Actualizado 06/06/2010 14:00 CET

Una de cada cuatro embolias pulmonares se produce durante la convalecencia

MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

Una de cada cuatro embolias pulmonares aparece en pacientes médicos --que permanece en cama más de tres días-- y la mitad de las muertes por embolia pulmonar aparece también en éstos, según ha afirmado el doctor Manuel Monreal, jefe de Sección de Medicina Interna en el Hospital universitario Germans Trias i Pujol de Badalona durante la III Reunión de la Sección de Hemostasia, Medicina Transfusional y Fluidoterapia Perioperatoria de la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR) que se celebra en Madrid.

Por este motivo, ha señalado que "es muy importante reconocer a los pacientes encamados con más riesgo de contraer la enfermedad, y luchar contra ella con los fármacos más eficaces y seguros de los que podemos disponer".

Según el especialista, se sabe que "el encamamiento supone un riesgo de contraer una trombosis venosa y una embolia en el pulmón" si bien ha matizado que "en nuestra experiencia con más de 30.000 pacientes con trombosis venosa o embolia pulmonar hemos aprendido que no todas las embolias tienen la misma gravedad".

Monreal ha especificado que "la que aparece en pacientes médicos es mucho más grave, porque produce la muerte mucho más a menudo ya que la propia enfermedad que obliga al encamamiento sitúa al paciente en una situación de fragilidad, que le impide luchar contra la embolia y superarla".

La embolia en el pulmón es la consecuencia del desprendimiento de un trombo formado en las venas de las piernas, que va a parar a las arterias del pulmón, y allí provoca insuficiencia respiratoria, insuficiencia cardiaca y, en ocasiones, la muerte.

El doctor ha señalado que la embolia pulmonar es una enfermedad "frecuente, grave y prevenible". Así, ha concretado que "uno de cada 100 pacientes ingresados en hospitales españoles se van de alta con el diagnóstico de embolia pulmonar y trombosis venosa profunda" y es grave porque "produce la muerte en un 6 por ciento de los casos, un poco menos que el infarto de miocardio".

Asimismo, ha destacado que "es prevenible porque en situaciones de riesgo podemos tratarles con anticoagulantes y disminuir así el riesgo".

La situaciones de riesgo más frecuentes son las operaciones quirúrgicas --especialmente las de cadera o rodilla--, el embarazo, los viajes largos en avión y las inmovilizaciones prolongadas, ya sea una inmovilización por una férula o yeso, o bien un encamamiento superior a 3 días.