Cáncer y sexo, ¿son compatibles?

SEXO, CAMA, DORMIR, PAREJA
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SANTIAGO NUNEZ
Publicado 08/10/2018 8:40:33CET

   MADRID, 8 Oct. (EDIZIONES) -

   El cáncer no tiene por qué influir en las relaciones sexuales. Se trata de campos distintos, aunque si el paciente está debilitado por la propia enfermedad o los tratamientos, la parte de complemento sexual no tiene por qué ser tan importante.

   La American Cancer Society subraya que el sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria. "No obstante, los pacientes y médicos a menudo no hablan sobre los efectos que el tratamiento contra el cáncer ejerce sobre la vida sexual del hombre y de la manera en que éste puede sobrellevar dichos problemas. ¿Por qué? Puede que los proveedores de atención médica y los pacientes se sientan incómodos hablando sobre sexo", sostiene la entidad norteamericana.

   En una entrevista con Infosalus, el director de la Unidad de Oncología del Hospital HC de Marbella, el doctor Hernán Cortés-Funes sostiene que la propia situación del paciente puede propiciar un menor deseo sexual, ya que hay otro orden de prioridades ahora y se prima la enfermedad. Después dice que también influyen los tratamientos que debilitan al paciente y, con ello, pueden alterar la relación de pareja.

   "Como cualquier enfermedad, sobre todo si es seria, afecta mucho porque altera la estabilidad de una persona, que se pone mal no sólo a nivel físico, por los síntomas de la enfermedad sino por la alteración del plan vital de la persona a la que se le ha detenido su día a día", indica el experto y también profesor asociado de Oncología en la Universidad Complutense de Madrid.

   Además, indica que el cáncer presenta una serie de connotaciones negativas que no todo el mundo las sabe entender. La primera de ellas, a su juicio, es que al oír que el diagnóstico del cáncer se piensa ya que es una enfermedad incurable y que va a llevarnos a una muerte inmediata, sobre todo si no se puede operar. "Otro error es que si no se puede operar no se puede curar", agrega.

   Sobre los problemas que suelen surgir, aparte de la pérdida de apetito sexual ante la aparición de un problema de este calibre, el doctor Cortés-Funes señala que aparecerán todas las complicaciones propias de la enfermedad y de los tratamientos aplicados, si bien insiste en que estos no tienen por qué afectar en gran medida a la vida sexual.

   Igualmente, el especialista de HC Marbella advierte, eso sí, de que todo dependerá de dónde se localice el cáncer, ya que no es lo mismo un cáncer de estómago, que de mama o de pulmón, o bien de próstata.

   En el caso de tratarse de un cáncer de mama, el experto reconoce que sí pueden verse alteradas las relaciones sexuales de pareja, puesto que el pecho supone un elemento sexual que deberá ser sometido a biopsias o a cirugías, que generan una determinada mutilación en el paciente, así como una alteración en la relación de pareja.

   En el hombre, por ejemplo, señala a los cánceres genitourinarios, de próstata o vejiga, que afectan al pene, principal órgano sexual en el hombre, y que según concreta, éste puede verse alterado por sangre o por dolor. Además, indica que hay tratamientos hormonales que pueden provocar la impotencia o la reducción de deseo sexual en el paciente.

   Ya en cánceres de otro tipo destaca que son los propios tratamientos de radiología, quimioterapia, o todos los procedimientos que se estén siguiendo para paliarlos que pueden de algún modo incapacitar al paciente, le hacen perder fuerza, le hacen más débil, y en general tiene menos apetencia sexual. "Esto no quiere decir que el cáncer pueda alterar seriamente la vida de la pareja porque lo más importante es mantenerla hasta donde se pueda. Hay otras vías sexuales por lo que siempre se debe consultar con el oncólogo, incluso con sexólogos o terapeutas especialistas en el tema llegado el momento", añade.

   El doctor Cortés-Funes defiende que cuando se informa a un paciente de cómo va a cambiar su vida con el cáncer, el aspecto de la vida en pareja también debe tratarse, a pesar de que muchos profesionales no lo hacen. "Es parte de toda la información. Cuando alguien tiene cáncer hay que informarle sobre las posibilidades terapéuticas, sobre su posible curación, o paliación, o sobre la reducción de síntomas. En el intercambio de información con el oncólogo surgen estas preguntas y hay que tenerlas en cuenta", agrega.

RECOMENDACIONES AL PACIENTE

   Para todos aquellos pacientes con cáncer, el oncólogo recomienda en primer lugar perder el miedo a la palabra cáncer y mantener la esperanza en el tratamiento. "El paciente con cáncer puede tener igual vida sexual que sin cáncer, con todas las alteraciones que puede provocar la enfermedad y los tratamientos y sus efectos secundarios. Hay que luchar con ello y es factible", defiende.

   Desde la American Cancer Society aconsejan a los pacientes que se informen tanto como puedan sobre los posibles efectos que el tratamiento contra el cáncer puede tener sobre su vida sexual. "Hable con su médico, enfermera o cualquier integrante de su equipo de atención médica contra el cáncer. Cuando sabe lo que puede esperar puede planear cómo podría manejar dichas situaciones", subraya.

   A su vez, sugiere tener en cuenta que, sin importar el tipo de tratamiento contra el cáncer que esté recibiendo, la mayor parte de los hombres aún tienen la capacidad de sentir placer al contacto físico.

   "Pocos tratamientos para cáncer (que no sean aquellos que afectan las regiones del cerebro y a la médula espinal) dañan las terminales nerviosas y los músculos involucrados en la sensación de placer al contacto físico y en lograr un orgasmo. Por ejemplo, algunos tipos de tratamiento pueden dañar la capacidad para tener erecciones. La mayoría de los hombres con dificultades para la producción de semen o para tener erecciones aún pueden lograr la sensación del orgasmo con la estimulación táctil correcta", advierte.

   A su vez, aconseja mantener una mente abierta sobre las formas en que siente placer sexual, además de tratar de tener conversaciones claras y recíprocas sobre el sexo con su pareja, al igual que con su doctor, así como reforzar su confianza.

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