Publicado 19/04/2022 08:34

Breve guía sobre los callos: ¿son lo mismo que las durezas en los pies? Y 5 consejos para prevenirlos

Archivo - Pie de mujer callos
Archivo - Pie de mujer callos - BYMURATDENIZ/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 19 Abr. (EDIZIONES) -

   Tanto los callos como las durezas en los pies son alteraciones del proceso de queratinización que afecta a la capa más externa de la piel, la epidermis. Si bien nos pueden parecer iguales, estos presentan diferencias. Por desgracia son bastante frecuentes en la población, aunque en cierta manera podemos prevenirlos.

   Según explica a Infosalus la responsable del Servicio de Podología de Quironsalud Alicante Jendry Zaila Pérez, y miembro de la Asociación Española de Cirugía Mínimamente Invasiva del Pie (AEMIS), aunque ambas presentan un color ligeramente amarillento, desde un punto de vista sanitario se pueden diferenciar de la siguiente manera: 'callos o helomas' cuando la lesión esté muy bien definida, localizada, con presencia de núcleo central o 'clavo', lo que hace que sea mucho más dolorosa y con tendencia a profundizarse; y después 'hiperqueratosis o dureza' cuando esta presenta un aspecto no definido, superficial e indoloro.

   Sobre sus causas, dice que tanto los helomas (callos), como las hiperqueratosis (durezas), son lesiones de carácter mecánico, asociadas al roce y a la compresión: "El exceso de peso, la actividad física, un calzado inadecuado, una deformidad ósea, y una mala pisada, son las principales causas de aparición de estas lesiones".

   Destaca en este punto la experta que existen enfermedades sistémicas que van a presentar un aspecto parecido pero, en ningún caso, serán iguales, citando a la ictiosis o la queratodermia palmoplantar, que son de origen congénito, o al virus del papiloma humano, que es adquirido.

   Aquí recuerda que son más frecuentes en las mujeres, fundamentalmente por el calzado: "Un tacón muy alto va a producir un aumento de cargas en el antepie, generando un exceso de presión a nivel de los metatarsianos. De la misma manera, un calzado de punta estrecha comprime los dedos aumentando el roce y la compresión".

   En cuanto a los posibles síntomas que pudieran hacernos sospechar de que tenemos una callosidad en el pie, la podóloga apunta a un aumento de la sensibilidad en la zona como la primera fase, en el que se produce un enrojecimiento de la piel, así como un ligero edema o inflamación, aparte de un pequeño aumento de la capa córnea. "En ese momento podemos notar una molestia o puede ser totalmente asintomática", aprecia.

   Si la causa persiste dice que estaríamos en la segunda fase con un engrosamiento gradual de la queratosis, y por consiguiente más molestia o dolor. "En el caso del heloma o callo irá profundizándose hasta presentar una forma cónica muy dolorosa. Esta estará asociada fundamentalmente a una prominencia o deformidad ósea, como dedos en garra, o juanetes, por ejemplo", añade la especialista de Quirónsalud Alicante.

PAUTAS PARA PREVENIRLOS

   Con ello, la responsable del Servicio de Podología de Quironsalud Alicante Jendry Zaila Pérez recomienda a la hora de evitar su aparición:

   ·Evitar el calzado apretado, así como utilizar el adecuado según la actividad que realicemos.

   ·Controlar nuestro peso ya que a mayor peso mayor presión.

·Hidratar la piel plantar.

   ·Fumar favorece a la aparición de helomas plantares, ya que el tabaco endurece nuestras arterias provocando una mala circulación, e igualmente deshidrata nuestra piel. En estos pacientes es habitual ver el típico heloma nicotínico (un tipo de callo), que se caracteriza por presentar una coloración más amarillenta y producir mucha más sintomatología.

   ·Acudir a la consulta podológica es esencial para estas y demás dolencias del pie. El podólogo es el profesional sanitario más especializado en los problemas de los pies con capacidad preventiva, diagnóstica y de tratamiento. Una buena orientación y seguimiento de cualquier problema de los pies es la clave para tener una buena salud podológica.

¿CUÁNDO SE PUEDEN COMPLICAR?

   Por otro lado, esta experta avisa de que el autotratamiento suele ser la complicación más habitual, ya algunos pacientes intentan solucionar en casa este tipo de lesiones con diferentes herramientas inadecuadas llegando a producirse heridas con gran riesgo de infección.

   Igualmente, mantiene que el uso de parches medicamentosos termina quemando la zona y produciendo más dolor sin resolver el problema. "En la gran mayoría de los casos, debido a la poca importancia que se le suele dar a este problema de salud, existe un empeoramiento progresivo que puede llegar a evolucionar, dando lugar a una tercera fase a la que llamamos 'higroma', que a su vez supone un riesgo de infección", detalla.

   No obstante, esta experta de Quirónsalud Alicante resalta que los casos más graves estarían en pacientes con patología de pie diabético, o bien con alteraciones vasculares, dando lugar a ulceraciones e incluso a la amputación.

   Una de las preguntas frecuentes en estos casos es si conviene siempre eliminarlos, a lo que esta podóloga afirma que sí ya que según justifica, "cuanta más piel haya mayor será la sintomatología y más riesgo de evolucionar tendrá la lesión". Eso sí, aclara que, en ningún caso, la sesión podológica de mantenimiento va a empeorar el problema ni hará que aparezca con más frecuencia.

   Entonces, ¿podemos olvidarnos de las callosidades del pie? Jendry Zaila Pérez lamenta que no, principalmente por las funciones que realizan nuestros pies: correr, andar, soportar nuestro peso, o saltar. "Nuestros pies estarán sometidos continuamente a diferentes factores internos y externos que van a predisponer a padecer este tipo de alteraciones en algún momento de nuestra vida. Por esta razón es imprescindible inspeccionarlos periódicamente, tanto en casa como en la consulta podológica, y aplicar cuidados básicos encaminados a retrasar o disminuir su aparición", agrega.

   Celebra la podóloga que se puede aliviar al paciente en el mismo momento de la cita en este caso: "Sí es cierto que no será fácil eliminar estas lesiones definitivamente. Si es posible tratar la causa, el tratamiento será efectivo. Como hemos comentado antes, existen muchas variables a tener en cuenta, como el peso, la rutina de la persona, su tipo de pie, la biomecánica del miembro inferior y del pie, sus hábitos, etc. La orientación, prevención y seguimiento por parte del podólogo será la mejor arma", sentencia.