Actualizado 06/11/2014 09:31 CET

La presencia de alérgenos se multiplicará por el cambio climático

MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Los resultados de un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos, sugieren que habrá importantes incrementos en la producción de polen de gramíneas y la exposición a alérgenos de hasta un 202 por ciento en los próximos cien años, provocando un impacto significativo en la salud humana de todo el mundo debido a los aumentos previstos en el dióxido de carbono (CO2) y el ozono (O3) por el cambio climático.

   Mientras que el CO2 estimula la reproducción y el crecimiento de las plantas, el ozono tiene un impacto negativo sobre el crecimiento de las plantas, argumentan los autores. En este estudio de la especie 'Phleum pratense', los expertos, dirigidos por la experta en salud ambiental Christine Rogers, de la Escuela de Salud Pública y Ciencias de la Salud de UMass Amherst, determinaron los efectos interactivos del CO2 y el ozono en los niveles más altos proyectados en la producción de polen y las concentraciones de una proteína del polen de esa planta que es un importante alérgeno humano.

   Rogers y colegas de la Universidad de Massachusetts Amherst, como la investigador postdoctoral y primera autora Jennifer Albertina, escriben en un artículo publicado en 'Plos One': "Las consecuencias del aumento de CO2 en la salud humana son claras. La estimulación de la producción de polen de gramíneas por niveles elevados de CO2 aumentarán las concentraciones suspendidas en el aire y elevarán la exposición y el sufrimiento de personas alérginas al polen de gramíneas".

   Según Rogers, se trata de "la primera evidencia de que la producción de polen es estimulada significativamente por el elevado dióxido de carbono en una especie de hierba y tiene implicaciones en todo el mundo debido a la presencia ubicua de los pastos en todos los biomas y la alta prevalencia de la alergia al polen de gramíneas". "Estos resultados son similares a nuestros otros estudios realizados en otros taxones altamente alergénicas como la ambrosía, pero con resultados más extremos e impactos más amplios", destaca.

   Para estos experimentos, los investigadores expusieron plantas de hierba en cámaras especialmente diseñados con tanques en continuo movimiento que permiten a los investigadores exponer las plantas a diferentes concentraciones de gases atmosféricos.

   Se establecieron cuatro tratamientos experimentales atmosféricos: de control, con la atmósfera actual (30 ppb de O3 y 400 ppm de CO2); O3 elevado y CO2 actual (80 ppb de O3 y 400 ppm de CO2); O3 actual y CO2 elevado (30 ppb de O3 y 800 ppm de CO2), O3 elevado y CO2 elevado (80 ppb de O3 y 800 ppm de CO2).

    En la etapa de desarrollo adecuado de la planta, Albertina y sus colegas recogieron flores, capturaron y midieron cantidades de polen y extrajeron la proteína alergeno Phl p 5 a partir de muestras de polen para mediciones mediante 'Ensayo por Inmunoabsorción Ligado a Enzimas' (ELISA, por sus siglas en inglés).

   Así, encontraron que CO2 elevado de 800 ppm, aumentó un 53 por ciento la producción de polen por flor, mientras que los diferentes niveles de ozono no tuvieron efecto sobre la cantidad de polen producido. También hubo una tendencia al incremento en el número de plantas con flores en respuesta a niveles elevados de CO2, elevando la producción de polen hasta un 200 por ciento.

   Mientras que el ozono elevado hizo disminuir el contenido del alérgeno Phl p 5 en el polen, "el fuerte estimulación del CO2 de la producción de polen sugiere un aumento de la exposición al alérgeno de esta hierba en general", incluso con pronósticos de O3, señalan los autores.

   A su juicio, las consecuencias para la salud del aumento de la capa de ozono son "más complejas" porque los niveles más altos de este gas de efecto invernadero irritan las membranas mucosas y las vías respiratorias empeoran la respuesta alérgica. Los aumentos pronosticados de ozono "probablemente provocarán efectos negativos en la salud respiratoria independientes de cualquier efectos sobre la salud como consecuencia del aumento de polen por niveles elevados de CO2, añaden.