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MADRID 27 May. (EUROPA PRESS) -
La boca seca puede afectar de forma directa a funciones básicas como hablar, masticar o tragar, y favorecer la aparición de caries, infecciones orales, halitosis, alteraciones del gusto o molestias persistentes en las mucosas, impactando de manera clara en el bienestar y en la vida cotidiana, según el odontólogo y director del Máster de Gerodontología, Pacientes Especiales y Medicina Oral de la Universidad Internacional de Cataluña, Víctor Gil Manich.
Muchas personas normalizan la boca seca y la atribuyen al paso del tiempo o a situaciones puntuales. Algunos signos frecuentes incluyen la necesidad constante de beber agua, sensación de lengua áspera o pegajosa, dificultad para tragar alimentos secos, ardor bucal, mal aliento o problemas para llevar las prótesis dentales o para hablar durante periodos prolongados.
En este sentido, el equipo de profesionales de Dentaid ha elaborado una infografía de autodiagnóstico para reconocer diferentes señales y los pacientes, si responden afirmativamente a 3 o más, podrían sufrir este problema. Además, la infografía incluye el 'mini test de la cuchara', que se basa en colocar una cuchara de postre en el interior de la mejilla y si se pega, podría indicar boca seca.
Este problema de salud bucodental, conocido clínicamente como xerostomía, es "mucho más frecuente de lo que se suele pensar y que continúa infradiagnosticado". Más allá de la sensación de sequedad en la boca, puede tener consecuencias relevantes sobre la alimentación, el descanso, la salud bucal y la calidad de vida de quienes la padecen.
MÁS DE 500 FÁRMACOS PROVOCAN SEQUEDAD BUCAL
En este sentido, la medicación es uno de los principales factores asociados a este problema. Se estima que más de 500 fármacos -entre ellos antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos o tratamientos para enfermedades cardiovasculares- pueden provocar sequedad bucal como efecto secundario.
Por este motivo, la boca seca es "especialmente frecuente" en personas mayores, donde la polimedicación es habitual. Una de cada 3 personas mayores de 60 años presenta síntomas de boca seca, cifra que puede elevarse en personas polimedicadas.
Aun así, la boca seca no es un problema exclusivo de las personas mayores. Otros colectivos como las personas en tratamiento oncológico (especialmente en aquellas que reciben radioterapia en cabeza y cuello o quimioterapia) pueden ver que la calidad y cantidad de su saliva se altera, ya que estos tratamientos pueden dañar las glándulas salivales.
En los pacientes con enfermedades sistémicas como diabetes, Parkinson o síndrome de Sjögren, la boca seca forma parte del cuadro clínico o aparece asociada a la medicación. Además, en las mujeres en menopausia, los cambios hormonales pueden influir en la secreción salival y en la sensación de confort oral.
"La boca seca no es una molestia menor ni una consecuencia inevitable del envejecimiento o de ciertos tratamientos. Reconocerla a tiempo y abordarla correctamente es clave para preservar la salud bucal y mejorar el bienestar general de las personas", ha concluido Víctor Gil Manich.