Autoinyector de adrenalina: cuándo usarlo, quién debe llevarlo y cómo evitar errores en una anafilaxia

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Archivo - Imágenes Busca millones de imágenes y vídeos libres de contenido generado con IA Buscar por imagen o vídeo Mujer Inyección de epinefrina usando jeringa de autoinyector - ANDREYPOPOV/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: viernes, 3 julio 2026 8:38

   MADRID, 3 Jul. (EDIZIONES) -

   Una picadura de insecto, un alimento, o un medicamento pueden desencadenar una anafilaxia, la forma más grave de reacción alérgica, y una auténtica emergencia médica. En estos casos, actuar con rapidez resulta fundamental. Los autoinyectores de adrenalina permiten administrar de forma inmediata el tratamiento de primera elección mientras llega la asistencia sanitaria, reduciendo el riesgo de complicaciones graves.

   Pero, ¿quién debe llevarlos?, ¿cuándo deben utilizarse?, ¿qué errores conviene evitar? La alergóloga de la Unidad de Alergología del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid), María Jesús Trujillo Trujillo, responde a las principales dudas sobre este dispositivo, que puede marcar la diferencia en los primeros minutos de una anafilaxia.

   "Un autoinyector de adrenalina es un dispositivo portátil precargado que permite administrar adrenalina por vía intramuscular, en la cara externa del muslo. Está diseñado para que pueda ser utilizado por el propio paciente, familiares, cuidadores, profesores o por cualquier persona entrenada. La adrenalina es el tratamiento de primera elección para la anafilaxia porque actúa rápidamente y antagoniza todos los síntomas que pueden aparecer en una anafilaxia", revela esta experta en declaraciones a Europa Press Salud Infosalus.

CUÁNDO SE DEBE USAR

   Esta especialista apunta a que este dispositivo debe emplearse ante un caso de anafilaxia, la reacción alérgica grave de instauración brusca y potencialmente mortal. "Puede desencadenarse por alimentos (frutos secos, leche, huevo, marisco, etc.), medicamentos, picaduras de himenópteros (abejas o avispas), u otros alérgenos", detalla la doctora Truijllo.

   Entre los principales síntomas de este fenómeno dice que afectan a dos o más órganos o sistemas del cuerpo, y que pueden ser cutáneos (urticaria, prurito, enrojecimiento, hinchazón de labios, lengua o párpados); síntomas respiratorios (disnea, sibilancias, tos); cardiovasculares (mareo, sincope, hipotensión, arritmia); o digestivos (dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea).

   "La presencia de dificultad respiratoria, afectación de la garganta, o síntomas cardiovasculares tras la exposición a un alérgeno debe hacer sospechar una anafilaxia y justificar la administración inmediata de adrenalina. Además, es preferible administrar adrenalina precozmente que retrasar su uso por dudas, ya que el retraso en su administración se asocia a peores resultados clínicos", mantiene esta experta del Hospital Universitario de Fuenlabrada.

   Es más, destaca que actualmente la anafilaxia es una urgencia médica potencialmente mortal, pero también una situación en la que una actuación rápida puede salvar vidas: "El autoinyector de adrenalina es el tratamiento de elección y debe administrarse inmediatamente ante la sospecha de anafilaxia. La formación de pacientes, de familias, de docentes, y de cuidadores es tan importante como la propia prescripción del dispositivo", resalta.

   Ahora bien, esta alergóloga pide precaución en su uso y señala que el error más frecuente es no administrarlo y/o retrasar su uso. "Además, puede haber errores en la técnica o lugar de administración, y algunos pacientes pueden necesitar una segunda dosis si los síntomas persisten o reaparecen", afirma.

QUIÉN DEBERÍA LLEVAR UNO

   Con todo ello, la doctora María Jesús Trujillo Trujillo insiste en que deben disponer de un autoinyector de adrenalina todas las personas que hayan tenido una anafilaxia o que tengan riesgo de poder presentarla, especialmente en los siguientes casos:

   ·Pacientes con antecedentes de anafilaxia por alimentos.

   ·Personas con alergia a picaduras de abejas o avispas que hayan sufrido reacciones sistémicas.

   ·Pacientes con antecedentes de anafilaxia por medicamentos cuando exista riesgo de reexposición accidental.

   ·Algunas personas con alergias alimentarias de alto riesgo.

   ·Pacientes con mastocitosis u otras enfermedades asociadas a un mayor riesgo de reacciones graves.

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