Cada vez que respiras, tu cerebro cambia: los científicos encuentran una huella de cada respiración

Archivo - Respirar por la nariz
Archivo - Respirar por la nariz - ANTONIOGUILLEM/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: sábado, 5 septiembre 2026 8:59

   MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -

Respirar parece un proceso automático y constante, pero cada inhalación y cada exhalación presentan pequeñas diferencias que podrían tener una relación mucho más estrecha con la actividad cerebral de lo que se pensaba.

LA FORMA DE CADA RESPIRACIÓN SE REFLEJA EN LA ACTIVIDAD CEREBRAL

La respiración no solo permite al organismo obtener oxígeno y expulsar dióxido de carbono. También está relacionada con la actividad del cerebro y con procesos como la atención, la memoria, la percepción y la regulación emocional. Ahora, investigadores de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) han encontrado una conexión más precisa entre ambos procesos.

El estudio, publicado en The Journal of Neuroscience, analiza cómo cada respiración individual se relaciona con la actividad de distintas regiones cerebrales. Los resultados apuntan a que no solo importa si respiramos más rápido o más despacio: la propia forma que adopta cada ciclo de inhalación y exhalación parece estar vinculada a los patrones de actividad neuronal.

Para estudiar esta relación, Eena Kosik-Rose y Bradley Voytek analizaron la actividad cerebral de pacientes con epilepsia que llevaban implantados electrodos en el cerebro como parte de su tratamiento. Esta circunstancia permitió a los investigadores disponer de registros de actividad neuronal con un nivel de detalle difícil de obtener con técnicas de observación externa.

El equipo comparó la forma de las ondas cerebrales con las características de las respiraciones que se producían mientras los participantes estaban en reposo. Al hacerlo, encontró una correspondencia entre ambos patrones.

UNA CONEXIÓN QUE ALCANZA A LA ATENCIÓN, LA MEMORIA Y LAS EMOCIONES

La relación observada no se limitó a una única zona del cerebro. La forma de las respiraciones se correspondía con la actividad neuronal generalizada en regiones implicadas en funciones como la emoción, la motivación, el placer, el pensamiento, la atención y la memoria.

El hallazgo añade un matiz importante a lo que ya se sabía sobre la relación entre respiración y cerebro.

Hasta ahora, buena parte de las investigaciones habían estudiado esta conexión desde una perspectiva más sencilla: por ejemplo, observando qué ocurre cuando una persona respira más rápido o más lentamente. El nuevo trabajo plantea que la relación podría ser bastante más compleja y que las características de cada respiración también pueden estar asociadas con la dinámica de la actividad cerebral.

"Los investigadores han examinado la relación entre estos procesos y la respiración de forma más simplista, por ejemplo, analizando cómo la respiración rápida o lenta influye en la actividad cerebral, las emociones o los procesos de pensamiento", explica Kosik-Rose.

"Pero descubrimos que esta relación es más compleja de lo que se creía. Cada respiración deja una huella, por así decirlo, en la actividad cerebral y el estado mental", añade la investigadora.

    Esta observación no significa que el estudio haya demostrado que modificar voluntariamente la respiración produzca determinados cambios en la memoria, la atención o el estado emocional. El trabajo identifica una relación entre los patrones respiratorios y la actividad cerebral, pero todavía quedan por determinar los mecanismos y las posibles consecuencias de modificar esa relación.

EL SIGUIENTE PASO: COMPROBAR QUÉ OCURRE CUANDO CONTROLAMOS LA RESPIRACIÓN

Los resultados abren una posible línea de investigación sobre la interacción entre el cerebro y el resto del organismo, especialmente en el ámbito de los trastornos neuropsiquiátricos.

La respiración tiene una particularidad que la convierte en un proceso especialmente interesante para estudiar esta conexión: aunque normalmente funciona de manera automática, los seres humanos podemos modificarla de forma consciente.

Podemos cambiar deliberadamente el ritmo y la manera de respirar, por ejemplo, al hablar, cantar o realizar determinadas técnicas respiratorias. Esa capacidad plantea una pregunta que los investigadores quieren estudiar a continuación: si la respiración puede modificarse voluntariamente, ¿puede ese control influir también en la actividad cerebral y en procesos cognitivos?

Bradley Voytek señala que los próximos experimentos tratarán precisamente de evaluar si el control voluntario de la respiración puede influir en la cognición y en la salud mental.

Por ahora, los resultados no permiten responder a esa pregunta. Pero sí aportan una nueva perspectiva sobre una actividad que realizamos miles de veces al día: cada respiración podría estar conectada con el cerebro de una manera mucho más individual y compleja de lo que su aparente simplicidad hace pensar.

Contador

Contenido patrocinado