Publicado 31/01/2021 07:59CET

Breve manual sobre las contracturas musculares: ¿cómo olvidarnos de ellas?

Mujer con dolor de cuello por una contractura.
Mujer con dolor de cuello por una contractura. - ISTOCK

   MADRID, 31 Ene. (EDIZIONES) -

   Son muchas las personas que se quejan de dolor por culpa de una contractura muscular. Es más, están siendo bastante frecuentes en esta época, en la que pasamos tanto tiempo teletrabajando en nuestro ordenador, sin quizá el mobiliario de nuestra oficina, que suele ser más indicado que el de nuestra propia casa para lograr una buena postura al trabajar.

   Pero, ¿cómo se forman? El doctor J. González-Granda Villalobos, jefe de Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario del Sureste (Arganda, Madrid) explica a Infosalus que la función del tejido muscular es la contracción para permitir el movimiento articular y mantener la postura. "Cuando esta contracción se perpetúa en el tiempo, llega a hacerse dolorosa, entrando en un círculo vicioso de dolor, que genera más contractura en un intento del organismo de evitar el movimiento de ese sector", señala.

   Según subraya, el síntoma más frecuente de contractura muscular es el dolor y cuando el grupo muscular es accesible a la palpación, la presencia de un cordón duro correspondiente al grupo muscular contracturado.

   "Son tan frecuentes porque representan una respuesta fisiológica del organismo que tiende a limitar un movimiento, o bien estática corporal, cuando entiende que éste es negativo. El problema surge cuando la contractura se mantiene en el tiempo, se torna dolorosa, y genera más contractura a la vez, de forma que se extiende a grupos musculares vecinos", detalla.

   Así, el traumatólogo del Hospital del Sureste advierte de que el principal problema de que se perpetúen en el tiempo estas lesiones es la cronificación de los síntomas, así como la reaparición de episodios dolorosos.

   Sobre si se pueden prevenir, el doctor J. González-Granda Villalobos mantiene que todo pasa por tratar en lo posible la causa desencadenante (evitar posturas mantenidas especialmente si son forzadas, la ergonomía en los lugares de trabajo, el adiestramiento en el manejo de cargas etc.).

EL TRATAMIENTO DE LAS CONTRACTURAS

   Una vez desencadenadas, el también jefe de Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario del Sureste resalta que hay que investigar cuál es su origen para intentar tratarlas.

   "Es también necesario establecer, sobre todo en la fase aguda, un tratamiento sintomático encaminado a disminuir en dolor (analgésicos y/o medios físicos) que está en la génesis del mantenimiento de los síntomas, así como el empleo de relajantes musculares para limitar la contracción muscular mantenida en lo posible", agrega.

   Pasada la fase aguda, el experto indica que un tratamiento rehabilitador que flexibilice los sectores implicados, corrija en lo posible las causas desencadenantes, y adiestre al paciente para prevenir episodios futuros es fundamental.

   Al tratarse de una respuesta muscular, el doctor González-Granda ve interesante saber que, cuanto mejor sea el estado previo de los grupos musculares implicados, más fuertes y flexibles sean, más tardaran en fatigarse haciendo que su contracción fisiológica se torne dolorosa y se convierta en contractura. "Esto es: Un buen estado físico previo y la práctica de ejercicio regular evitan en gran manera la aparición de contracturas", sentencia.