Bebidas sin alcohol: ¿saludables o un riesgo escondido?

Archivo - Bebidas con o sin alcohol o con bajo contenido alcohólico
Archivo - Bebidas con o sin alcohol o con bajo contenido alcohólico - IMANTSU/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 15 enero 2026 7:10

   MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

    Durante los últimos años, las bebidas sin alcohol o con bajo contenido alcohólico han pasado de ser una curiosidad de supermercado a un fenómeno que no deja de crecer. Cervezas, vinos, cócteles sin alcohol o kombuchas prometen opciones más saludables, pero detrás del envase brillante surgen dudas sobre su impacto real.

    Expertos del Reino Unido han empezado a examinar estos productos con lupa. Lo que encontraron plantea un dilema interesante: ¿podrían estas bebidas realmente mejorar la salud pública, o esconden riesgos que todavía no entendemos del todo? Las respuestas podrían cambiar la forma en que todos vemos nuestras copas y refrescos favoritos.

UN BOOM QUE NADIE ESPERABA

   Las bebidas sin alcohol o con bajo contenido de alcohol tienen el potencial de mejorar la salud pública, pero expertos de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) piden un enfoque precautorio que maximice los beneficios potenciales mientras minimiza los riesgos.

    Cabe recordar que se entiende por bebidas 'no-lo'- se usa como abreviatura de no/low alcohol-, algunas como cervezas y vinos sin alcohol, hasta cócteles sin alcohol (mocktails), kombuchas y destilados botánicos.

   Tal y como se recoge en 'The BMJ' las ventas de bebidas sin alcohol o con bajo contenido de alcohol han aumentado sustancialmente en los últimos años, impulsadas por mejores técnicas de fabricación y la demanda de los consumidores de alternativas mejores y más saludables a las bebidas alcohólicas, explican John Holmes, profesor de política de alcohol en la Universidad de Sheffield, y sus colaboradores.

   En Gran Bretaña, uno de cada cinco adultos afirma consumir bebidas 'no-lo' al menos una vez al mes, y las bebidas 'no-lo' ahora representan el 1,4% de las ventas totales de alcohol, principalmente de productos que comparten marca con una bebida alcohólica establecida.

   Las bebidas 'no-lo' tienen un potencial obvio para mejorar la salud pública, especialmente para los grandes bebedores, aquellos que pertenecen a grupos socioeconómicos más bajos y las personas que beben en circunstancias de alto riesgo, como durante el embarazo, la conducción o la adolescencia.

BENEFICIOS Y RIESGOS, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

   Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha argumentado que las bebidas sin alcohol o con bajo contenido de alcohol también plantean riesgos para la salud pública, como el caso de las empresas que utilizan la publicidad de bebidas sin alcohol para disuadir o eludir las restricciones a la publicidad del alcohol.

   En Irlanda, por ejemplo, las principales empresas cerveceras han respondido a las restricciones publicitarias (por ejemplo, en el transporte público y durante los partidos deportivos) promocionando variantes sin alcohol que tienen una marca similar. De manera similar, las bebidas 'no-lo' o el marketing relacionado pueden invadir espacios que de otro modo estarían libres de alcohol, como gimnasios y eventos deportivos o en las ofertas de comida a la hora del almuerzo de los supermercados.

    Por ejemplo, los Juegos Olímpicos de 2024 nombraron a Corona 0% (una variante sin alcohol de Corona) como su patrocinador oficial de cerveza mundial, lo que permitió que la marca Corona apareciera en una amplia gama de contextos deportivos y mediáticos que antes no estaban disponibles para ella.

   Para proteger la salud pública, los autores piden un enfoque precautorio que apunte a facilitar y mejorar los beneficios potenciales y al mismo tiempo prevenir o minimizar cualquier daño.

LO QUE LA SALUD PÚBLICA NECESITA CONSIDERAR

   Las políticas que podrían ayudar a lograr esto incluyen alentar a las empresas a sustituir los productos con mayor contenido de alcohol por alternativas sin alcohol, evitar la publicidad dirigida a los niños, proteger los espacios libres de alcohol y utilizar impuestos basados en el grado alcohólico para incentivar el consumo de bebidas alcohólicas que contengan menos alcohol.

   Sin embargo, los autores advierten que algunas decisiones políticas parecen estar impulsadas por las preocupaciones de las empresas, las organizaciones comerciales y los organismos de autorregulación, y dicen que los actores de la salud pública deben involucrarse en las cuestiones políticas 'no-lo' para garantizar que sus perspectivas, y no solo las prioridades comerciales, den forma a la regulación de la producción, comercialización, venta y uso de bebidas 'no-lo', y cómo se enmarcan en el debate público.

   "Si bien abogamos por una respuesta de salud pública a las bebidas 'no-lo', no sugerimos reducir el enfoque en la prevención de daños por el consumo de bebidas alcohólicas convencionales. Tampoco pretendemos exagerar el grado de riesgo que presentan las bebidas 'no-lo'. Sin embargo, al igual que con los cigarrillos electrónicos y los alimentos reformulados, no debemos tomar al pie de la letra las afirmaciones sobre los beneficios para la salud pública de las soluciones impulsadas por el mercado", argumentan los expertos.

   Las bebidas 'no- lo pueden generar beneficios, pero una estrategia de no intervención podría significar que estos sean menores y menos equitativos de lo deseado. Por lo tanto, los actores de la salud pública deben desarrollar una respuesta estratégica e integral que equilibre las diferentes preocupaciones y aspiraciones, concluyen.

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