Las audiometrías habituales no detectan siempre las pérdidas auditivas, según experto

Actualizado 27/04/2011 16:49:40 CET

MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las audiometrías habituales no detectan "siempre" las pérdidas de audición y, en el caso de que los resultados sean negativos, significa que el grado de deficiencia auditiva de la persona es ya "importante", según ha asegurado el experto en Física de la Audición y miembro del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, el doctor Enrique López-Poveda.

En una entrevista concedida a Europa Press con motivo del Día Internacional contra el Ruido, que se celebra este miércoles, el doctor López-Poveda ha indicado que se trata de pérdidas auditivas "irrecuperables" que, a su juicio, afectan más a la compresión que al hecho de no escuchar correctamente.

En este sentido, ha subrayado la importancia de acondicionar los lugares públicos y privados --cafeterías, colegios y salas de conferencias, entre otros-- para reducir "al máximo" la reverberación. "Los arquitectos deberían prestar la misma atención a la acústica que la que prestan al diseño, a la visibilidad o al mobiliario", ha añadido.

"Una cosa subjetiva pero que todo el mundo detecta es la sensación de bienestar cuando una persona entra en una sala que dispone de una buena acústica", ha afirmado. Así, ha apostado por adoptar medidas preventivas que palien el exceso de ruido en lugares no acondicionados correctamente, como dotarlos de pantallas acústicas que absorban el ruido e incrementar el número de jardines en las ciudades, entre otras.

En cuanto a cómo afecta el exceso de ruido de los colegios al aprendizaje de los más pequeños, este experto ha señalado que "puede incidir muy negativamente a su desarrollo" puesto que, a parte de verse mermada su concentración, padecer deficiencia auditiva significa no entender correctamente el mensaje y provocar que el cerebro "rellene la parte que no ha sido escuchada", obteniendo, a su parecer, "un mensaje imaginario".

Finalmente, el doctor Gómez-Poveda ha recordado las consecuencias sobre la salud que tiene la exposición prolongada al ruido, como el estrés --la principal--, desmayos, disminución del sueño, alteración del ritmo cardiaco, exceso de sudoración, falta de concentración o dolores de cabeza.