Archivo - Mujer con dolor abdominal sostiene el modelo anatómico del útero y los ovarios con patología. Enfermedades del útero y los ovarios, endometriosis, quistes ovárico. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Uno de los grandes enigmas del cáncer de ovario es por qué, en la mayoría de los casos, se detecta cuando la enfermedad ya está muy avanzada. No es solo una cuestión de síntomas tardíos, sino de algo que ocurre silenciosamente dentro del cuerpo mucho antes del diagnóstico.
Durante años, ese proceso ha sido difícil de explicar. Ahora, una investigación internacional arroja nueva luz sobre lo que sucede en esa fase temprana y casi invisible.
UNA PROPAGACIÓN RÁPIDA QUE LLEVABA AÑOS SIN EXPLICACIÓN
Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Nagoya (Japón) explica por qué la mayoría de diagnósticos de cáncer de ovario suelen darse cuando la enfermedad ya se ha propagado por el abdomen de las pacientes. Una rápida propagación que hasta ahora no tenía explicación.
Publicado en 'Science Advances', el estudio muestra que las células cancerosas reclutan ayuda de las células mesoteliales protectoras que normalmente recubren la cavidad abdominal. Las células mesoteliales lideran la invasión y las células cancerosas siguen las vías que crean. Estos grupos de células híbridas resisten la quimioterapia mejor que el cáncer solo.
Los investigadores examinaron el líquido abdominal de pacientes con cáncer de ovario y encontraron algo inesperado. Las células cancerosas no flotan solas en la cavidad abdominal. En cambio, a menudo se adhieren a las células mesoteliales y forman esferas híbridas. Alrededor del 60% de todas las esferas cancerosas contienen estas células mesoteliales reclutadas. Las células cancerosas liberan una proteína llamada TGF-Beta-1 que transforma las células mesoteliales y hace que desarrollen estructuras similares a espigas que cortan el tejido.
Cuando se desarrolla el cáncer de ovario, las células cancerosas se desprenden del tumor. Estas células entran en el líquido abdominal y flotan libremente. El líquido se mueve a medida que respiras y mueves el cuerpo. Este movimiento transporta las células cancerosas a diferentes puntos del abdomen.
La mayoría de los demás tipos de cáncer se propagan de forma diferente. Las células de cáncer de mama o de pulmón entran en los vasos sanguíneos. Viajan por el torrente sanguíneo para llegar a órganos distantes. Los médicos a veces pueden rastrear estos cánceres mediante análisis de sangre porque la sangre se mueve en rutas predecibles a través de los vasos.
LO QUE OCURRE MIENTRAS LAS CÉLULAS CANCEROSAS “FLOTAN”
Las células de cáncer de ovario evitan por completo los vasos sanguíneos. Flotan en un líquido que no tiene una ruta fija. Esta etapa de flotación ocurre antes de que las células cancerosas se adhieran a nuevos órganos. Los científicos no comprendían por completo qué sucedía durante el período de flotación ni cómo las células trabajaban juntas para propagar el cáncer tan rápidamente.
El equipo de investigación descubrió que las células cancerosas reclutan células mesoteliales protectoras que se han desprendido del revestimiento de la cavidad abdominal durante esta etapa de flotación. Los dos tipos de células se unen y forman esferas híbridas. Las células mesoteliales luego desarrollan invadopodios, estructuras en forma de espiga que perforan el tejido circundante. Las esferas híbridas resisten con mayor eficacia los fármacos quimioterapéuticos e invaden los tejidos con mayor rapidez al alcanzar los órganos.
Los investigadores examinaron el líquido abdominal de pacientes con cáncer de ovario mediante microscopía avanzada para observar este proceso en tiempo real. Confirmaron sus hallazgos con modelos murinos y análisis genético de células individuales.
El autor principal, el doctor Kaname Uno, exestudiante de doctorado y actual investigador visitante en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nagoya, explica que las células cancerosas no necesitan volverse más invasivas por sí mismas. "Manipulan las células mesoteliales para realizar el trabajo de invasión tisular. Sufren cambios genéticos y moleculares mínimos y simplemente migran a través de las aberturas que crean las células mesoteliales".
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades de tratamiento. La quimioterapia actual se dirige a las células cancerosas, pero ignora a los cómplices mesoteliales. Los medicamentos futuros podrían bloquear la señal de TGF-beta-1 o prevenir la formación de estas asociaciones peligrosas. La investigación también sugiere que los médicos podrían monitorear estos grupos de células en el líquido abdominal para predecir la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.