La ayuda económica destinada a la salud mundial no llega a proyectos cruciales

Refugiados nigerianos en Níger
MSF
Actualizado: lunes, 13 julio 2015 7:26

   MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo análisis estima que se gastaron 22.000 millones de dólares (19.699 millones de euros) en la ayuda a la salud mundial en 2013, pero que sólo una quinta parte de esta aportación fue hacia imperativos globales como la investigación sobre enfermedades que afectan desproporcionadamente a los pobres, la preparación para los brotes como el de Ébola y el liderazgo de la salud mundial.

   El análisis fue realizado por Dean Jamison, economista de la salud mundial en la Universidad de California San Francisco (UCSF); Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos ahora en la Universidad de Harvard; e investigadores de 'SEEK Developmental' en Berlín y el Instituto Karolinska en Estocolmo.

   Actividades globales son las que abordan temas transnacionales mediante el apoyo de los bienes públicos mundiales, como la investigación y el desarrollo (I+D), la gestión de riesgos transfronterizos, la preparación para una pandemia y fomentar el liderazgo y la gestión.

   La investigación se publica este lunes en 'The Lancet' mientras los líderes mundiales se reúnen en la Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo esta semana en Addis Abeba, Etiopía, para discutir cómo deberían financiarse nuevos objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas. Estas nuevas metas, llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se deben adoptar en la reunión de la Asamblea General de la ONU que se celebra en septiembre.

   "Introducimos una nueva definición de la financiación sanitaria mundial, que incluye el gasto adicional de I+D pública para las enfermedades olvidadas", explica el autor principal, Marco Schäferhoff, de 'SEEK Development' en Berlín, Alemania. "Esto tiene el potencial de cambiar cómo los responsables políticos abordan los apoyos a la salud", añade.

   En total, el análisis encontró que apenas 4.700 millones dólares (4.200 millones de euros) fueron hacia las actividades globales de la salud, mucho menos de lo que se necesita, según los autores. Los expertos de este trabajo recomiendan invertir 6.000 millones de dólares (5.3000 millones de euros) al año sólo en I+D para enfermedades olvidadas.

   El análisis detectó que en 2013, los donantes invirtieron menos de 1.000 millones de dólares para la gestión de riesgos transfronterizos, a pesar de que el Banco Mundial ha estimado que el costo anual de la construcción de un sistema de preparación para una pandemia para los países de bajos y medianos ingresos sería de 3.400 millones de dólares (3.000 millones de euros).

   Justo antes del brote de Ébola en África Occidental, el presupuesto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el brote y la respuesta a la crisis fue recortado casi a la mitad, pasando de 469 millones de dólares a 241 millones (de 420 a 215 millones de euros). Los autores dijeron que la reciente aprobación de un fondo de emergencia de 100 millones de dólares (89 millones de euros) a la OMS muestra que los líderes del mundo han comenzado a reconocer la necesidad de abordar este déficit de financiación.

   Pero los donantes gastaron sólo el 3 por ciento de la ayuda de la salud mundial en 2013 en el liderazgo y la gestión, y el presupuesto básico de la OMS sigue disminuyendo. El análisis muestra que la gran mayoría de la ayuda de la salud, el 79 por ciento, fue a funciones específicas de cada país en materia de salud mundial, definida como la ayuda enviada directamente a los países beneficiarios de la prestación de servicios de salud y el fortalecimiento del sistema.

UN 31% DE LAS AYUDAS A PAÍSES DE INGRESOS MEDIOS

   Los científicos dicen que en el próximo par de décadas, es probable que haya cambios significativos en la ayuda sanitaria internacional, ya que el crecimiento económico permitirá que más países aumenten el gasto en servicios nacionales de salud. El análisis halló que el 31 por ciento de la ayuda específica del país se dirige hacia los países de ingresos medios.

   Los autores señalan que la comunidad mundial apoyaría una mejor salud en los países de ingresos medios elevando el dinero disponible para las funciones globales. Esto ayudaría a las personas más pobres del mundo, incluso si viven en un país de renta media demasiado rico para tener derecho a la ayuda. Por ejemplo, los autores dicen que países como China e India pueden beneficiarse de la compra al por mayor de materias primas, precios más bajos de fármacos y el control de enfermedades como la tuberculosis resistente a múltiples fármacos. India, sola, tiene un quinto de estos casos en todo el mundo.

   "Debemos invertir en actos globales, como la investigación y el desarrollo, y limitar la transmisión de enfermedades de cepas resistentes a los medicamentos a través de las fronteras, ya que estas inversiones ayudarán a los pobres, vivan donde vivan", resalta Jamison, investigador principal en Ciencias de la Salud Global en la UCSF. "Si la ayuda se tiene que recortar, debe ser para los países de ingresos medios que pueden permitirse mayor gasto doméstico en salud", matiza.

   Sin embargo, los investigadores proponen que los países donantes deben asegurar que las poblaciones vulnerables de los países de ingresos medios, como las minorías étnicas que sufren discriminación, los refugiados y las personas que se inyectan drogas, continuarán recibiendo apoyo, ya que puede ser difícil para muchos países soportar la presiones políticas en contra de ayudar a los grupos estigmatizados.

   Por último, los autores consideran que la ayuda sanitaria a los países más pobres del mundo debe continuar en las próximas décadas. A pesar del crecimiento económico en todo el mundo, todavía se espera que sean 22 los países de bajos ingresos en 2035, en comparación con 36 en 2012. Muchos de estos países son frágiles y demasiado destruidos por conflictos para asistir adecuadamente las significativas necesidades de salud de sus pueblos.

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