Publicado 10/03/2020 12:24:02 +01:00CET

Casi un 45% de los pacientes con glaucoma no siguen el tratamiento médico

Ojo
Ojo - FLICKER/NIEK BECK/ CC BY 2.0 - Archivo

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de un 45 por ciento de los pacientes con glaucoma no siguen el tratamiento y las pautas prescritas por los oftalmólogos, según han alertado desde la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF), con motivo del Día Mundial del Glaucoma que se celebra el próximo 12 de marzo.

Esta enfermedad ocular se caracteriza por la degeneración del nervio óptico y la pérdida de visión periférica en los pacientes, llegando en algunos casos a afectar a la visión central, provocando una ceguera casi total.

En la actualidad el glaucoma no tiene cura, pero existen colirios y medicamentos que permiten frenar su evolución y la pérdida de visión.

"El problema de las personas que padecen glaucoma es que no notan una mejoría con su medicación porque nunca se recupera la visión perdida. Por ello, al final deciden no seguir el tratamiento, olvidándose de que esta enfermedad es degenerativa y de que poco a poco en algunos casos, o de forma muy rápido en otros, pierden parte de la visión", ha señalado la presidenta de AGAF, Delfina Balonga.

Por ello, quieren poner de manifiesto la importancia de la adherencia al tratamiento para evitar el deterioro de la visión y de la calidad de vida de los pacientes, con una correcta autoadministración de medicamentos y controles médicos periódicos. Esto evitaría el empeoramiento de esta patología, que es de carácter degenerativo, y reducir por tanto los casos de ceguera por glaucoma.

El diagnóstico precoz también es relevante en esta enfermedad, ya que en sus inicios es asintomática. Esto se debe a que el cerebro se encarga de compensar el déficit visual, pasando inadvertido hasta fases más avanzadas en las que se pierde la visión irreversiblemente.

Desde AGAF han recordado la importancia de realizarse una revisión oftalmológica una vez al año, sobre todo a partir de los 45 años. De hecho, un diagnóstico temprano podría evitar la ceguera en el 95 por ciento de los casos, ya que serviría para evitar daños adicionales y para frenar su desarrollo.

Para ello, es preciso realizar un examen del nervio óptico y
medir la presión ocular a través de una tonometría, una prueba médica que se complementaría con la realización de un campo visual (campimetría), la visualización del ángulo que forman la córnea, el iris y la esclera (gonioscopia) y la medición del grosor corneal (paquimetría).

Finalmente, los expertos alertan de que ciertos factores como la diabetes pueden provocar la aparición de esta enfermedad, así como la presión intraocular alta, los antecedentes familiares de glaucoma, la miopía elevada (más de 5 dioptrías), la hipertensión arterial o estar medicado con corticoides.

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