La artrosis podría ser el 'precio a pagar' por la evolución humana

Una modificación en el volumen de glicosaminoglicanos (GAG) disminuye la capacidad de amortiguación de las articulaciones

Archivo - Artrosis de rodilla.
Archivo - Artrosis de rodilla. - LJUBAPHOTO/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 25 septiembre 2026 17:39

   MADRID, 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un cambio evolutivo "drástico" hizo las articulaciones más elásticas, pero también más propensas a padecer enfermedades esqueléticas, como la artrosis, según ha desvelado un equipo internacional liderado por científicos del Instituto Weizmann (Israel) y de la Universidad de Kioto (Japón).

   El trabajo, publicado en 'Nature', se basa en un estudio de células híbridas de humano y chimpancé y técnicas genómicas avanzadas. En él ha colaborado el laboratorio del investigador ICREA de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona Tomàs Marquès-Bonet, en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF).

   Los investigadores buscaron esclarecer por qué, en comparación con los chimpancés, los seres humanos son más susceptibles a sufrir afecciones como la artrosis, una de las principales causas de discapacidad y de disminución de la calidad de vida, que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo.

   "A diferencia de las articulaciones de otros grandes simios, cuya composición no ha cambiado en millones de años, las articulaciones humanas experimentaron un cambio evolutivo drástico", ha afirmado el investigador del Instituto Weizmann de Ciencia David Gokhman, codirector del estudio.

   Este cambio, según ha explicado el investigador de la Universidad de Kioto Fumitaka Inoue, que también ha codirigido el trabajo, hizo que las articulaciones "fueran menos eficaces a la hora de absorber los impactos" y aumentó la vulnerabilidad hacia las enfermedades esqueléticas, como la artrosis, la degeneración de los discos vertebrales y las hernias discales.

   Según ha apuntado Tomàs Marquès-Bonet, estas modificaciones de las articulaciones también pudieron haber favorecido la evolución humana hacia una postura erguida, que caracteriza al ser humano frente a los otros grandes simios.

EL PAPEL DE LOS GAG

   El equipo ha desarrollado el primer atlas exhaustivo de las características reguladoras genómicas que distinguen al esqueleto humano del de otros simios. De este modo, los investigadores han revelado que el cartílago humano es menos denso porque todo un grupo de genes responsables de producir glicosaminoglicanos (GAG) es menos activo.

   "Estas moléculas de azúcar largas y con forma de pincel son las que dan elasticidad al cartílago", ha detallado Gokhman, al tiempo que Marquès-Bonet ha señalado que el cartílago humano contiene solo alrededor de un tercio del material de GAG en comparación con las de los chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos.

   Sin una cantidad abundante de GAG, el cartílago es más delgado, menos elástico y menos capaz de amortiguar las fuerzas generadas por el movimiento cotidiano. Los huesos comienzan a rozarse entre sí, lo que favorece la artrosis.

   Según ha explicado el primer autor del estudio, Nadav Mishol, los cambios evolutivos no se han producido en las moléculas de GAG en sí mismas, sino en la cantidad que el humano produce, lo que repercute en una menor capacidad de amortiguación.

   Otros grandes simios, en cambio, cuentan con un volumen de GAG mucho mayor, lo que explica por qué no suelen desarrollar artosis u otros trastornos articulares y apenas muestran signos de enfermedad esquelética, incluso al envejecer. "A menos que su cartílago sufra daños graves a causa de un traumatismo", ha puntualizado.

PUEDE ABRIR NUEVAS VÍAS DE ESTUDIO SOBRE ARTROSIS

   "La disminución de la producción de GAG es el cambio genético más extremo que ha experimentado nuestro esqueleto a lo largo de la evolución", ha aseverado Gokhman, quien ha destacado que este hallazgo podría ser la base evolutiva que explica por qué los seres humanos son tan susceptibles a la artrosis.

   Todo ello podría abrir nuevas vías para el estudio de la enfermedad, ya que se han identificado los mecanismos genéticos que subyacen al adelgazamiento del cartílago. Esto podría ayudar a identificar a las personas en riesgo, lo que daría lugar a medidas de prevención y, quizá, a mejores tratamientos.

   "Alguien podría preguntarse si la evolución ha conservado una característica -tener un cartílago más delgado- que resulta problemática", ha señalado Gokhman para apuntar que, "a menudo, la evolución favorece los rasgos que mejoran el éxito reproductivo, aunque conlleven costes más adelante en la vida".

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