El barrio donde vives también influye en tu cansancio: ruido, tráfico y falta de zonas verdes

Archivo - Depresión, fobia social, tristeza.
Archivo - Depresión, fobia social, tristeza. - ELEGANZA/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: miércoles, 13 mayo 2026 8:38

    MADRID, 13 May. (EDIZIONES) -

   Sentirse cansado de forma puntual es normal, pero cuando la fatiga se prolonga durante semanas o meses puede convertirse en una señal de alerta. Detrás del agotamiento persistente no solo están el estrés o la falta de sueño: también influyen el entorno en el que vivimos, la contaminación, el ruido, los ritmos laborales, los hábitos de vida, e incluso enfermedades poco diagnosticadas, como el síndrome de fatiga crónica o la fibromialgia.

   Los especialistas advierten de que vivimos en una sociedad cada vez más estresada, sedentaria e insomne, donde el cansancio continuo se ha normalizado hasta el punto de pasar desapercibido. Sin embargo, hay síntomas que pueden ayudar a diferenciar una fatiga relacionada con el estilo de vida de otra que requiere atención médica.

   ¿Qué influencia, entonces, puede tener la salud ambiental, y las condiciones de los territorios en los que vivimos (barrios, pueblos) en nuestra percepción de cansancio? Susana Aldecoa, médica de familia y comunitaria y vicepresidenta primera de la semFYC, nos explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus que cada vez se conoce mejor que la influencia de las condiciones de vida depende del espacio en que vivimos.

   "Las ciudades y los pueblos pueden ser más o menos amigables. Una mala calidad del aire, el ruido, el tráfico a motor, las malas comunicaciones, la falta de espacios verdes, de ocio, y otros tantos determinantes pueden provocar datos que repercutan en la percepción de cansancio. Mejorar la salud de los espacios donde vivimos, y hacerlo con participación comunitaria, tiene una gran influencia en nuestra salud y en nuestro bienestar", destaca esta experta.

LA FATIGA, UNA CONSULTA FRECUENTE EN CONSULTA

   De hecho, esta portavoz de la semFYC destaca que la fatiga es una de las quejas más habituales en la consulta, y subraya que ésta puede deberse a múltiples causas, siendo las más comunes:

   ·Un sueño no reparador, escaso o de mala calidad.

   ·Jornadas laborales excesivas.

   ·Estilos de vida poco saludables (sedentarismo, mala alimentación...).

   ·Estrés.

   ·Problemas personales mantenidos.

   ·Problemas emocionales.

   ·Enfermedades como las anemias, las alteraciones tiroideas, enfermedades cardíacas, pulmonares, inflamaciones o infecciones crónicas.

   ·El síndrome de fatiga crónica, y la fibromialgia son enfermedades prevalentes, poco conocidas y mal comprendidas, con un enorme infradiagnóstico, en las que la percepción de fatiga puede llegar a ser invalidante.

   En concreto, recuerda que el sueño tiene un papel esencial a la hora de sentirnos más o menos fatigados, de forma que si no es reparador, aparecerá el cansancio, se resentirá el rendimiento, el ánimo, y también las funciones cerebrales y de otros aparatos.

   "Vivimos en una sociedad estresada e insomne, con malos hábitos de sueño, con mucho tiempo de pantalla, e insuficiente actividad física. Pondré un ejemplo: esta semana celebramos un taller sobre salud emocional en un instituto, con chicos y chicas de 13 años. Preguntamos sobre los hábitos de sueño, y más de la mitad de ellos reconocía que tenía problemas para dormir, que se dormían tarde, pocas horas, y que sentían somnolencia diurna. Varios de ellos prolongaban el tiempo de pantalla hasta altas horas de la noche. Estos malos hábitos, de persistir, provocarán medicalización excesiva, consumo de benzodiazepinas, fármacos peligrosos, que en España tiene un consumo muy excesivo", alerta Aldecoa.

   Y con el estrés ocurre igual, tal y como manifiesta, dado que, desgraciadamente, vivimos en una sociedad estresada y exigente. "Y esta exigencia, en muchas ocasiones, lleva malos hábitos, y a malos estilos de vida que pueden conllevar cansancio continuo. En muchas ocasiones, el estrés provoca ansiedad, que puede cronificarse", resalta.

   Además, aprecia esta doctora y portavoz de semFYC que puede ser difícil diferenciar el estrés de enfermedades orgánicas: "Puede ayudar a orientar hacia el estrés como causa de fatiga, el que ésta sea fluctuante; el que empeore si hay un problema emocional, familiar, laboral o económico; o si se acompaña de insomnio, de dificultad para concentrarse, de irritabilidad, o de tristeza. Por el contrario, cuando la fatiga se debe a una enfermedad orgánica, podemos encontrar signos de alarma como una pérdida de peso llamativa, un dolor mantenido, fiebre, ganglios aumentados de tamaño, dificultad para respirar, sangrados, edemas, debilidad, etc.".

PRUEBAS BÁSICAS ANTE UN CANSANCIO PROLONGADO

   En estos contextos, la doctora Aldecoa remarca que lo más importante para orientar el estudio del cansancio o la astenia es hacer las preguntas, y las exploraciones físicas adecuadas.

   "A partir de los datos recabados con la anamnesis y con la exploración, se plantean hipótesis que orientan hacia las pruebas que solicitaremos. Suele ser necesario hacer un análisis de sangre orientado según la sospecha diagnóstica. Las determinaciones más habituales son los glóbulos rojos, blancos, y las plaquetas, la glucosa, determinaciones renales y hepáticas; y en ocasiones, hormonas tiroideas, marcadores inflamatorios, perfil de hierro, o alguna vitamina", sostiene

   En última instancia, mantiene que, en ocasiones, cuando se sospecha de una enfermedad orgánica, pueden ser necesarias pruebas complementarias hospitalarias, o bien un abordaje con el apoyo en otros especialistas hospitalarios.

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