferencia entre la audición pasiva y la escucha activa. La atención y el estado de ánimo, pero también el movimiento, influyen en cómo se ajusta el procesamiento del sonido en el cerebro. Ahora, las neurocientíficas Tania Rinaldi Barkat y la doctora Gioia De Franceschi, del Departamento de Biomedicina de la Universidad de Basilea, han proporcionado una descripción precisa de lo que ocurre en este proceso en la revista 'Cell Reports'.

Para su estudio, examinaron la actividad de las neuronas en cuatro áreas diferentes del cerebro de ratones que se sabe que están implicadas en el procesamiento de sonidos cada vez más complejos. Durante el experimento, los animales escuchaban pasivamente los sonidos que se les reproducían o los escuchaban activamente para recibir una recompensa por detectar los sonidos.

Se demostró que la mayoría de las neuronas cambiaban su actividad al pasar de oír a escuchar. "Pero esto no significa que todas las neuronas se comportaran de la misma manera --explica De Franceschi--. En realidad, encontramos diez tipos distintos y específicos de cambio de actividad".

Aunque la mayoría de las neuronas mostraban un cambio que probablemente estaba relacionado con los distintos niveles de atención, algunas de ellas también mostraban patrones de actividad que estaban relacionados con el nivel de excitación de los ratones, su movimiento, la disponibilidad de una recompensa o una combinación de estos factores.

La vía auditiva en el cerebro está formada por una serie de núcleos diferentes que transmiten la información acústica desde la cóclea hasta el córtex auditivo primario. Se cree que dos de las cuatro áreas de la vía auditiva estudiadas por los investigadores se encuentran en un "nivel superior" en términos de complejidad de procesamiento.

"Al principio de nuestro estudio, sospechábamos que estas eran las áreas particularmente afectadas por la atención a los sonidos --recuerda Barkat--. Sin embargo, sorprendentemente, no fue así". La atención también altera la actividad en áreas cerebrales que antes se creía que sólo realizaban formas básicas de procesamiento del sonido.

"Los resultados dejan claro que incluso la detección de un simple sonido es un proceso cognitivo que configura de forma profunda y extensa el funcionamiento del cerebro, incluso en etapas muy tempranas del procesamiento sensorial", concluye.