El calentamiento global podría aumentar el riesgo de malaria en regiones más frías

Publicado 27/06/2019 7:10:42CET
Vista microscópica del intestino medio de un mosquito Anopheles stephensi infectado con parásitos de la malaria (los círculos redondos). Los investigadores descubrieron que los parásitos de la malaria se desarrollan más rápidamente en mosquitos a temperat
Vista microscópica del intestino medio de un mosquito Anopheles stephensi infectado con parásitos de la malaria (los círculos redondos). Los investigadores descubrieron que los parásitos de la malaria se desarrollan más rápidamente en mosquitos a temperatPENN STATE

   MADRID, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Los parásitos de la malaria se desarrollan más rápido en mosquitos a temperaturas más bajas de lo que se pensaba, según investigadores de Penn State y la Universidad de Exeter. Los hallazgos sugieren que incluso un ligero calentamiento climático podría aumentar el riesgo de malaria a cientos de miles, sino millones, de personas en áreas que actualmente son demasiado frías para que los parásitos de la malaria puedan completar su desarrollo.

   "La tasa de transmisión de la malaria a los humanos está fuertemente determinada por el tiempo que tardan los parásitos en desarrollarse en el mosquito --explica Matthew Thomas, profesor y académico de Huck en entomología ecológica de Penn State--. Cuanto más rápido se desarrollen los parásitos, mayor será la probabilidad de que el mosquito sobreviva lo suficiente para que los parásitos completen su desarrollo y se transmitan a los humanos".

   Según Thomas, trabajos anteriores sugirieron que, a temperaturas más bajas, los parásitos de la malaria se desarrollaron demasiado lentamente para ser transmitidos a las personas durante la vida de los mosquitos. Ese trabajo, precisa, se realizó hace casi 100 años con una especie rusa de mosquito.

   "Nuestro estudio es el primero desde la década de 1930 en investigar la relación entre la temperatura y el desarrollo de parásitos de la malaria --añade Thomas--. Nuestros resultados cuestionan este modelo de larga data en la biología de la malaria".

   Los investigadores utilizaron dos de las especies de mosquitos que albergan la malaria más importantes del mundo, 'Anopheles stephensi' y 'Anopheles gambiae', para realizar sus experimentos. Mantuvieron a estos mosquitos infectados con malaria en el laboratorio bajo una variedad de temperaturas que iban de 16 a 20 grados centígrados. Tuvieron un conjunto de control separado de mosquitos a 27 grados centígrados, la temperatura a la cual la transmisión de la malaria es más alta.

   Además, el equipo varió las temperaturas diarias en 10 grados centígrados, 5 grados centígrados por encima y por debajo de la media diaria, ya que esta variación de temperatura es común en entornos naturales cuando hace más frío durante la noche y más cálido durante el día.

   El modelo tradicional estima que los parásitos en el mosquito tardan 56 días en desarrollarse a temperaturas justo por encima del umbral mínimo para el desarrollo: un fresco de 18 grados centígrados. Sin embargo, el estudio actual, publicado en 'Biology Letters', muestra que solo se requieren 31 días para tal desarrollo de 'Anopheles stephensi'.

   Los investigadores también encontraron que la variación de la temperatura en este extremo más fresco del rango promueve un desarrollo más rápido de los parásitos. Los parásitos se desarrollaron en tan solo 27 días a 18 grados centígrados en condiciones realistas de temperatura variable.

   "Nuestro trabajo muestra que incluso pequeños aumentos de temperatura podrían aumentar drásticamente las infecciones de malaria en los seres humanos porque los parásitos se desarrollan mucho más rápido a estas temperaturas más bajas de lo que se ha estimado anteriormente --concluye Jessica Waite, científica senior de Penn State--. La tasa de desarrollo de los parásitos aumenta aún más cuando las temperaturas fluctúan naturalmente, desde más frío en la noche hasta más cálido en el día".

   Según Waite, los resultados tienen implicaciones para potencialmente millones de personas que viven en las elevaciones más altas de África, como las tierras altas de Kenia y Etiopía, y en América del Sur.

   "A medida que las temperaturas aumentan con el cambio climático, los mosquitos infecciosos en las áreas que rodean las montañas, por ejemplo, pueden transmitir el parásito más arriba que en el pasado --advierte--. Nuestros resultados sugieren que pequeños aumentos de temperatura podrían llevar a mayores aumentos en el riesgo de transmisión de lo que se pensaba".

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