Publicado 31/03/2021 11:34CET

Asocian la exposición materna a químicos ambientales con comportamientos autistas en niños

Archivo - Niño autista.
Archivo - Niño autista. - XESAI/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simon Fraser (Estados Unidos) ha hallado correlaciones entre el aumento de las expresiones de comportamientos de tipo autista en niños de edad preescolar y la exposición durante la gestación a determinados tóxicos ambientales, como metales, pesticidas, bifenilos policlorados (PCB), ftalatos y bisfenol-A (BPA).

   Este estudio poblacional, publicado en la revista científica 'American Journal of Epidemiology', midió los niveles de 25 sustancias químicas en muestras de sangre y orina recogidas de 1.861 mujeres canadienses durante el primer trimestre del embarazo. Se llevó a cabo una encuesta de seguimiento con 478 participantes, utilizando una herramienta para evaluar los comportamientos de tipo autista en niños preescolares.

   Los investigadores descubrieron que una mayor concentración materna de cadmio, plomo y algunos ftalatos en muestras de sangre u orina se asociaba a un aumento de las puntuaciones autistas, y estas asociaciones eran especialmente fuertes entre los niños con un mayor grado de comportamientos de tipo autista.

   Curiosamente, el estudio también observó que el aumento de las concentraciones maternas de manganeso, trans-nonacloro, muchos metabolitos de plaguicidas organofosforados y el ftalato de monoetilo (MEP) se asociaban más fuertemente con las puntuaciones más bajas.

   El autor principal del estudio, Josh Alampi, señala que este estudio principalmente "destaca las relaciones entre determinados tóxicos ambientales y el aumento de las puntuaciones". "Se necesitan más estudios para evaluar plenamente los vínculos y los impactos de estos productos químicos ambientales en el desarrollo del cerebro durante el embarazo", explica.

   Los resultados se obtuvieron mediante el uso de una herramienta de análisis estadístico, denominada regresión cuantitativa bayesiana, que permitió a los investigadores determinar qué tóxicos individuales estaban asociados con el aumento de las puntuaciones de comportamiento autista de una manera más matizada que los métodos convencionales.