Cáncer antes de los 50: los factores que podrían explicar el aumento de algunos tumores en jóvenes

Archivo - Un paciente siendo sometido a radioterapia con un acelerador lineal.
Archivo - Un paciente siendo sometido a radioterapia con un acelerador lineal. - VLADISLAV STEPANOV/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: miércoles, 2 septiembre 2026 8:35

   MADRID, 2 Sep. (EDIZIONES) -

    Aunque el cáncer sigue siendo una enfermedad mucho más frecuente a edades avanzadas, y el riesgo absoluto continúa siendo bajo entre los jóvenes, algunos tumores diagnosticados antes de los 50 años están aumentando en distintos países. Es lo que se conoce como 'cáncer de inicio precoz' ('early-onset cancers' en inglés), un fenómeno que preocupa a los oncólogos y que podría estar relacionado con una combinación de factores genéticos, ambientales, y de estilo de vida.

Obesidad, sedentarismo, dieta rica en ultraprocesados, alcohol, alteraciones metabólicas, cambios en el microbioma, y una exposición a contaminantes son algunas de las hipótesis que se están investigando, aunque todavía no existe una causa única que explique este incremento.

   Entre los jóvenes predominan tumores como el cáncer de mama y de tiroides, el melanoma, los linfomas, y los tumores germinales testiculares, mientras que uno de los cambios epidemiológicos que más atención está generando es el aumento del cáncer colorrectal de inicio precoz. Ante este escenario, los especialistas piden no caer en el alarmismo, pero tampoco asumir que la juventud protege frente a una enfermedad grave: la pérdida de peso involuntaria, el cansancio intenso persistente, los sangrados anormales, los bultos o ganglios que aumentan, los cambios en un lunar, o las alteraciones intestinales mantenidas, entre otros síntomas, deben ser valorados cuando persisten o evolucionan.

   Así nos lo explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Lucrecia Ruiz, oncóloga médica y responsable de las Unidades de Piel y Melanoma, y Neuro-Oncología del MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten, quien destaca que aunque el cáncer continúa siendo una enfermedad asociada fundamentalmente al envejecimiento, ya que la acumulación de alteraciones genéticas y epigenéticas aumenta con la edad, sí existe una creciente preocupación por el incremento de los cánceres de inicio precoz.

   "Aunque representan una proporción relativamente pequeña del total de casos, diversos estudios internacionales han mostrado un incremento sostenido de su incidencia durante las últimas tres décadas. Un análisis publicado en BMJ Oncology estimó un aumento global superior al 70% entre 1990 y 2019 en los casos diagnosticados en personas menores de 50 años", cita esta especialista.

   Es más, menciona que en adolescentes y en adultos jóvenes (15-39 años) el cáncer sigue siendo una enfermedad poco frecuente, pero constituye una de las principales causas de mortalidad por enfermedad en este grupo de edad, lo que convierte su diagnóstico precoz y su investigación en "una prioridad sanitaria", tal y como valora.

TIPOS DE CÁNCER DE INICIO PRECOZ MÁS FRECUENTES

   Aunque indica esta oncóloga médica que la distribución es diferente a la observada en edades avanzadas, en el caso de los adultos jóvenes predominan el cáncer de mama, el cáncer de tiroides, el melanoma, el cáncer de cuello uterino, los linfomas, los tumores germinales testiculares, y determinados tumores del sistema nervioso central.

   "Desde el punto de vista epidemiológico, uno de los cambios más relevantes es el incremento observado en varios tumores digestivos, especialmente el cáncer colorrectal de inicio precoz, aunque también se han descrito aumentos en cáncer gástrico, pancreático, y de vías biliares en determinadas poblaciones. Este patrón sugiere que probablemente existen factores ambientales o relacionados con el estilo de vida que están modificando el riesgo de desarrollar determinados tumores a edades más tempranas", alerta la doctora Ruiz.

POSIBLES CAUSAS DEL CÁNCER EN MENORES DE 50 AÑOS

   Eso sí, explica que no existe una explicación única para el desarrollo de estos cánceres, y, probablemente, se trata de un fenómeno multifactorial. "Entre un 5 y un 10% de los tumores están relacionados con síndromes hereditarios de predisposición al cáncer, pero la mayoría son esporádicos. Las principales hipótesis científicas incluyen el aumento de la obesidad, las alteraciones metabólicas, el sedentarismo, una dieta rica en alimentos ultraprocesados, el consumo de alcohol, las modificaciones del microbioma intestinal, la exposición a contaminantes ambientales, y los cambios en el exposoma desde etapas muy tempranas de la vida", indica.

   También señala que se está investigando el papel de factores como la inflamación crónica de bajo grado, las alteraciones inmunológicas, y las modificaciones epigenéticas inducidas por el ambiente. Por otro lado, menciona que una parte del incremento puede explicarse por una mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas, programas de detección, y una mayor concienciación.

SÍNTOMAS O SEÑALES DE ALARMA

   En este contexto, la responsable de las Unidades de Piel y Melanoma, y Neuro-Oncología del MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten reconoce que uno de los principales retos en oncología es que los síntomas iniciales del cáncer suelen ser inespecíficos y, en personas jóvenes, tanto los pacientes como los propios profesionales sanitarios pueden atribuirlos inicialmente a procesos benignos o relacionados con el ritmo de vida.

   "Existen una serie de síntomas de alarma que, especialmente si persisten durante varias semanas o muestran una evolución progresiva, justifican una valoración médica. Entre ellos destacan la pérdida de peso involuntaria, la fatiga intensa que no mejora con el descanso, la fiebre o sudoración nocturna sin una causa infecciosa identificable, la aparición de bultos o ganglios que aumentan de tamaño, cambios en un lunar o en lesiones cutáneas, sangrados anormales (digestivos, urinarios, o ginecológicos), cambios persistentes del hábito intestinal o urinario, tos o ronquera de larga evolución, dificultad para tragar, cefaleas progresivas acompañadas de síntomas neurológicos, o dolores óseos persistentes sin una causa traumática evidente", detalla la doctora Ruiz.

   Es importante recordar, según prosigue, que la inmensa mayoría de estos síntomas no corresponden a un cáncer, pero sí constituyen señales que merecen una evaluación médica adecuada. "El objetivo no es generar alarma, sino evitar retrasos diagnósticos derivados de normalizar síntomas que persisten o empeoran con el tiempo", asevera esta experta.

   Eso sí, alerta de que existe un sesgo muy frecuente tanto en la población como, en ocasiones, en el propio entorno sanitario: asumir que la juventud protege frente a enfermedades graves. "Este fenómeno puede retrasar el diagnóstico durante meses. (...) Desde un punto de vista oncológico, más importante que la intensidad del síntoma es su persistencia y evolución. Cualquier manifestación clínica que se mantenga durante varias semanas, que progrese o que no responda al tratamiento habitual debe ser reevaluada, independientemente de la edad del paciente", sostiene esta oncóloga médica.

   Eso sí, en última instancia, esta especialista cree que es importante transmitir un mensaje basado en la evidencia, y recordar que el incremento observado en algunos tumores no significa que exista una epidemia de cáncer en jóvenes, ya que el riesgo absoluto continúa siendo bajo. "No debemos generar alarma, pero sí fomentar una cultura de prevención, de educación sanitaria, y de atención precoz de síntomas persistentes, porque un diagnóstico temprano sigue siendo una de las herramientas más eficaces para mejorar la supervivencia y la calidad de vida", concluye.

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