Los cardiólogos advierten de que el verano puede aumentar el riesgo de complicaciones cardíacas en personas vulnerables

Archivo - Imagen de recurso de un cardiólogo.
Archivo - Imagen de recurso de un cardiólogo. - PEAKSTOCK/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: viernes, 3 julio 2026 14:53

MADRID 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Fundación EPIC ha advertido de que los cambios de rutina, el calor intenso y la relajación de hábitos saludables durante el verano pueden aumentar el riesgo de complicaciones cardíacas, especialmente en personas con factores de riesgo o enfermedad cardiovascular previa.

Según los expertos, durante los meses estivales, el organismo se enfrenta a temperaturas elevadas que favorecen la pérdida de líquidos y electrolitos a través de la sudoración. Este desequilibrio puede derivar en deshidratación y, en casos más graves, en alteraciones del ritmo cardíaco como arritmias, especialmente en personas predispuestas o con cardiopatía previa.

Además, el calor provoca vasodilatación, descenso de la tensión arterial y aumento de la frecuencia cardíaca, lo que puede generar mareos o incluso pérdidas de conocimiento en determinadas personas.

A estos factores fisiológicos se suman cambios de comportamiento habituales en vacaciones. Desde la Fundación EPIC señalan que es frecuente reducir la ingesta de agua mientras aumenta el consumo de alcohol, una combinación que afirman que es "especialmente desfavorable" para la salud cardiovascular, ya que puede actuar como desencadenante de arritmias como la fibrilación auricular y contribuir también al aumento de la presión arterial, un fenómeno conocido como 'holiday heart syndrome'.

Asimismo, la Fundación apunta que una dieta más desordenada, con mayor presencia de sal y alimentos ultraprocesados, puede favorecer la retención de líquidos, el aumento de peso y el empeoramiento del perfil lipídico.

Los especialistas también advierten de otro extremo: el sedentarismo estival. Aunque algunas personas aprovechan las vacaciones para hacer más ejercicio, otras reducen significativamente su actividad física, lo que, unido a los cambios en la alimentación y el descanso, puede favorecer situaciones pro-trombóticas.

BEBER AGUA DE FORMA REGULAR, AUNQUE NO SE TENGA SED

Para reducir riesgos, los expertos recomiendan mantener una hidratación constante -beber agua de forma regular, aunque no se tenga sed-, evitar la exposición al calor en las horas centrales del día y priorizar una alimentación ligera basada en verduras, frutas y pescado azul, reduciendo el consumo de sal. También aconsejan evitar el alcohol y la cafeína, usar ropa fresca, ventilar los espacios y ducharse con agua templada o fresca para ayudar a regular la temperatura corporal.

Por último, los especialistas recuerdan que la adherencia al tratamiento no debe interrumpirse durante el verano. La relajación de las rutinas puede llevar a olvidos en la medicación o a la falta de seguimiento médico, con el consiguiente riesgo de descompensaciones. En este sentido, destacan el papel creciente de las tecnologías de salud, como aplicaciones móviles y dispositivos inteligentes, que pueden facilitar el autocuidado y el cumplimiento terapéutico incluso en vacaciones.

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