Breve manejo sobre los molestos sabañones

Breve manejo sobre los molestos sabañones
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SESTOVIC
Publicado 08/04/2019 8:23:40CET

MADRID, 8 Abr. (EDIZIONES) -

Los sabañones han sido una patología muy frecuente en Europa hasta la mejora en la calidad de vida, asociada a los sistemas de calefacción. Por fortuna, su naturaleza casi siempre es leve, aunque siguen manifestándose especialmente en los climas de temperaturas extremas.

De hecho, esto aparece recogido en un fragmento de 'El Quijote', que narra una conversación entre Sancho y Álvaro Tarfe:

[...] Rieron mucho del dicho los pajes y don Álvaro, que prosiguió preguntándole si era aún su padre vivo, y él respondió:

-No, señor, que más ha de 10 años que murió de una de las más malas enfermedades que se puede imaginar.

-¿De qué enfermedad murió?, replicó don Álvaro.

-De sabañones, respondió Sancho.

-¡Santo Dios!, dijo don Álvaro con grandísima risa-. ¿De sabañones? El primer hombre que en los días de mi vida oí decir que muriese de esa enfermedad fue vuestro padre, y así no lo creo.

-¿No puede cada uno morir la muerte que le da gusto?, dijo Sancho. Pues si mi padre quiso morir de sabañones, ¿qué se le da a vuestra merced?

En concreto, se trata de lesiones inflamatorias inducidas por la vasoconstricción desencadenada por la exposición prolongada al frío o a la humedad, sin llegar a la congelación, según afirma en una entrevista con Infosalus el doctor Juan García Gavín, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV).

Se presentan como lesiones sobreelevadas circunscritas, de color rojizo, normalmente localizadas en las partes distales del cuerpo (dedos de las manos, pies, orejas, nariz, talones, por ejemplo). "Son muy pruriginosas y pueden complicarse con erosiones y ulceraciones si el rascado es intenso. Al explorar al paciente es característico que las manos y los pies estén fríos en relación con el resto del cuerpo", añade.

A su vez, el doctor García Gavín remarca que algunos pueden llegar a sangrar por dos motivos: En el caso de que la inflamación sea muy intensa, ya que pueden producirse lesiones ampollosas que al romper provoquen erosiones sangrantes; y también por el rascado intenso, que puede motivar erosiones.

En la mayoría de los casos no se conoce la causa por la que aparecen los sabañones, aunque según recuerda el dermatólogo, los desencadenantes habituales son el frío y la humedad, que en personas predispuestas provocan daño en los pequeños capilares periféricos.

Sí existen sabañones asociados a patologías sistémicas de naturaleza autoinmune, como por ejemplo el lupus eritematoso, la autoinflamatoria, la neurológica o la tumoral. "Por fortuna, la mayor parte de los casos son benignos y no representan ningún problema más allá de las molestias que puedan ocasionar", subraya el doctor García Gavín.

En este contexto, puntualiza que son más propensas a los sabañones aquellas personas que teniendo una mala tolerancia al frío (que tienen las manos y los pies siempre fríos) se exponen con frecuencia al mismo. "La patología es mucho más frecuente en los climas fríos, y casi siempre por una exposición prolongada en el contexto de un trabajo, o por la falta de mecanismos de calefacción en el hogar. La enfermedad también es más frecuente en niños y ancianos", aclara.

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UN SABAÑÓN?

Finalmente, este especialista menciona que lo más importante a la hora de tratar los sabañones es la prevención, mediante la evitación de los cambios bruscos de temperatura, o la exposición prolongada al frío y a la humedad.

"Si ya han aparecido las lesiones, se recomienda mantener la zona caliente y seca, utilizando guantes y calcetines poco apretados. Dos o tres veces al día pueden realizarse inmersiones en agua caliente. El tiempo de curación oscila entre 1 y 3 semanas, salvo en ancianos con insuficiencia vascular, donde pueden cronificarse", avisa el dermatólogo.

En función de la intensidad de los síntomas, García Gavín sostiene que pueden utilizarse diversos tratamientos: corticoides o nitroglicerina tópica, suplementos vitamínicos (vitamina B, ácido nicotínico), o fármacos orales que provocan vasodilatación y que se utilizan tanto para el tratamiento como para la prevención. Se recomienda también eliminar el hábito tabáquico

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