La ceguera de la nieve puede ser irreversible: cómo elegir bien las gafas

Publicado 27/01/2020 8:14:36CET
GAFAS DE SOL PARA LA NIEVE.
GAFAS DE SOL PARA LA NIEVE. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MAKI_SHMAKI - Archivo

   MADRID, 27 Ene. (EDIZIONES) -

   La Academia Americana de Oftalmología (AAO, por sus siglas en inglés) cuenta cómo los inuit de Alaska fueron capaces de innovar a la hora de proteger sus ojos frente a la peligrosidad de los rayos ultravioleta (UV) en la nieve y tallaron unas gafas protectoras a partir de los cuernos del caribú.

   El caso es que los rayos UV son los responsables de una patología oftalmológica que se conoce como 'ceguera de la nieve'. En una entrevista con Infosalus, el doctor Carlos Vergés, director médico del Instituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, explica que este fenómeno o pérdida de visión puede ocurrir en ambientes nevados en los que hay una sobreexposición a los rayos solares.

   "Se produce la afectación de los tejidos oculares, básicamente de la córnea y de la retina, ocasionando una pérdida de visión, en grado variable según el daño producido, que puede ser transitoria, o incluso quedar dañada de forma irreversible", agrega el especialista.

   El doctor Vergés menciona además que la nieve refleja la luz solar en unas condiciones en las que incrementa la luminosidad y la potencia de las radiaciones UV. Asimismo, puntualiza que la ceguera de la nieve tiene dos etapas que ve importante diferenciar:

   1.- El incremento de luminosidad produce una pérdida de visión porque se satura el pigmento pupilar, es como cuando estamos deslumbrados por una luz potente, no vemos. En la nieve, la luminosidad intensa no deja que se recuperen los pigmentos de la retina y vamos perdiendo visión de forma progresiva. Esta fase es totalmente reversible y si nos protegemos de la luz con gafas con filtros adecuados, o nos alejamos de la nieve, en unos minutos podemos recuperar la visión sin que queden secuelas.

   2.- El problema está en si superamos esta primera fase de deslumbramiento, y se inicia el proceso de daño ocasionado por la radiación UV, que es más intensa en la nieve. Es entonces cuando se produce un efecto similar al de una quemadura. Los rayos UV dañan la piel de los párpados, de la córnea, y de la retina. Los efectos más adversos se producen en la córnea, una erosión de la superficie epitelial, que conocemos por 'queratitis punteada superficial', que es muy dolorosa y con intolerancia a la luz (fotofobia).

   Eso sí, según advierte el especialista del Instituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus, quizás el efecto más grave lo tenemos en la retina, donde se produce la 'quemadura' de la mácula, la región más importante de la retina y responsable del 90% de la visión. "En una primera fase se produce un edema que reduce la visión y que todavía es reversible. Si la exposición a los rayos UV persiste, seguirá un daño de las células retinianas y en estos casos la pérdida de visión puede llegar a ser irreversible", avisa Vergés.

CUIDADO DE NUESTROS OJOS FRENTE A LA NIEVE

   Por eso, el oftalmólogo insiste en que, si vamos a la nieve, además de la ropa adecuada y de las cremas con pantalla solar que debemos emplear, hay que proteger a los ojos. "No recomendamos utilizar las cremas protectoras de la piel en los párpados, pueden pasar a los ojos y ocasionar irritaciones. Lo mejor es utilizar las gafas adecuadas". precisa.

   Además, el doctor Vergés hace una especial mención a los casos con ojo seco u otras alteraciones oculares. "En los casos de ojo seco hay que proteger más los ojos utilizando gafas que se ajusten a la cara y no dejen pasar los rayos solares, ni el viento (mascaras de nieve). También hay que utilizar con mayor frecuencia las gotas de lágrimas artificiales, ya que el frío reseca más los ojos y ocasiona inestabilidad de la película lagrimal. En los casos de glaucoma, cataratas, o trastornos de la retina, recomendamos consultar al oftalmólogo, ya que la radiación UV puede agravar enfermedades existentes", aconseja este especialista.

   Como vemos, lo más importante en la nieve es proteger a los ojos, desde los párpados hasta el globo ocular. Por eso, el oftalmólogo insiste en que esto significa que no es suficiente unas gafas de sol, por muy buenas que nos parezcan. "Se deben utilizar gafas especiales para la nieve, que consiste en gafas con monturas que garanticen la protección lateral, que no entren los rayos solares por la zona lateral, y si queremos mayor garantía de protección, las gafas que se ajustan a la cara y que conocemos como 'máscaras' o 'de ventisca'", remarca.

   Así, las gafas deben proteger el acceso de rayos sobre los ojos, con la montura adecuada y con los cristales especiales. Los cristales, que pueden ser de plástico, según considera Vergés, deben de incorporar filtros UV y tener un filtro de luz de nivel 4. "En la mayoría de casos, los fabricantes de las gafas para la nieve ya especifican que incorporan el filtro UV, lo etiquetan como 'UV400'. No hay que confundir el filtro 'UV' con el filtrado de luz, son dos cosas diferentes", precisa.

   A este respecto, recuerda que el filtro de luz lo vemos en el grado de oscuridad del color de las gafas y va de menos a más, desde 0 a 4. El factor recomendado es el 4 y hay que tener en cuenta que los filtros de nivel 4 dejan pasar muy poca luz (3-8%) y pueden suponer un peligro si conducimos; "de hecho están prohibidas por la DGT", precisa.

   Finalmente, el doctor Vergés llama la atención sobre las siguientes medidas, si ya se ha iniciado el trastorno ocular en la nieve:

   .- Notamos que empezamos a ver peor, como si estuviéramos deslumbrados. Se trata de la primera fase y todavía no hay lesión ocular. Hay que proteger los ojos con las gafas, si no las utilizamos o intentar refugiarnos en un sitio que nos proteja del Sol.

   .- La luz nos molesta cada vez más (fotofobia) y notamos que al parpadear tenemos la sensación de tener arenilla en los ojos. Esto significa que se inicia la afectación de la córnea, la queratitis por UV. En estos casos hay que protegerse del Sol, evitar seguir expuesto a la luz solar de la nieve y debemos utilizar con mayor frecuencia las lágrimas artificiales. Si estamos en un sitio que podemos acudir a un centro de Urgencias, es recomendable que nos vea un médico (mejor un oftalmólogo) para que evalúe el estado de los ojos.

   .- Hemos pasado las dos fases anteriores y al dolor de los ojos se asocia una mayor pérdida de visión. En esta fase es muy probable que se esté dañando la retina. Es fundamental protegerse de la luz, tapar totalmente los ojos, y acudir lo antes posible a un oftalmólogo para que evalúe el grado de afectación y establezca el tratamiento adecuado.

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