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MADRID, 11 May. (EUROPA PRESS) -
Los programas de control de peso suelen incluir consejos para aumentar el número de pasos que se dan al día; sin embargo, no hay pruebas suficientes que demuestren que esto ayude a perder peso durante una dieta. Además, no está claro si dar más pasos también ayuda a las personas a mantener su nuevo peso y, de ser así, cuántos pasos deberían dar.
Caminar se ha convertido en una de las recomendaciones más repetidas cuando se habla de salud y pérdida de peso. Es sencillo, no requiere equipamiento y parece encajar en cualquier estilo de vida, pero su impacto real sigue generando preguntas incluso en el ámbito científico.
EL PROBLEMA DEL EFECTO REBOTE
Una nueva investigación de la Universidad de Módena y Reggio Emilia (Italia) que se presenta en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO 2026) de este año en Estambul, Turquía (del 12 al 15 de mayo) y que se publica en la revista 'International Journal of Environmental Research' and Public Health, muestra que dar alrededor de 8.500 pasos al día puede ayudar a las personas a mantener el peso después de hacer dieta.
"El reto más importante a la hora de tratar la obesidad es prevenir la recuperación del peso perdido", explica el profesor Marwan El Ghoch, del Departamento de Ciencias Biomédicas, Metabólicas y Neuronales de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, en Módena, Italia.
Alrededor del 80% de las personas con sobrepeso u obesidad que inicialmente pierden peso tienden a recuperarlo total o parcialmente en un plazo de tres a cinco años. Por ello, la identificación de una estrategia que resolviera este problema y ayudara a las personas a mantener su nuevo peso tendría un enorme valor clínico.
El profesor El Ghoch y un grupo de investigadores de Italia y Líbano llevaron a cabo una revisión sistemática y un metaanálisis de la investigación existente para obtener más información. En la revisión sistemática se incluyeron dieciocho ensayos controlados aleatorios sobre el tema. Catorce de ellos, que involucraron a 3.758 individuos (edad promedio de 53 años) con sobrepeso u obesidad (IMC promedio de 31 kg/m*) de países como el Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Japón, se incluyeron en el metaanálisis.
En estos ensayos se compararon 1.987 pacientes que participaban en programas de modificación del estilo de vida (LSM, por sus siglas en inglés) con 1.771 pacientes que solo seguían una dieta o que no recibían ningún tratamiento (grupo de control).
EL NÚMERO DE PASOS QUE CAMBIA TODO
Los programas de modificación del estilo de vida incluían recomendaciones dietéticas y consejos para caminar más y contar los pasos. Estos programas constaban de una fase de pérdida de peso, seguida de una fase de mantenimiento, cuyo objetivo era conservar el peso a largo plazo.
Se midió el número de pasos diarios al inicio de los ensayos, al final de la fase de pérdida de peso (duración media de 7,9 meses) y al final de la fase de mantenimiento del peso (duración media de 10,3 meses).
Ambos grupos de pacientes tenían un número similar de pasos por día al inicio de los ensayos (7.280 en el grupo LSM frente a 7.180 en el grupo de control), lo que indica que tenían estilos de vida similares al inicio del estudio.
El grupo de control no aumentó su número de pasos ni perdió peso en ningún momento. En cambio, el grupo LSM aumentó su número de pasos a 8.454 al día al final de la fase de pérdida de peso. También perdieron una cantidad significativa de peso corporal (un 4,39% de media, unos 4 kg).
Mantuvieron este elevado número de pasos y, al final de la fase de mantenimiento del peso, daban 8.241 pasos diarios. Además, conservaron la mayor parte del peso perdido (pérdida de peso promedio al final de los ensayos del 3,28%, unos 3 kg).
MANTENER EL PESO, EL VERDADERO RETO
Análisis posteriores demostraron que existía una clara relación entre aumentar el número de pasos y prevenir la recuperación del peso perdido. En concreto, era importante aumentar el número de pasos durante la fase de pérdida de peso y mantener este aumento durante la fase de mantenimiento del peso. Los pacientes que lo hicieron recuperaron menos peso.
Curiosamente, un aumento en el número de pasos diarios no se asoció con una mayor pérdida de peso durante la fase de adelgazamiento. Los investigadores especulan que esto se debe a que otros factores, como la reducción de la ingesta calórica, desempeñan un papel más importante.
El profesor El Ghosh concluye que los programas de modificación del estilo de vida pueden conducir a una pérdida de peso significativa a largo plazo.
"Se debe animar a los participantes a aumentar su número de pasos a aproximadamente 8.500 al día durante la fase de pérdida de peso y a mantener este nivel de actividad física durante la fase de mantenimiento para evitar que recuperen el peso perdido. Aumentar el número de pasos a 8.500 diarios es una estrategia sencilla y asequible para prevenir la recuperación del peso", finaliza.