Aspectos que desconocías sobre los virus: ¿Son todos malos?

Virus y bacterias
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Publicado 06/11/2018 8:35:33CET

   MADRID, 6 Nov. (EDIZIONES) -

   Siempre que nos encontramos mal o sentimos malestar lo achacamos siempre al contagio de un virus, cuando en realidad las bacterias, omnipresentes en nuestra vida, también pueden y suelen estar detrás de muchas dolencias. Éstas últimas sí son sensibles a los antibióticos, no así los virus, que no son afectados por estos medicamentos, contra lo que mucha gente cree.

   Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el profesor titular de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid y divulgador científico, José Antonio López Guerrero, 'JAL', quien destaca a su vez que los virus son organismos cercanos a la vida, pero sin alcanzar dicho estatus.

   "Es un ente capaz de evolucionar, de infectar, de adaptarse al organismo hospedador y de producir enfermedad. Es un patógeno intracelular obligado, con su material genético, su capacidad de fastidiarnos la vida, de adaptarse y de evolucionar. Pero a día de hoy los virólogos se dividen al pensar de si se trata de un ser vivo o no", señala el también director del departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

   En concreto, cita que el Comité Internacional de Taxonomía de Virus no lo considera un ser vivo porque no tienen capacidad metabólica, ya que ésta la roban a la célula que infectan; por eso no la consideran un ser vivo. "Aunque extraoficialmente científicos como yo sí consideramos que, si no son seres vivos, sí se les parecen mucho", señala, a la vez que apunta al título de su libro 'Virus. Ni Vivos ni Muertos' (Editorial Guadalmazán), de reciente publicación y donde desengrana todas estas características de la virosfera.

   Sobre si todos los virus son malos, 'JAL' lo tiene claro: "No. En absoluto. Si por número tuviéramos que decir cómo son, son buenos. El 99% vive ajeno a nuestra presencia. Pero incluso pueden ser beneficiosos y algunos se pretenden emplear como medicamentos en el futuro; sobre todo si aumenta la resistencia a los antibióticos; además de jugar un papel importante en el cambio climático".

   "Están con nosotros como mamíferos antes de que existiera la especie, hasta el punto que apuntan que somos mamíferos porque hace cientos de millones de años un virus, un retrovirus concretamente infectó a un antepasado lejano de los mamíferos e hizo que su estructura fuera cambiando hasta que se generó la placenta y de ahí salimos nosotros", añade.

   Otra de sus características es que sólo pueden vivir dentro de células y, por desgracia, hay virus que son los más conocidos en su ejercicio de perpetuarse en nuestras células, causando patologías.

   Además, reconoce que todos asociamos el término 'virus' a infecciones y enfermedades, a grandes pandemias, ya que han protagonizado algunas de las plagas y pestes más mortíferas de la humanidad, como la viruela -ya extinta-que mató a 500 millones de personas, o al virus del sarampión, que ya ha matado a más de 200 millones de personas y que sigue acabando "diariamente con la vida del equivalente a 10 autobuses de línea repletos de niños pequeños".

   No obstante, JAL cree que si tiene que decantarse por 'el peor de los virus' éste sería el de la gripe, que tan presente y conocido es. "No es muy virulento. No causa la muerte pero de forma directa o indirecta está relacionado anualmente con medio millón de muertes y con un enorme gasto económico. Es un virus muy versátil, muta y cambia con frecuencia, de forma que de un año para otro las vacunas que existen no son efectivas, y hay que cambiar su composición anualmente", señala.

   A su vez, destaca la "muy elevada" capacidad de intercambio de material genético con otros virus, tal y como sucedió en 2009 con la gripe A, un virus que surgió de la recombinación de tres especies distintas: ave, humana y cerdo.

   "En la mente de todos está el virus de la mal llamada gripe española que podría haber matado a más de 50 millones de personas. Siempre este virus está amenazante. Hay virus de aves muy patógenos que cuando han pasado a humanos son altamente virulentos. ¿Qué pasaría si se une el virus de la gripe humana con otro altamente virulento de ave y se le unen las características más dañinas para nuestra especie? Que tendríamos una pandemia muy mala y con alta mortalidad", sospecha el científico.

   A juicio del experto, otro de sus rasgos desconocidos es que al menos el 8% de nuestro material genético procede de los virus, de agentes infecciosos que interaccionaron y que acabaron integrándose en nuestro genoma hace, incluso, miles de millones de años, mucho antes de que aparecieran no ya los primeros homínidos, sino los primeros mamíferos.

   A su vez, López Guerrero destaca que, en un momento determinado se podrán emplear como futuros medicamentos en sí al infectar bacterias. También apunta a los virus como herramientas para construir nuevos fármacos, en clases de virus recombinados y que hayan sido modificados genéticamente para que actúen como vectores o 'taxis' de medicamentos, o como vacunas.

   "Un virus aparte de poder utilizarse como una vacuna contra él mismo, como por ejemplo en el virus de la poleo, además se puede modificar genéticamente para que actúe como vacuna contra otros patógenos eucariotas, víricos o bacterianos", subraya.

NO ES LO MISMO UN VIRUS QUE UNA BACTERIA

   Finalmente, el divulgador científico pide diferenciar los virus de las bacterias: "La bacteria es un ser vivo, hace lo que hacen virus pero tienen un metabolismo independiente. Pertenecen a otro reino animal y es autónoma casi siempre. También la gran mayoría de las especies bacterianas son inocuas para la especie humana o incluso beneficiosas, hasta el punto de que convivimos con ellas (conforman nuestra microbiota). De hecho, tenemos un número superior de bacterias que de células nuestras en el cuerpo (por cada célula hay 1,4 bacterias). Gracias a ellas estamos sanos. No podríamos vivir sin nuestras bacterias".

   Según destaca, se implica cada vez más a las bacterias en problemas de salud como la obesidad, o la susceptibilidad a padecer más enfermedades, o incluso a interceder en nuestra capacidad cognitiva. "También las hay patógenas y contra ellas tenemos una herramienta que nunca va a funcionar contra los virus, los antibióticos, y por desgracia por ese mal uso se está creando una alta resistencia a los antibióticos", sentencia JAL.

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