La diabetes conlleva más riesgo de dolor de espalda o cuello

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Actualizado 15/03/2019 15:04:23 CET

MADRID, 15 Mar. (Reuters/EP) -

Las personas con diabetes tienen más probabilidades de sufrir dolor de espalda y cuello, aunque aún no está claro si la diabetes es la causa, según un estudio de la Universidad de Sydney (Australia), que ha sido publicado en la revista 'Plos One'. En total, examinaron datos de 11 estudios diferentes en seis países que analizaron el dolor de espalda, de cuello, de columna o alguna combinación de estos problemas.

La diabetes se asoció con una probabilidad un 35 por ciento mayor de dolor de espalda, según los resultados de un análisis de cinco estudios con un total de 131.431 personas involucradas. Además, también supuso un riesgo un 24 por ciento mayor de dolor de cuello, de acuerdo con dos estudios que han analizado a 6.560 pacientes.

Sin embargo, el único estudio en el análisis que siguió a las personas a lo largo del tiempo no encontró conexión entre la diabetes y el riesgo de dolor de espalda, cuello o espina. "Eso sugiere que otros factores también podrían explicar el aumento de dolor de espalda entre los pacientes con diabetes", detallan los investigadores.

"Sabemos que la obesidad y la inactividad física son factores de riesgo para ambas condiciones, por lo que es probable que se deban a ese vínculo. Mantener los niveles normales de azúcar en la sangre, controlar el peso corporal y, lo que es más importante, mantenernse físicamente activos es clave para controlar y prevenir esta combinación de enfermedades crónicas", ha explicado la autora principal del trabajo, Manuela Ferreira.

Una de cada dos personas experimentará dolor lumbar o dolor de cuello en algún momento de sus vidas. Algunas investigaciones anteriores sugieren que la diabetes hace que este tipo de dolor crónico sea más propenso a desarrollarse, pero los resultados se han mezclado y la conexión "no está clara".

Solo un estudio realizó un seguimiento de las personas con diabetes que no tenían dolor esquelético para ver si desarrollaron este problema con el tiempo. Después de dos a cuatro años de seguimiento, este estudio no logró encontrar una conexión para el dolor de espalda, el dolor de cuello o la columna vertebral.

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