Actualizado 29/12/2017 12:17 CET

Los bastoncillos para los oídos son la principal causa de perforación del tímpano

Oreja, higiene del oído, cerumen, bastoncillo
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   MADRID, 29 Dic. (Reuters/EP) -

   Los bastoncillos de algodón utilizados para limpiar los oídos son la principal causa de perforación del tímpano, según se desprende de un estudio liderado por el otorrinolaringólogo de la Universidad de Toronto (Canadá), Eric Carnoil, en el que se han analizado los últimos registros de 100 departamentos de Emergencias de Estados Unidos.

   El tímpano es una estructura que transmite sonidos desde el oído externo a los huesos dentro del oído y cuando se perfora su membrana puede provocar una pérdida importante de audición. Sin embargo, muchas personas de que el uso de bastoncillos puede dañar el canal auditivo, empujar la cera dentro del oído o, incluso, romper el tímpano.

   De hecho, según los resultados obtenidos, publicados en 'JAMA Otolaryngology Head & Neck Surgery', el 66 por ciento de los pacientes que acudieron a los servicios de emergencias por perforación traumática de la membrana timpánica se había lastimado al introducir algún instrumento en el oído y, de ellos, casi la mitad utilizó bastoncillos de algodón.

   En concreto, en niños menores de cinco años, fue la causa del 86 por ciento de las lesiones en el tímpano, mientras que el porcentaje se situó en el 67 por ciento en el caso de los mayores de 55 años, en el 66 por ciento en niños de 6 a 12 años y en el 53 por ciento en adultos de 37 a 54 años.

   No obstante, no sólo fueron los bastoncillos los reponsables de la perforación del tímpano, sino que también lo provocaron horquillas, juguetes, peinas, lápices o pajitas, entre otros objetos. Del mismo modo, las actividades acuáticas fueron también una causa importante de lesiones, especialmente entre los adolescentes de 19 a 36 años.

   Finalmente, los expertos han infomrado de que las orejas tienen un mecanismo de autolimpieza, por lo que la piel muerta del conducto auditivo, junto con la cera, se mueve gradualmente hacia afuera y salen del oído por sí solos, por lo que el uso de aparatos para limpiarlos no suelen ser "casi nunca" necesarios.