El Centro de Biología Severo Ochoa adquiere un sistema de supercomputación para investigar el síndrome Cornelia de Lange

El Centro de Biología Severo Ochoa adquiere un sistema de supercomputación para
IBM - Archivo
Publicado 28/02/2019 15:05:45CET

MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Centro de Biología Molecular Severo Ochoa ha instalado un sistema de computación avanzado IBM Power System AC922 con 2 procesadores IBM POWER9 para investigar el síndrome Cornelia de Lange una enfermedad rara causada por una alteración genética de la cohesina, un complejo proteico presente en el cuerpo humano, que impide el correcto desarrollo físico e intelectual.

El sistema, especialmente diseñado para su uso en analítica e inteligencia artificial de alto rendimiento, permite a los biotecnólogos simular de forma virtual el comportamiento de posibles fármacos como lo harían en la vida real a una velocidad inalcanzable con técnicas de laboratorio clásicas. Esta forma de trabajo se conoce como la experimentación 'in silico'.

En concreto, los investigadores ya analizan diferentes compuestos químicos con la cohesina para observar si logra corregir su comportamiento defectuoso que da lugar al síndrome.

"La ventaja de hacerlo 'in silico' es que podemos simular los comportamientos de millones de posibles fármacos tal como lo harían en la vida real, hasta dar con el más óptimo, a una velocidad imposible de hacer con técnicas de laboratorio clásicas a una escala tan grande", ha asegurado el científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Paulino Gómez-Puertas, que ha agregado que "para conseguirlo, se necesita la enorme capacidad de análisis del ordenador más potente del mundo".

"Si se puede llegar a conseguir que la investigación y futuros fa*rmacos se realicen en tiempos más cortos, el avance será enorme y repercutirá de modo positivo en la vida diaria de los afectados y la de sus familias y/o cuidadores", ha especificado la presidenta de la Asociación Española del Síndrome Cornelia de Lange, Rosa González.

Estos avances podrán llegar a beneficiar a los pacientes gracias a la colaboración con centros como el Hospital La Paz de Madrid, el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza o el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca.

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