¿Por qué el cambio de calzado en primavera "dispara" las lesiones en los pies?

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Publicado: lunes, 11 mayo 2026 11:27

    VALÈNCIA, 11 May. (EUROPA PRESS) -

   El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha advertido de que el cambio de calzado en primavera "dispara las lesiones en los pies" debido al aumento de la sudoración, el uso de sandalias y chanclas, y la eliminación de la protección natural que aportan los calcetines y en concreto ampollas y laceraciones son "las dolencias más comunes".

    Al respecto, el podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV, Jorge Escoto, ha señalado que estudios realizados en grupos de alta movilidad, como peregrinos durante el verano, muestran que hasta el 74% desarrolla ampollas en los pies. Además, se estima que hasta el 80% de las mujeres ha sufrido alguna lesión relacionada con un calzado inadecuado a lo largo de su vida".

    El riesgo de sufrir rozaduras y heridas aumenta exponencialmente en esta época debido a varios factores como son la sudoración y la humedad porque el calor las incrementa, lo que reblandece la piel y la vuelve mucho más vulnerable frente al roce continuo. Además, al dejar de utilizarse calcetines y optar por un calzado abierto, se elimina la barrera protectora que absorbe humedad y reduce la fricción, dejando la piel expuesta al contacto directo con costuras, tiras y materiales rígidos. Junto a esto, las altas temperaturas favorecen la dilatación del pie. Como consecuencia, un zapato aparentemente cómodo puede ejercer más presión de la habitual y generar heridas.

   A esto se suma que muchas sandalias y chanclas están fabricadas con materiales "rígidos o plásticos que provocan microtraumatismos repetitivos, especialmente en empeine, talón y dedos".

    Escoto ha apuntado que las lesiones suelen localizarse en puntos "muy concretos" según el tipo de calzado como son los talones, por el roce con tiras traseras o contrafuertes; el empeine, debido a la presión de las tiras de las sandalias; el espacio entre el primer y segundo dedo, especialmente frecuente con chanclas; el lateral del pie y dedos pequeños, por estrechez o materiales rígidos.

RECOMENDACIONES

   En este contexto, desde el ICOPCV se ha insistido en que prevenir es "mucho más sencillo" que tratar una ampolla ya instaurada. Por ello, recomienda aadaptar el pie progresivamente alternando el calzado nuevo con zapatos ya usados ayuda a que la piel se adapte poco a poco y evita fricciones intensas desde el primer día y mantener la piel hidratada con el uso diario de cremas con urea mantiene la elasticidad cutánea y reduce el riesgo de grietas y roturas.

    Asimismo, ha apuntado que los sticks anti-rozaduras y los apósitos preventivos son "especialmente útiles" en personas que ya saben cuáles son sus zonas de fricción habituales y que hay que tener especial cuidado en personas con diabetes.

   Una pequeña ampolla o rozadura puede evolucionar rápidamente hacia lesiones más graves debido a problemas de sensibilidad o circulación. Por ello, hay que revisarse los pies diariamente y acudir al especialista ante "cualquier herida, enrojecimiento o signo de infección".

    "El calzado de verano no siempre es saludable. El diseño estético no debe prevalecer sobre la salud del pie, por lo que los podólogo recomendamos elegir materiales flexibles, evitar costuras agresivas y asegurar una correcta sujeción, porque son factores esenciales para disfrutar de esta época sin dolor en los miembros inferiores", ha enfatizado Jorge Escoto. "Muchas personas estrenan sandalias tras meses utilizando calzado cerrado. El pie no está adaptado y la piel tampoco. Esa combinación explica el enorme aumento de ampollas y heridas durante la primavera y el verano", ha concluido.

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