Publicado 21/06/2021 14:46CET

1 de cada 3 españoles sufre otitis en verano. ¿Cómo evitarlas?

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MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los expertos de GAES, una marca Amplifon, han advertido de que el verano es uno de los períodos del año que más riesgo supone para la salud auditiva, recordando que uno de cada tres españoles padece infecciones de oído durante esta época del año.

Los cambios de temperatura bruscos, producidos por los chapuzones o las corrientes de aire, e incluso los cambios de presión durante los viajes en avión son algunas de las principales actividades que ponen en riesgo la salud auditiva.

Los profesionales de la salud auditiva señalan especialmente a los chapuzones, que pueden generar la conocida como otitis del bañista. Se trata de una dolorosa infección de oído causada por la entrada de agua y humedad en el conducto auditivo externo y que puede agravarse en el caso de aguas poco salubres. Además, la humedad facilita la aparición de tapones de cera, que también pueden resultar dañinos. Este tipo de afección es muy frecuente en niños y, entre sus síntomas, destacan los picores y el enrojecimiento de la zona, dolor de oídos e incluso una cierta pérdida de audición.

Además de los chapuzones, las corrientes de aire también pueden suponer un riesgo para los oídos y las vías respiratorias. El uso de sistemas de aire acondicionado, que tienden a reducir la humedad, produce un ambiente frío y seco perjudicial para la salud. En este sentido, el jefe de Sección de Otorrinolaringología en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, el doctor Juan Royo, asegura que "los procesos irritativos o inflamatorios que se producen en las vías por permanecer en estos lugares afectan también a los oídos".

ACÚFENOS POR DESHIDRATACIÓN

La deshidratación, muy frecuente también en verano, además de provocar mareos y vértigos, también puede originar acúfenos o tinnitus. Se trata de una percepción de ruido en los oídos o en la cabeza sin que exista una fuente exterior de sonido y sin que exista ningún tipo de estímulo sonoro. Los acúfenos están causados por una disminución de la circulación de sangre y por una tensión arterial baja, dos factores resultantes de la deshidratación. En este sentido, los niños y los ancianos son los más propensos a experimentar afecciones en el oído por deshidratación.

Los viajes son otra de las amenazas para el oído por los frecuentes cambios de presión, provocando no solo molestias en la zona, sino también ocasionando una pérdida de audición temporal. Estos cambios de presión son muy frecuentes cuando se viaja en avión por la altura a la circula este tipo de transporte, aunque también se pueden experimentar viajando en coche por las diferentes altitudes respecto el nivel del mar.

En esta época del año, según advierten desde GAES, la higiene cobra "más importancia que nunca". La cera acumulada puede absorber el agua durante el baño, hinchándose y provocando tapones. Sin embargo, más de la mitad de la población española, un 51 por ciento, no emplea métodos adecuados para la limpieza de sus oídos. De hecho, algunos confiesan que siguen utilizando bastoncillos, un sistema que puede perjudicar el oído, ya que "lo único que hace es empujar la cera hacia el interior provocando infecciones o incluso perforaciones", advierten.

Con tal de reducir todas estas afecciones, GAES propone un decálogo de consejos que ayuden a mantener una buena salud auditiva de cara al próximo verano, tales como: limpiar y secar bien los oídos después de cada baño; bañarse en aguas de piscina o de playa limpias, ya que las aguas contaminadas incrementan la probabilidad de padecer infecciones auditivas; sumergirse en el agua progresivamente para que esta no entre bruscamente en los oídos y usar tapones para bañarse.

Otras recomendaciones son: evitar dormir durante el aterrizaje y despegue de un vuelo de avión, ya que bostezar, así como masticar un chicle o caramelo son formas efectivas para destaponar los oídos; no hacer un uso excesivo de los aires acondicionados; evitar la exposición a ruidos fuertes y cercanos, especialmente en los conciertos, ferias o fiestas populares; ingerir la cantidad de agua suficiente para evitar los mareos y acúfenos provocados por la deshidratación; evitar el uso de bastoncillos para limpiar los oídos, ya que pueden dificultar su sistema natural de limpieza, provocando así tapones; y conocer el entorno para evitar lugares ruidosos y busca zonas tranquilas.

Ante el menor síntoma o molestia auditiva, GAES recomienda además acudir al médico lo antes posible para tratar las infecciones de oído de manera precoz, evitando así problemas mayores en un futuro.