Archivo - Imagen de recurso de una mujer con dolor de cabeza. - BYMURATDENIZ/ ISTOCK - Archivo
MADRID 24 Jul. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) y miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Julio Pascual, ha explicado que, aunque el calor no provoca migraña en personas que no tienen predisposición genética, sí puede favorecer la aparición de ataques más frecuentes e intensos en quienes ya padecen esta enfermedad, especialmente durante los meses de verano.
"El calor excesivo y los cambios de hábitos de vida propios del verano constituyen una combinación de factores capaces de desencadenar ataques de migraña por diversos mecanismos", ha señalado Pascual, autor de una información divulgativa difundida por la FECEF dirigida a pacientes y familiares con el objetivo de resolver dudas frecuentes.
Entre estos factores, destacan la deshidratación, la exposición a la luz intensa, las alteraciones del sueño, los viajes largos, los cambios de horarios, el ejercicio intenso en momentos de calor, las comidas copiosas y el consumo excesivo de alcohol.
Así, la deshidratación propia de las olas de calor es uno de los desencadenantes mejor conocidos de las crisis de migraña. A ello se suma la exposición a la luz intensa, que agrava la fotofobia, un síntoma muy habitual en las personas afectadas.
Durante el verano también es frecuente modificar los hábitos de vida. Los viajes, los cambios en los horarios habituales y las alteraciones del ritmo del sueño, junto con el ejercicio excesivo en las horas de mayor temperatura, las comidas copiosas o el abuso del alcohol, son factores que pueden favorecer la aparición de ataques de migraña, según señala este experto.
Además, el calor induce la dilatación de los vasos sanguíneos y de las arterias que recubren el cráneo y eso constituye un mecanismo esencial del dolor pulsátil característico de la migraña.
DORMIR BIEN Y MANTENER HÁBITOS REGULARES AYUDAN A REDUCIR SU IMPACTO
Otro de los aspectos que pueden verse afectados durante las olas de calor es la calidad del sueño. Dormir peor dificulta el funcionamiento del sistema glinfático, encargado de limpiar el cerebro durante la noche. Cuando el sueño no es reparador, este sistema no elimina adecuadamente determinadas moléculas que, al acumularse, pueden favorecer la aparición de dolor de cabeza.
Teniendo en cuenta todos estos factores, Pascual recomienda mantener un adecuado estado de hidratación, reducir la exposición solar excesiva utilizando gafas de sol cuando sea necesario, realizar comidas frecuentes y poco copiosas evitando el abuso de bebidas alcohólicas y no practicar ejercicio durante las horas de más calor.
Asimismo, también aconseja mantener, en la medida de lo posible, unos horarios regulares, respetando las horas de sueño y procurando que este sea de calidad en un ambiente no excesivamente caluroso. En caso de viajes o cambios de horario propios del verano, se recomienda planificar periodos de descanso que ayuden a minimizar el impacto de estas alteraciones sobre la migraña.