Archivo - Especialista asegura que los cambios asociados al verano pueden influir en el equilibrio de la microbiota intestinal - SEWCREAMSTUDIO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -
La especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y experta en reeducación alimentaria y estilo de vida saludable, la doctora Ainhoa Corrales, ha destacado que los cambios asociados al verano "pueden influir en el equilibrio de la microbiota intestinal", que es "uno de los principales reguladores de la salud humana".
Estas modificaciones en el estío en hábitos y horarios tienen "impacto en la salud digestiva, inmunitaria y metabólica", ha indicado, al tiempo que ha concretado que el concepto 'microbioma' "es más amplio, ya que engloba no solo los microorganismos que habitan en el cuerpo humano, sino también sus genes y su interacción con el entorno".
Así, la microbiota es el conjunto de billones de microorganismos que viven en simbiosis con el organismo y actúan como un órgano más. Esta desempeña funciones clave en la digestión de nutrientes, la producción de vitaminas esenciales como la K y del grupo B y la regulación del sistema inmunológico, ya que más del 70 por ciento de sus células se encuentran en el intestino.
Además, actúa como barrera frente a microorganismos patógenos y participa en la producción de neurotransmisores implicados en el eje intestino-cerebro, influyendo en el estado de ánimo, el sueño y el equilibrio emocional. Por ello, esta experta ha afirmado que el mantenimiento de una microbiota en equilibrio, lo que se conoce como eubiosis, es "fundamental" para "prevenir enfermedades inflamatorias, metabólicas y también alteraciones del estado de ánimo".
En este contexto, la evidencia científica confirma que la microbiota intestinal influye de forma significativa en el desarrollo de patologías metabólicas, como la obesidad y la diabetes tipo 2, al modular procesos como el metabolismo energético, la inflamación sistémica y la resistencia a la insulina. Junto a ello, en el caso de los trastornos digestivos, la alteración de la microbiota o disbiosis no suele ser la única causa, pero sí un factor que puede agravar o predisponer a su aparición.
Existe "una relación bidireccional entre microbiota, inflamación crónica de bajo grado y estrés oxidativo", ha continuado Corrales, y es que una microbiota equilibrada contribuye a la producción de compuestos beneficiosos como los ácidos grasos de cadena corta, que protegen la barrera intestinal y reducen la inflamación. De lo contrario, puede aumentar la permeabilidad intestinal, favoreciendo la entrada de toxinas y el desarrollo de procesos inflamatorios sistémicos.
CÍRCULO VICIOSO ENTRE INFLAMACIÓN Y ESTRÉS OXIDATIVO
A su juicio, así "se genera un círculo vicioso entre inflamación y estrés oxidativo que acelera el envejecimiento celular y el deterioro de los tejidos", motivo por el que ha asegurado que hay un interés creciente por los mecanismos que protegen frente al estrés oxidativo y la inflamación, procesos en los que la microbiota desempeña un papel modulador "clave".
"El glutatión se considera el principal antioxidante endógeno del organismo, con un papel fundamental en la neutralización de radicales libres y en la protección de la integridad celular, especialmente en tejidos de alta actividad metabólica como el intestino", ha proseguido, para agregar que "en relación con el soporte de estos mecanismos antioxidantes, algunas estrategias de nutrición funcional incluyen el aporte de precursores del glutatión, como 'Immunocal', desarrollado por Immunotec".
Al respecto, ha manifestado que "existe una interacción continua entre microbiota, inflamación y sistemas antioxidantes del organismo", por lo que "mantener ese equilibrio es clave para preservar la salud intestinal y sistémica". Asimismo, biomarcadores como la zonulina permiten evaluar la permeabilidad intestinal, un factor cada vez más estudiado en relación con enfermedades inflamatorias, metabólicas y autoinmunes.
Por último, esta especialista ha expuesto una serie de recomendaciones en este sentido, basadas en dieta rica en fibra, frutas y verduras; consumo de alimentos fermentados; reducción de ultraprocesados; estilo de vida activo; e hidratación adecuada y respeto de los ritmos circadianos. Además, ha puesto de relieve el papel de determinados suplementos, como prebióticos y probióticos, "siempre dentro de un enfoque personalizado y basado en la evidencia".
"La combinación de ambos, conocida como simbióticos, puede ejercer un efecto sinérgico en la estabilidad de la microbiota", ha explicado, para concluir afirmando que "la eficacia depende siempre de la cepa concreta y del contexto clínico, no todos los probióticos son iguales".