Actualizado 22/12/2010 18:29 CET

Uno de cada tres institutos de Galicia supera los niveles de radón recomendados

Santiago de Compostela
UNIVERSIDAD DE SANTIAGO

MADRID, 22 Dic. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) aseguran que el 34 por ciento de los centros de enseñanza secundaria de Galicia supera los niveles de radón recomendados por la Unión Europea para este gas radiactivo natural, cuya inhalación excesiva se asocia con cáncer de pulmón.

Así se desprende de los resultados de una investigación publicada recientemente en el 'Journal of Environmental Radioactivity', en la que se analizaron los niveles de radón de 58 institutos gallegos, realizando un total de 374 mediciones con botes de carbón activado y otros detectores (que requieren ambos períodos largos y cortos de exposición).

De este modo, detectaron que hasta uno de cada tres excedía el límite de 400 Bequerelios/m3 que marca Europa y el 15 por ciento presentaban en algún punto niveles de más de 800 Bq/m3, según ha explicado el coautor de la investigación Juan José Llerena, en declaraciones al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) recogidas por Europa Press.

En función de estos datos, añade otro de los autores del estudio, Ignacio Durán, deben ponerse en marcha medidas preventivas tanto en Galicia como en otras regiones de España, "extendiendo su aplicación a las guarderías y centros de primarias".

La Unión Europea recomienda un límite máximo de radón para el interior de los edificios y, si se sobrepasa este nivel, recomiendan iniciar actuaciones para reducirlo. Este Reglamento se aplica a las construcciones de antes de 1990, mientras que para los edificios posteriores el límite recomendado es de 200 Bq/m3.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) va "más allá" ya que fija el límite de seguridad en 100 Bq/m3, dado que advierten de que existe una correlación positiva entre los niveles de este gas dentro de los edificios y el cáncer de pulmón.

La intención de los investigadores, según explican, "no es alarmar a la población, si bien se deben impulsar medidas para reducir los niveles altos de radón", ya que son bastante efectivas y con un coste "relativamente bajo" si se ponen en marcha durante la construcción del edificio.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Estas medidas pasan por una gestión más eficaz de la ventilación de los edificios en los casos menos graves o la extracción directa del gas del subsuelo (antes de que penetre dentro en las instalaciones) en los casos donde los niveles son más altos.

El radón se filtra desde el suelo a través de grietas en los cimientos, las paredes y la instalación de cañerías en los baños, incluyendo las barreras arquitectónicas que son impermeables al gas.

Según explica Llerena, "lo primero es identificar si hay un problema para luego mejorar la ventilación o llevar a cabo un trabajo más a fondo", por ejemplo, utilizando construcciones impermeables al gas o evacuando los cimientos antes de que el radón llegue al edificio, teniendo en cuenta que "cada edificio es un mundo en sí mismo".