Publicado 21/04/2021 14:00CET

Aumenta la ansiedad y la depresión en la generación Z a causa de la incertidumbre laboral

Archivo - Temblores en los ojos y tics, los problemas oculares más comunes cuando se padece estrés
Archivo - Temblores en los ojos y tics, los problemas oculares más comunes cuando se padece estrés - CLÍNICA BAVIERA - Archivo

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Observatorio Generación & Talento ha presentado el primer estudio sobre el impacto de la COVID-19 en la salud psicológica y emocional en los trabajadores de las cinco generaciones (T, Baby boomers, X, Y y Z) en el ámbito laboral, confirmando que la generación Z (de 18 a 25 años) ha sido la más afectada por el estrés, la ansiedad y la depresión derivadas de la incertidumbre laboral propiciada por la pandemia.

Concretamente, los datos científicos obtenidos a través de la encuesta elaborada por la Universidad Europea de Madrid han permitido analizar cómo la COVID-19 y su contexto influyen en la salud mental de una muestra de 1.323 trabajadores.

Así, en la Generación Z, tanto hombres como mujeres muestran niveles más altos de incertidumbre laboral que los de las demás generaciones. Se trata del grupo de participantes más jóvenes y con una mayor precariedad laboral.

En este sentido, las mujeres presentan niveles más altos de ansiedad y depresión que los hombres, según el estudio. También presentan estos síntomas psicológicos las personas con grandes dependientes a su cargo y los trabajadores con compromisos financieros importantes (hipoteca, préstamos, entre otros).

Por otro lado, los trabajadores sin estudios y con bajo nivel de cualificación obtienen puntuaciones particularmente altas en incertidumbre con respecto a las condiciones y el mantenimiento de su puesto de trabajo, sin que en estos grupos se observe mayor sintomatología psicológica.

"Nuestro estudio sirve para aproximarnos a las consecuencias de la situación en un contexto poco explorado; el de los trabajadores en activo que están experimentando, por un lado, una situación de emergencia sanitaria y, por otro, las repercusiones de ésta en su vida personal y laboral", explica la socia directora del Observatorio Generación & Talento, Ángeles Alcázar.

Por su parte, la también socia directora del Observatorio G&T, Elena Cascante, ha añadido que existe abundante literatura centrada en el estudio de las repercusiones del Covid-19 en la salud mental de la población general y sanitaria, sin embargo, "aún estaba por explorar las implicaciones de la presente crisis en la población de trabajadores en activo".

"Factores específicos como la adaptación al teletrabajo, las posibilidades de contagio asociadas a los desplazamientos en transporte público o el uso compartido de zonas comunes, la situación de crisis económica y el miedo a perder el trabajo o las responsabilidades familiares son elementos que deben de ser tenidos en cuenta", ha expresado, añadiendo que los datos han permitido conocer en profundidad el grado de incidencia de ansiedad, depresión o de incertidumbre en función de la generación a la que pertenece cada uno de ellos.

PROTOCOLO COVID-19 EN EL TRABAJO Y CONCILIACIÓN FAMILIAR

Dentro de las condiciones de trabajo estudiadas, han mostrado un efecto positivo en el estado psicológico y emocional de los participantes la existencia de un protocolo COVID-19 y sobre todo la posibilidad de conciliación familiar ante cualquier circunstancia relacionada con la pandemia.

Esa posibilidad de conciliación ofrecida por parte de la empresa ha demostrado tener una relación sólida con los efectos adversos en la salud mental y emocional derivados por la pandemia. Aquellos trabajadores que no han tenido esta posibilidad son los que puntúan más alto en incertidumbre laboral. La diferencia es especialmente significativa cuando se habla de síntomas de ansiedad y depresión, con valores sensiblemente superiores a los hallados en otras variables.

Los trabajadores que han tenido la opción de realizarse una prueba de detección para la Covid-19 antes de su incorporación al trabajo y después del confinamiento muestran menos niveles de incertidumbre y, además, niveles más bajos de ansiedad y depresión.

Por otro lado, los que tienen opción de trabajar en remoto son los que mostraron una menor incertidumbre en relación a sus condiciones laborales y a la posibilidad de mantener su puesto de trabajo. Sin embargo, fueron estos mismos trabajadores los que dijeron tener niveles más altos de preocupación por la Covid-19 y los que puntuaron más en ansiedad generalizada y sintomatología depresiva.

Por generaciones, destacan los altos niveles de las puntuaciones referidas por los participantes de la Generación Z que no teletrabajan, que valoran negativamente la posibilidad de conciliación ofrecida por sus empresas y que no pueden mantener la distancia de seguridad en el trabajo.

En el caso de la generación 'baby boomer' (56 años o más), existen también puntuaciones muy elevadas en las condiciones de desconocimiento de protocolo COVID-19 e imposibilidad de conciliación. Sin embargo, no se encuentran estos resultados en las generaciones intermedias como la X (de 39 a 55 años) y la Y (de 26 a 38 años).

Otros factores a tener en cuenta por su impacto en el bienestar emocional son el desplazamiento al trabajo, el uso de comedores o zonas comunes y la falta de distancia de seguridad en el puesto de trabajo.

De hecho, son los trabajadores que se desplazan a su centro de trabajo en trasporte público los que tienen una mayor ansiedad y preocupación actual por el Covid-19, además de niveles mayores de incertidumbre.

Por otra parte, los niveles de ansiedad y preocupación, síntomas de ansiedad generalizada y síntomas relacionados con depresión son superiores en los trabajadores que manifiestan no tener un espacio de distancia suficiente de acuerdo con la normativa (1,5 metros).

Igualmente, los que emplean los comedores o zonas comunes habilitadas para las comidas son los que tienen puntuaciones más altas en sintomatología de ansiedad generalizada y depresión por la situación Covid-19, aunque se trata de diferencias muy pequeñas.

Así, según el Observatorio Generación & Talento, "se evidencia que la COVID-19 ha tenido un importante impacto negativo en la salud mental de los trabajadores, existiendo grupos con una mayor vulnerabilidad para el desarrollo de cuadros de estrés, ansiedad y depresión que deben de ser tenidos en cuenta a la hora de desarrollar estrategias de prevención y tratamiento futuros ante situaciones de crisis como la vivida", concluyen.

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