Archivo - Mujer joven aplicando crema solar en la espalda. - FREDERIKLOEWER/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un trabajo del Observatorio Mundial de Acceso a la Salud de la Piel (SkinObservatory), una iniciativa global de referencia dirigía por la doctora Esther Freeman en colaboración con la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas (ILDS) y L'Oréal Dermatological Beauty, revela que más del 40 % de los países del mundo han informado de cambios relacionados con el clima en la prevalencia y/o gravedad de las enfermedades de la piel, con un impacto desproporcionado en los países de bajos ingresos.
El trabajo, que abarca un total de 136 países, se presenta en el Congreso 2026 de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV), celebrado en Viena (Austria).
El cambio climático supone una amenaza creciente para la salud de la piel debido al aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos, la alteración de los patrones de lluvia, la migración relacionada con el clima y la disrupción de los ecosistemas, lo que influye en la incidencia y la gravedad de las afecciones cutáneas. A pesar de la creciente concienciación sobre las enfermedades cutáneas relacionadas con el clima, su alcance global y sus implicaciones clínicas siguen siendo poco conocidas.
El estudio invitó a representantes de 194 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a participar en el Observatorio Mundial de Acceso a la Salud de la Piel (SkinObservatory). Los participantes compartieron sus perspectivas sobre los impactos del cambio climático y la prevalencia de enfermedades cutáneas relacionadas con el cambio climático en sus países.
Así, se recopilaron datos de 136 países que abarcan los cuatro grupos de ingresos del Banco Mundial. En general, el 42,6% informó cambios en la prevalencia y/o gravedad de las enfermedades de la piel debido al cambio climático, con diferencias significativas según el nivel de ingresos. Más de la mitad de los países de bajos ingresos (55,6%) y de ingresos medios-bajos (52,5%) informaron de cambios relacionados con el clima en las enfermedades de la piel, en comparación con el 43,8% de los países de ingresos medios-altos y el 28,3% de los países de altos ingresos.
Las diferencias geográficas también fueron sustanciales, registrándose los cambios con mayor frecuencia en la región del Pacífico Occidental (64,7%), seguida de las regiones del Mediterráneo Oriental y del Sudeste Asiático (60% cada una), en comparación con el 16,1% en la región europea.
MÁS CALOR, ERUPCIONES CUTÁNEAS Y ENFERMEDADES INFLAMATORIAS
En la región africana, el 42,9% de los encuestados no estaban seguros del impacto del cambio climático en las enfermedades de la piel, lo que pone de manifiesto posibles deficiencias en la vigilancia y la evidencia.
Entre los 58 países que informaron sobre los efectos del cambio climático en las enfermedades de la piel, el 81% reportó un aumento en las erupciones cutáneas por calor y el 75,9% en las enfermedades inflamatorias de la piel. Se reportaron cambios en las enfermedades infecciosas en el 62,1%, y la mitad (50%) reportó cambios en las enfermedades transmitidas por vectores.
"El hallazgo más importante de nuestro estudio es que el cambio climático ya está asociado con impactos negativos en las enfermedades de la piel, y estos efectos afectan de manera desproporcionada a las poblaciones de bajos ingresos", detalla la doctora Esther Freeman, profesora asociada de dermatología en la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), investigadora principal del estudio del Observatorio de la Piel y autora del estudio.
"A menudo pensamos en los efectos del clima extremo sobre el golpe de calor, los problemas cardiovasculares y las enfermedades respiratorias, pero la piel es nuestra primera línea de defensa contra el cambio climático", añade.
Al explicar las posibles causas de estos efectos, la doctora Freeman añade que "las temperaturas y la humedad elevadas pueden aumentar la sudoración y la irritación de la piel, mientras que el calor, la contaminación atmosférica y otras exposiciones ambientales pueden desencadenar o agravar la inflamación".
"Los cambios de temperatura y las precipitaciones también pueden afectar los hábitats de los mosquitos, las garrapatas y otros vectores de enfermedades, lo que podría permitirles sobrevivir en lugares donde antes eran poco comunes", afirma.
EL IMPACTO ES MAYOR EN LOS PAÍSES CON MENOS RECURSOS
Los autores señalan de este modo que los hallazgos evidencian una marcada desigualdad global. "A pesar de ser los países con menos recursos y que menos contribuyen al cambio climático, son más propensos a reportar alteraciones dermatológicas relacionadas con el clima. Esto resulta especialmente alarmante, ya que suelen ser los mismos países con menor capacidad de adaptación".
Muchos países de bajos ingresos se encuentran en regiones que sufren calor extremo, inundaciones y cambios en los patrones de lluvia, al tiempo que enfrentan un acceso más limitado a la atención médica, dermatólogos, medicamentos e infraestructura de salud pública. Esto crea una vulnerabilidad agravada, donde los mayores riesgos para la salud coexisten con sistemas de salud que cuentan con menos recursos para prevenir, identificar y tratar enfermedades.
De cara al futuro, los investigadores abogan por una mayor vigilancia, educación y estrategias adaptadas a las condiciones locales, especialmente en entornos con recursos limitados.