Investigadores del IRB CatSud - IRB CATSUD
TARRAGONA, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por el Institut d'Investigació Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) relaciona los niveles prenatales de omega-3 con el desarrollo cognitivo hasta la adolescencia y defiende que los beneficios de estos ácidos grasos durante el embarazo pueden mantenerse hasta los 15 años.
El estudio, en colaboración con el Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal) y la California Walnut Comission y publicado en la revista 'European Journal of Epidemiology', defiende que lo que come una mujer durante el embarazo puede influir en el desarrollo cerebral de sus hijos durante muchos años.
El estudio ha analizado datos de 716 parejas madre e hijo de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell (Barcelona) y Valencia, extraídos del proyecto IMMA sobre infancia y medio ambiente y se han buscado señales biológicas en el plasma de cordón umbilical.
Los niveles de ácidos grasos omega-3 presentes en el cordón umbilical se asocian con la trayectoria cognitiva desde la infancia hasta la adolescencia y muestran patrones de asociación diferencias para la atención, la memoria de trabajo y la inteligencia fluida desde los 5 a los 15 años.
El investigador principal del estudio, Jordi Julvez (IRB CatSud e ISGlobal), ha subrayado que "el tipo de alimentación prenatal deja una huella duradera en la trayectoria cognitiva de la descendencia".
NO ACTÚAN DEL MISMO MODO
El trabajo destaca que no todos los omega-3 actúan del mismo modo: el docosahexaenoico (DHA), que se encuentra en la sardina, la caballa, el salmón o el marisco, es "esencial" para que el cerebro se desarrolle correctamente, puesto que forma parte de la estructura de las neuronas.
Niveles elevados de ácido alfa-linolénico (ALA), presente en alimentos de origen vegetal como las nueces, la chía o determinados aceites vegetales, se asocian a una mejor capacidad de atención en la descendencia.
En cambio, el ácido eicosapentaenoico (EPA), que también se encuentra en el pescado y el marisco, no se asoció con ninguna de las capacidades cognitivas evaluadas en los niños participantes en el estudio.
La primera autora del estudio, Ariadna Pinar-Martí, ha recordado que el ser humano no es capaz de producir por si solo el ALA y que solo transforma una pequeña parte en otros ácidos omega-3 beneficiosos, por lo que seguir una dieta rica y equilibrada es la mejor vía para garantizar una aportación óptima de estos nutrientes durante la gestación.