Publicado 03/11/2020 13:19CET

Así influyen las neuronas del cerebro en las elecciones

Persona tomando una decisión
Persona tomando una decisión - MIKE WORFUL

MADRID, 3 Nov. (EUROPA PRESS) -

Cuando te enfrentas a una elección, por ejemplo, si tomar un helado o una tarta de chocolate de postre, conjuntos de células cerebrales justo encima de los ojos se disparan mientras sopesas tus opciones. Los estudios en animales han demostrado que cada opción activa un conjunto distinto de neuronas en el cerebro. Cuanto más atractiva sea la oferta, más rápido se disparan las neuronas correspondientes.

Ahora, un estudio en monos realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos)ha demostrado que la actividad de estas neuronas codifica el valor de las opciones y determina la decisión final. En los experimentos, los investigadores dejaron a los animales elegir entre diferentes sabores de jugo. Al cambiar la actividad de las neuronas, los investigadores cambiaron la forma en que los monos encontraron cada opción, lo que llevó a los animales a tomar diferentes decisiones.

"En una serie de trastornos mentales y neuropsiquiátricos, los pacientes constantemente toman malas decisiones, pero no entendemos exactamente por qué. Ahora hemos localizado una pieza crítica de este rompecabezas. A medida que arrojemos luz sobre los mecanismos neurales que subyacen a las elecciones, obtendremos una comprensión más profunda de estos trastornos", explia Camillo Padoa-Schioppa, autor principal del estudio, que se ha publicado en la revista 'Nature'.

Para examinar la conexión entre los valores codificados por las neuronas y el comportamiento de elección, los investigadores realizaron dos experimentos. En un experimento, los investigadores presentaron repetidamente a los monos dos bebidas y registraron las selecciones de los animales. Las bebidas se ofrecieron en cantidades variables e incluían limonada, jugo de uva, jugo de cereza, jugo de durazno, ponche de frutas, jugo de manzana, jugo de arándano, té de menta, ponche de kiwi, jugo de sandía y agua salada. Los monos a menudo preferían un sabor a otro, pero también les gustaba obtener más en lugar de menos, por lo que sus decisiones no siempre eran fáciles. Cada mono indicaba su elección echando una mirada hacia él, y la bebida elegida era entregada.

Luego, los investigadores colocaron pequeños electrodos en la corteza orbitofrontal de cada mono. Los electrodos estimulan sin dolor las neuronas que representan el valor de cada opción. Cuando los investigadores entregaron una corriente baja a través de los electrodos mientras que a un mono se le ofrecieron dos bebidas, las neuronas dedicadas a ambas opciones comenzaron a disparar más rápido. Desde la perspectiva del mono, esto significó que ambas opciones se volvieron más atractivas pero, debido a la forma en que los valores están codificados en el cerebro, el atractivo de una opción aumentó más que el de la otra. El resultado es que la estimulación de bajo nivel hizo que el animal fuera más propenso a elegir una opción en particular, de una manera predecible.

En otro experimento, los monos vieron primero una opción, luego la otra, antes de tomar una decisión. La entrega de una corriente más alta mientras el mono estaba considerando una opción interrumpió el cálculo del valor que se estaba realizando en ese momento, lo que hizo que el mono tuviera más probabilidades de elegir la opción que no se interrumpió. Este resultado indica que los valores computados en la corteza orbitofrontal son una parte necesaria para hacer una elección.

"Cuando se trata de este tipo de elecciones, el cerebro del mono y el cerebro humano parecen muy similares. Pensamos que este mismo circuito neural subyace en todo tipo de elecciones que la gente hace, como por ejemplo entre diferentes platos en el menú de un restaurante, inversiones financieras o candidatos en una elección. Incluso las grandes decisiones de la vida como qué carrera elegir o con quién casarse probablemente utilizan este circuito. Cada vez que una elección se basa en preferencias subjetivas, este circuito neural es responsable de ello", comenta Padoa-Schioppa.

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